16 Elle #2
—No. —Le cogí del brazo, deteniéndole—. Quiero ver qué quiere.
Ya sabía lo que Liv quería. Más declaraciones para la serie documental. Y si había venido hasta aquí, a hablar conmigo, cuando había un montón de otros miembros de la banda más cerca de donde ella estaba a los que podía estar acosando… esto era por Seth.
Cuando crucé la verja, todos me vieron y Liv sonrió.
—Acaban de llegar —me explicó Joanie, acercándose a toda prisa, probablemente esperando que estuviera cabreada. Me ceñí el pareo mientras me acercaba, aunque no estaban grabando—. Iba a bajar a decírtelo. No contestabas al móvil…
—El trípode es un pelín presuntuoso, Liv —le dije al llegar hasta ella en el patio. No estaba de humor para charla intrascendente, y no quería que pensara que presentarse con una cámara en mis vacaciones me parecía bien.
Brody se iba a enterar.
—Bueno —dijo Liv—, esperaba poder grabar algo de material. Ya sabes, tú, ante la cámara, compartiendo tu opinión sobre Seth Brothers y lo que sea que esté pasando entre él y Dirty.
—Deberías haber llamado.
—Lo hice —dijo—. Y Brody también.
Genial. Así que Brody sabía lo de esto. Lo había aprobado, quizá.
Desde luego que se iba a enterar.
—No tengo nada que decir ahora mismo. Estoy de vacaciones.
—Lo entiendo —dijo Liv—. Y lo siento. Pero la banda tiene previsto retomar las audiciones en cuanto vuelvas, y es probable que el material de la audición de Seth salga en el programa, lo que significa que necesito que alguien me hable de ello.
Y como tú viniste aquí con él, supuse que tú y él debíais ser…
—Se fue apagando. Por lo visto, ni siquiera Liv tenía las agallas para acusarme directamente de estar tirándome a Seth—. ¿Amigos? —terminó.
—Ya te lo he dicho. No tengo nada que decir.
—Vale. Pero obviamente tienes una opinión.
—Una opinión que no estoy preparada para compartir en este momento. —Sentía a Flynn merodeando, acercándose. Deseando intervenir y escoltar a Liv y a su equipo fuera de la propiedad.
Un par de tipos más del equipo habían aparecido por un lado de la casa, cargando bolsas de equipamiento. Se mantuvieron al margen, observando la negociación.
Pero Liv no estaba cediendo.
—Esto es una parte importante del proceso, Elle. Entiendo que estás de vacaciones, pero Brody y yo lo hemos hablado, y ambos pensamos que serías la persona ideal para opinar sobre la posición de Seth en la banda…
—Seth no tiene ninguna posición en la banda —dije. Mientras tanto, la cabeza me daba vueltas. ¿Brody y yo? ¿Qué cojones hacía Brody mandándola aquí a acosarme?
—Y si ese es el caso —dijo ella—, lo único que necesito es que lo digas delante de la cámara, y nos vamos.
Lo dudaba. En cuanto me pusiera delante de esa cámara, iba a escarbar más. En realidad no podía reprocharle nada a Liv; solo estaba intentando hacer una serie de televisión brillante. Haciendo su trabajo.
Pero ahora mismo, eso me daba igual.
Lo que me faltaba era que apareciese aquí, justo cuando me sentía tan jodidamente vulnerable —tener a Seth aquí, que Seth se fuera… y no tener ni idea de qué hacer con todos estos sentimientos que había removido en mí. Lo último que necesitaba era un equipo de rodaje en mi cara.
Pero iba a jugar a este juego.
No iba a hacer que Flynn la echase. Iba a conseguir que se diera media vuelta y se fuera. Voluntariamente.
—Escúchame, Liv. Esto no tiene nada que ver con Dirty ni con encontrar a nuestro nuevo guitarrista.
—Entonces hablemos de eso.
—Estamos hablando. Pero no ante la cámara.
Liv lo consideró. Luego dijo:
—Seth ya habló conmigo. Ante la cámara.
¿Qué?
—¿Cuándo?
—Le pillamos en el aeropuerto, cuando aterrizamos. Pura casualidad.
Me quedé mirando a Liv un buen, buen rato. No pestañeó.
Le creía, quizá, lo de la casualidad de encontrarse con Seth. De cualquier manera, entrevistarle no fue ninguna casualidad.
—De acuerdo —dije, porque me había pillado desprevenida. No me encantaba, pero desde luego no me gustaba que Seth hubiera hablado con ella sin que yo tuviera la oportunidad de responder.
No pensaba preguntarle a Liv qué había dicho. No me gustaba lo que preguntar podría implicar: que me preocupaba lo que hubiera dicho sobre mí.
Así que simplemente dije:
—Te daré la entrevista. Cuando esté preparada.
Dos horas después, estaba lo bastante preparada.
Joanie había llamado a un equipo de peluquería y maquillaje de entre los muchos contactos que tenía en la isla.
Me había vestido, me habían peinado y maquillado, y me reuní con Liv y su equipo en el patio.
Se habían instalado a la sombra, con la vista del océano al fondo, y estaban listos para mí.
Me senté y empezamos a grabar. Sabía que no iba a ser fácil. Sabía que Liv iba a escarbar. Y escarbó… Después de algo de charla intrascendente sobre el proceso de audiciones en general, fue directa al grano.
—Háblame de Seth.
Pero esto estaba lejos de ser mi primera vez. No iba a soltar nada que no quisiera soltar.
—¿Qué quieres saber? —le pregunté.
—¿Qué opinas de él? —Liv estaba sentada frente a mí, al lado de la cámara, lanzándome preguntas. Su trabajo era sacarme contenido; contenido que pudiera usar. Sabía que lo que ella dijera no se incluiría en el programa, pero cualquier cosa que yo dijera podría incluirse.
—Opino que es nuestro exguitarrista.
Liv suspiró un poco.
—Venga, Elle. Esto es un documental. No te estoy interrogando para un programa basura de cotilleos. Esta eres la tú de verdad, ¿no?
—Soy la yo de verdad —dije.
—Entonces dime lo que de verdad piensas de Seth Brothers.
—Creo que Seth Brothers es un músico con un talento extraordinario —dije.
—Vale. Ahora háblame del hombre, no del músico.
—¿Vas a decirme lo que dijo él sobre mí? —pregunté, saltándome el guion. Porque durante las últimas dos horas me había estado matando. Quería preguntárselo sin llegar a preguntárselo abiertamente.
—¿De verdad quieres saberlo? —dijo. Y había algo en la forma en que lo dijo que me sentó fatal.
Como si hubiera algo que saber. ¿Algo que debería saber?
¿Algo que no querría saber?
Sí. Esto era un error.
¿Desde cuándo se había convertido este documental en un interrogatorio sobre mis sentimientos hacia Seth Brothers?
—Esta entrevista se ha terminado. —Me levanté. Empecé a alejarme, dirigiéndome al interior de la casa, pero me giré. La cámara seguía grabando; el cámara la había girado para filmar mi salida—. Apaga la cámara. —Se lo dije directamente al cámara. Él miró a Liv, y Liv asintió.
Dejó de grabar.
—Sabes que de todas formas voy a ver lo que le preguntaste —le dije—, cuando vea los copiones. Está en mi contrato. Recibo todos los copiones.
—Ajá. Él también.
—¿Qué?
—Seth está negociando un acuerdo con la cadena.
—¿Desde cuándo?
—Desde esta mañana. Cuando le entrevisté en el aeropuerto. —Liv se encogió de hombros, como si no fuera gran cosa. Algo esperable, incluso—. La cadena quería hablar con él antes de dejarme entrevistarle. Resulta que quieren su versión de la historia.
Me quedé mirándola.
¿Qué cojones estaba pasando?
—Ya sabes —dijo Liv—, toda historia del rock tiene dos versiones…
Yo ya me estaba alejando.
—O sea, tu historia es la que le importa a todo el mundo, por supuesto —se retractó, siguiéndome al interior de la casa.
Pero mientras yo iba directa hacia las escaleras, Flynn se interpuso para frenar a Liv en seco—.
¡Venga, Elle! ¡Sabes a lo que me refiero!
—me gritó, pero yo no estaba escuchando.
Mi móvil ya estaba marcando.
—¡Brody! —dije cuando contestó—. ¿Qué cojones? ¿Seth está en el documental ahora? —Ni siquiera sabía por qué me molestaba tanto. La cabeza me iba a mil por hora mientras me encerraba en el dormitorio.
—Por lo visto —dijo Brody—. Hemos decidido seguirle la corriente.
—¿Hemos?
—Vamos a dejar que la cadena haga un contrato con Seth —continuó—, y ya veremos cómo se desarrolla.
—¿Le dan los copiones?
—¿Qué más da? La banda tiene la aprobación del montaje final de todos modos.
No podía creerlo.
—¿Por qué no me lo has dicho?
¿Y por qué no me lo dijo Seth? Podría haberme llamado desde el aeropuerto, o enviado un mensaje para al menos avisarme de lo de Liv.
Excepto que… no tenía mi número.
¿Cómo iba a tenerlo? Nunca se lo había dado.
—Lo hice —dijo Brody—. Mira los mensajes de vez en cuando.
Abrí la puerta del dormitorio de golpe, a punto de llamar a Joanie, pero estaba ahí mismo, a punto de llamar, con cara de culpable total.
—Luego hablamos. —Colgué a Brody—. ¿Brody ha llamado?
—Sí —dijo Joanie, con los ojos como platos—. Ha llamado esta tarde. Varias veces. Algo de Seth y el documental. Quiere que le llames. Pero me dijiste nada de llamadas… especialmente de Brody… —Se fue apagando—. Mierda. ¿Qué pasa?
—Nada. —Tenía razón, se lo había dicho. Repetidamente—. Búscame un vuelo a casa.
—¿A Los Ángeles?
—No —dije—. A Vancouver.
No tenía ni idea de si las audiciones que Liv había mencionado estaban a punto de empezar en Los Ángeles o en Vancouver, ya que, evidentemente, no había estado mirando los mensajes. Ni siquiera sabía dónde estaban todos los miembros de mi banda ahora mismo.
Lo único que sabía seguro era que Seth estaba en Vancouver.