Capítulo 10 #4
—Esa chica te tiene bien pillado —dijo Bradley.
—¿Crees que no lo sé?
—De todas formas, ya tienes edad de sentar la cabeza. Llevas demasiado tiempo ejerciendo de mujeriego —declaró Sean.
—Os aseguro que yo también estoy harto de ir con una y con otra.
Lo que le resultaba difícil de creer y a la vez sorprendía a Ryan era que pudiera necesitar a una persona de la forma que necesitaba a Jess, pensó mientras seguía mirándola a través del cristal. Respiró profundamente y se sentó junto a sus amigos.
—Todo se arreglará —dijo Delaney.
—Eso espero.
—Y merecerá la pena todo el tiempo que tengas que esperar a que ella esté preparada.
—¿Crees que llegará ese momento?
—Estoy seguro de ello.
Mientras tanto, las chicas estaban con su muñeco de nieve y aguantando el frío, pero emocionadas.
—¿Qué tal lo tuyo con Ryan? —preguntó Tess.
—Entre Ryan y yo no hay nada.
—Pensábamos que te gustaba —dijo Lauren.
—Que me guste no quiere decir que tenga que haber nada entre nosotros. Además, ¿creéis que habrá alguna mujer a la que no le guste ese hombre?
—No —mencionó Ellie.
—Ryan es la tentación en estado puro. Estoy segura de que si el demonio decidiera seducir a las mujeres para que le ofrecieran su alma a cambio de placer, lo elegiría como cebo.
Todas se rieron, incluida Jess.
—No es solo guapo, sino que cuando mira a una mujer, pone los cinco sentidos en ello.
—Nosotras siempre hemos pensado lo mismo de nuestros maridos —dijo Kate.
—Esos hombres, cuando te miran, logran que te sientas como si fueras la única mujer en el mundo —declaró Abby.
—Y la única capaz de llamar su atención —añadió Tess.
—De todas formas, aunque Ryan me guste, no puedo aspirar a nada con él. No voy a hacerme ilusiones con un hombre que no está a mi alcance.
—¿Por qué dices eso? —preguntó Lauren.
—Porque es cierto. Ryan es un hombre con clase y que sale con mujeres preciosas.
—¿Y?
—Pues eso, que yo no me parezco a ellas.
—Ninguna de nosotras nos parecemos a las mujeres con las que acostumbraban a salir nuestros maridos —dijo Tess.
—Es la verdad. Puede que ese fuera el motivo de que se fijaran en nosotras —remarcó Ellie.
—Ya, pero… vosotras sois preciosas.
—¡Pero qué dices! Tú jamás podrías ser una chica del montón —dijo Kate.
—Parece ser que Ryan tiene mucho éxito con las mujeres.
—No estamos diciendo que no sea un mujeriego, aunque como está soltero, puede permitírselo —indicó Abby
—A muchas mujeres les gustan los mujeriegos —dijo Tess.
—A mí no me gustan todos, solo uno —añadió Jess de forma tímida.
Jack no pudo evitar sonreír al escucharla.
—Entonces, ¿no crees que Ryan pueda estar interesado en ti? —preguntó Lauren.
—Por supuesto que no está interesado en mí.
—Entonces, ¿por qué crees que fue a verte a Atlanta?
—Porque quería disculparse por lo que hizo.
—¿Te refieres a disculparse por hacer el amor contigo?
—En realidad no se disculpó por ello, sino por no haberme dicho que no era el hombre que yo estaba esperando.
—¿Y crees que necesitaba hacer ese viaje para pedirte disculpas?
—No lo sé.
—Aparte de las disculpas, ¿te dijo algo más?
—Insinuó que yo le interesaba, pero no le creí. Un hombre como ese nunca se fijaría en mí. De todas formas, decidimos quedar como amigos. Y nos llevamos bien.
—Es un buen amigo, no voy a decirte lo contrario —dijo Tess.
—El problema es que cuando está cerca me altero.
—¿Te alteras?
—Sí. De repente, mi corazón se descontrola y siento incluso cómo la sangre corre desenfrenada por mis venas, concentrándose entre mis piernas. Jamás he sentido algo igual. Y no creo que sea normal que sienta algo así por un desconocido. Porque Ryan es prácticamente un desconocido.
—Un desconocido con quien te acostaste —dijo Kate.
—Y con quien perdiste la virginidad —añadió Abby.
—Bueno…, sí. Cuando habla, su voz ronca penetra en lo más hondo de mi ser. No sabéis los esfuerzos que tengo que hacer para que no se dé cuenta de lo que despierta en mí. Y cuando me mira… ¡Joder! Tengo que encontrar la forma de que no me afecte tanto su mirada y su descarada sonrisa.
—¡Santa madre de Dios! Tú insistes en que solo te gusta, pero por lo que dices estás colada por él —dijo Kate.
—¿Tú crees?
Jess miró a sus amigas y todas sonreían.
—Todas pensáis que siento algo por él.
—Sí —dijeron las cinco al mismo tiempo.
—Puede que se trate de deseo. La verdad es que me gustaría acostarme de nuevo con él. Aquella noche fue la mejor noche de mi vida.
—En ese caso, tendrás que hacer algo al respecto.
—¿No estarás insinuando que le diga algo?
—Ryan es muy inteligente y entiende bien a las mujeres. Con que te preste un poco de atención lo descubrirá, sin que tengas que decirle nada.
—En ese caso, tendré que esforzarme por disimular mejor. No voy a acostarme con él. Yo no sirvo para tener aventuras con los hombres.
—Si lo tienes completamente decidido, tienes que dejárselo claro.
—Ya lo hice cuando fue a verme a Atlanta. Si se lo menciono de nuevo pensará que es una excusa para que se interese por mí, y pensará que quiero salir con él.
—¿Y no quieres salir con él?
Jess las miró a todas, pero no contestó.