24 Elle #2
—Es como si me estuviera partiendo justo por la mitad —le dije—.
Yo en un lado, con Seth, pero nadie sabe que estoy con él, y si lo supieran…
Dios, ni me lo puedo imaginar. Jesse en el otro lado con Brody, y Jessa…
ni siquiera sé. Probablemente está atrapada en medio, si se lo preguntas a ella, pero los tíos la tienen firmemente empujada detrás de ellos como un muro de cabezonería.
Dylan está en medio seguro… o quizá en algún lugar de mi lado.
O sea, normalmente está de mi lado, pero no sé.
Ni siquiera he hablado con él de esto todavía.
Lo va a odiar, seguro, porque se sentirá atrapado en medio.
Y luego está Zane, en algún lugar fuera de campo.
Nunca sabes qué coño va a decir o hacer ese tío.
Podría decir que quiere a Seth de vuelta ahora mismo, pero no sé si es porque realmente quiere a Seth o solo quiere ser una espina clavada en el culo de Jesse.
—¿De verdad crees que Zane haría eso? ¿Con algo tan importante como la banda?
—No sé… simplemente no lo sé. Solo han pasado un par de semanas y ya estoy superestresada con esto. No me gusta esconderles cosas a los chicos y mentirles.
—No les estás mintiendo. Solo no les has dicho que estás haciendo música con Seth o que te estás acostando con él. Y la verdad, ¿cuánto de eso es asunto suyo? —Podía sentir que se ponía de mi parte, que ahora quería protegerme, defenderme. Pero solo me hacía sentir peor.
Las lágrimas me temblaban en los ojos, amenazando con caer, y me las limpié. —Tienen derecho a saber lo que estoy haciendo, musicalmente. Ellos me contarían lo que están haciendo.
—Pues díselo.
—No puedo.
—¿Has hablado con Jesse? Si las cosas están tan mal entre vosotros, quizá deberías…
—No lo están —dije—. Ni siquiera se trata de él y de mí.
—Vale… —dijo Summer, procesándolo todo—. Entonces… ¿de verdad te preocupa hacer daño a Dirty? ¿O hacer daño a Seth?
Ni siquiera quería contestar a eso. La verdad era que tenía miedo de hacerles daño a los dos, y lo odiaba con toda mi alma.
—Sé que quiere recuperar a Dirty —dije—. Ni siquiera me admite lo mucho que lo quiere, porque sé que le da miedo no tenerlo nunca. Finge que está bien con ello, pero sé que no lo está.
—Quizá siente lo mismo por ti.
—Dios. Tengo que sentarme. —Me dejé caer en la cama.
Summer vino a sentarse a mi lado. Estábamos en uno de sus dormitorios de invitados, donde probablemente se quedarían a dormir algunos de los invitados esta noche. Quizá Ash dormiría aquí esta noche, y si era así, probablemente no estaría solo. Y no me importaba lo más mínimo.
Pero la idea de Seth liándose con otra persona… me mataba.
Ni siquiera podía imaginarme dejándole marchar. Perderle de mi vida otra vez. No saber dónde estaba o qué hacía. No conocerle.
La triste verdad era que volver a conocerle me había hecho más feliz de lo que me había sentido en casi dos años.
—Es buen tío, Elle —dijo Summer—. Siempre lo he sabido de Seth. Pero bueno no es suficiente, ¿vale?
La miré.
—Tú eres oro puro, nena —dijo—. Platino. Y te he visto aguantar mucha mierda de segunda. Si Seth te quiere de verdad, pase lo que pase con la banda, más le vale dejarse la piel.
Sonreí ante la expresión. —Suenas como esa canción.
—Siempre sueno como una canción —dijo, pasándome un brazo por encima—.
Elle, cielo. Es sencillo. Lo único que necesitas es un hombre que quiera ser tu hombre, y que lo quiera con ganas.
No un hombre que quiera que seas algo que no eres.
No un hombre que te quiera colgada del hilo, adorándole, para divertirse.
Necesitas un hombre que quiera ser el hombre de Elle, punto.
Que haga lo que haga falta para ser tu hombre.
Se acabaron los juegos. Se acabó la mierda. Es hora de ir en serio.
—Lo sé.
—Así que quizá necesitas preguntarte si Seth Brothers es ese hombre. Y si de verdad merece la pena perder a tu banda por él.
—No lo merece —le dije—. Nadie lo merece.
Pero había una semillita de duda, una pequeña raíz desplegándose y arraigando en lo más profundo de mí… de que quizá me equivocaba en eso.
—Joder —dije, doblándome hacia delante sobre mis rodillas.
—Sí —coincidió, frotándome la espalda en círculos compasivos—. Supongo que eso lo resume todo.
Después de que Summer se fuera, me quedé en el dormitorio sola. Ya no me apetecía socializar —en absoluto. ¿En qué estaba pensando, viniendo a una fiesta esta noche?
Estaba considerando mandarle un mensaje a Seth y a Flynn y pedirles que me llevaran a casa, cuando Seth se coló en la habitación.
—Summer me ha dicho que estabas aquí… —Vino directo a mí, pero en vez de sentarse en la cama, se dejó caer de rodillas en la moqueta frente a mí y me rodeó la cintura con los brazos.
Y quería llorar, allí mismo, en sus brazos. Pero no lo hice. Mantuve la compostura, por los pelos. Incluso esbocé una sonrisa. Le rodeé con mis brazos también.
—Eh —dijo, estudiándome—, ¿qué pasa?
—Nada. —Negué con la cabeza—. Solo estoy más cansada de lo que pensaba. Creo que no quiero quedarme mucho. ¿Quizá irnos pronto a casa?
—Vale —dijo, deslizando una mano por mi muslo desnudo—. Podemos hacer eso. —Su mirada bajó al dobladillo de mi vestido corto, que se había subido al sentarme. Mucho. Mis bragas de encaje negro estaban completamente a la vista—. Pero quizá primero debería ayudarte con este vestido…
En vez de bajarme el vestido para taparme más, me lo subió, con las dos manos. Y suspiré mientras la excitación me recorría el cuerpo.
No había ninguna duda: Seth, excitado, me excitaba a mí.
Como, instantáneamente.
Sus pulgares me recorrieron las bragas y abrí los muslos, dejando escapar un gemido entrecortado de anticipación. Su cara se nubló de deseo y me eché hacia atrás sobre las manos para darle mejor acceso.
Le observé apartarme las bragas con un dedo y deslizar el pulgar por mi clítoris. Mi coño se contrajo y palpitó.
Dios… le necesitaba ahora mismo.
Necesitaba que borrase todas las sensaciones de mierda por las que acababa de pasar, la montaña rusa emocional de este día…
y de cada día de las últimas semanas. Y quizá lo percibió, cuando me miró a los ojos…
justo antes de que su boca se presionara entre mis piernas. Su lengua… esos putos labios suyos…