Capítulo 20 #3
—Sí, pero no mantenemos una relación, solo nos vemos de vez en cuando.
—En ti, eso es una relación —dijo Carter.
—Veo a otras mujeres, no a ella sola.
—No parece que estés afligido por no ver a Jess —dijo Louise.
—No pensarás que voy a llevar la vida de un santo.
—Por supuesto que no, eso sería impensable —articuló la mujer con sarcasmo.
—Entonces, si ves a otras mujeres, ¿quiere decir que ya te has cansado de la pediatra?
—Cada vez que nos vemos me pide que la traiga un sábado conmigo para conoceros. Empiezo a pensar que yo no le intereso.
—Te sentirás traumatizado —dijo Abby.
—Ryan la miró sonriendo.
—Deberías decirle el dinero que tienes, eso haría que se interesara por ti —pronunció Ellie.
—No creo que tarde en cortar con ella.
—Estupendo, porque yo no quiero conocerla —dijo Tess.
—Yo tampoco —mencionó Lauren.
—Me temo que ninguna de nosotras tiene interés en conocerla —añadió Ellie.
—No os preocupéis que no la conoceréis. Y, en cuanto a salir con otras mujeres…
No he sentido con ninguna lo que sentí con Jess las veces que estuvimos juntos.
De manera que no tiene sentido que siga buscando lo que sentí con ella.
Y eso es lo que creo que he estado haciendo desde la última vez que estuvimos juntos.
¿Sabéis? Lo que siento por Jess no es amor, ni sexo, son ambas cosas, que tienen sentido solo cuando estamos juntos.
—¡Qué romántico! —dijo Kate.
—No ha pasado ni un solo día en que no haya recordado los momentos que estuve con ella. Su recuerdo hace que la desee cada vez más. Empiezo a pensar que la necesito.
—Jess es esa mujer por la que merece la pena dejar la vida que has llevado hasta este momento, una vida que siempre has encontrado satisfactoria —remarcó Louise.
—Sí, con ella voy a encontrar el equilibrio que necesito en mi vida, y que no sabía que necesitaba.
—Antes tendrás que conseguir que quiera salir contigo —dijo Delaney.
—Lo sé. Llevo días volviéndome loco, pensando qué puedo hacer.
—Jamás podría haber imaginado que esas palabras salieran de tu boca relacionadas, con una mujer —pronunció Carter.
—Muy gracioso.
—No te preocupes tanto, todo se arreglará —dijo Patrick.
—Ella fue quien me dijo que no quería tener una relación conmigo.
De manera que debería ser ella quien me diga que ha cambiado de opinión, ¿no?
Aunque puede que no haya cambiado de opinión.
¿Sabéis? Desde que Ian fue a vivir con ella estoy asustado.
No sé porqué no le ofreciste a ese hombre un apartamento donde vivir —le comentó Ryan a Delaney.
Sus palabras hicieron reír a Stanford, porque había conseguido lo que se había propuesto hacer, que su amigo estuviera celoso.
—Ryan, a veces, la mejor forma de solucionar un problema, es no hacer nada, porque con el tiempo se soluciona solo —dijo Patrick.
Era sábado, 5 de abril y ese sábado Jess tampoco vería a Ryan, porque sus amigas le dijeron que había ido a pasar el fin de semana con su familia.
El grupo de amigos estaba en casa de Sean disfrutando en la piscina.
Jess estaba echada en una tumbona con los ojos cerrados. No podía sentir y no podía pensar. Lo único que quería era llorar, y no iba a hacerlo delante de sus amigos. Había esperado tanto tiempo para ver a Ryan…
¿No podía haberse fijado en un hombre más normal?
, se preguntó. Claro que no, tenía que fijarse en un hombre al que con toda seguridad le perseguirían las mujeres.
No hacía falta tener mucha experiencia besando para saber que él era un experto.
Eso, por no hablar del sexo. Aún se sintió peor al pensar que estaría acostándose con otras mujeres.
—¿Estás bien, Jess? —le preguntó Delaney.
—Sí. Aunque la verdad es que no.
—Esa contestación me lo ha dejado todo claro.
Todos se rieron.
—¿Qué te pasa, cielo? —preguntó Nathan—. Hoy estás un poco apagada.
—Estoy un poco preocupada, porque le dije algo a Ryan..., y puede que cometiera un error. Seguramente os habrá hablado de ello, porque siempre lo comentáis todo entre vosotros.
—Pues ahora no caigo. Tendrás que darnos una pista.
—Ryan me dio a entender que quería salir conmigo.
Desde luego, no le creí, porque un hombre como él no querría tener una relación con alguien como yo.
Sabía que lo que quería era acostarse conmigo.
Aunque eso también me extrañó, porque ya nos habíamos acostado y no comprendía porqué querría repetir.
Así que le dije que no estaba interesada en mantener ningún tipo de relación con él.
Los hombres se miraron entre ellos, pensando que esa chica se menospreciaba a sí misma, no quería creer que era una mujer preciosa e increíble. Pero ninguno dijo nada al respecto para que no se sintiera mal.
—¿Por qué estás preocupada? —preguntó Delaney.
—Porque me da la impresión de que Ryan no se reúne con nosotros para no encontrarse conmigo. Y eso hace que me sienta culpable.
—Ryan no ha venido hoy porque había quedado en ir a ver a su familia —mencionó Tess.
—Y hace dos semanas estuvo de guardia en el hospital —señaló Carter.
—Y tres semanas más atrás, fue a Seattle a ver a Jules, que ya te dijimos que es un amigo nuestro —dijo Lauren.
—Lo mismo que piensas tú de Ryan podría pensar él de ti. Porque tú también has fallado algún sábado. La semana pasada por ejemplo, no te reuniste con nosotros porque fuiste a un congreso en Boston —dijo Ellie.
—Lo sé.
—Y dos semanas atrás tuviste que ir a trabajar —dijo Kate.
—Es cierto. A veces, yo sola me monto una película. Es que lo echo de menos.
—Ese es otro tema —señaló Louise—. ¿Te has parado a pensar que si Ryan ha conseguido que te sientas como te sientes, él también puede sentirse de la misma forma?
—No digas tonterías. Él no puede echarme de menos.
—Tal vez si hablases con él te sentirías mejor —dijo Sean.
—¿Hablar con él?
—Sí. No te estoy diciendo que le digas que has cambiado de opinión y quieres salir con él. A no ser que eso sea lo que deseas. O puedes llamarlo por teléfono.
—¿Por teléfono? Seguro que no sabría qué decirle.
—¿Sabes, cielo? A veces, no haces caso de las señales por miedo a que tus sueños se conviertan en realidad —pronunció Patrick.
—¿Mis sueños?
—Jess, todos sabemos que te gusta Ryan —dijo Abby.
—No creo que haya ninguna mujer a la que no le guste ese hombre.
—Tendrás que preguntarte, seriamente, si sientes por él algo más que amistad.
—Estoy enamorada de él.
—Pues Ryan debería saberlo —le aconsejó Tess.
—Yo no puedo decírselo.
—Él te dijo que quería salir contigo.
—Pero no hablaba en serio.
Jess miró a todos sus amigos, que estaban mirándola.
—¿Creéis que hablaba en serio?
—Nosotros no lo podemos saber. Pero si le dejaste claro que tú no estabas interesada. Él no volverá a decirte nada al respecto —dijo Delaney.
—Deberías ser tú quien le diga que estabas equivocada —mencionó Nathan.
—De las cosas que no hacemos, es de las que con el tiempo nos arrepentimos —explicó Louise.
—Ese hombre hace que sienta cosas que siempre pensé que no sería capaz de sentir —dijo Jess. Aunque no iba dirigido a nadie. Era como un pensamiento expresado en voz alta.
—Piensa detenidamente sobre lo que hemos hablado y consúltalo con la almohada, antes de tomar una decisión —pronunció Patrick.
—Lo haré.