Tan canalla como Seth 14 Seth
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14 Seth

SETH

No tenía ni idea de qué pensar.

Me desplomé, desnudo, en la cama de la casa de invitados.

Las luces estaban apagadas, pero había farolillos colgados en el pequeño patio de fuera, proyectando un resplandor.

Los demás se habían ido a la cama hacía rato, pero yo me había quedado sentado ahí fuera, en la oscuridad, pensando. Incapaz de dormir.

Incapaz de descifrar los mensajes que Elle me estaba mandando.

Oficialmente, mi conflicto con Dirty ya no era la causa principal de mi inquietud.

Era Elle.

Quizá nunca había sido capaz de leerla. Quizá nunca se me había dado demasiado bien entender a las mujeres en general… pero sabía cuándo una mujer me deseaba.

A Elle no la entendía.

Por qué estaba siendo tan maja conmigo.

Por qué había bailado conmigo esta noche, como… como si se sintiese atraída por mí.

¿Pero quizá solo era bailar?

Quizá solo se estaba divirtiendo, y se dejó llevar un poco cuando sus manos bajaron más allá de mis caderas y aterrizaron en mi culo.

Quizá no se dio cuenta de que su coño seguía restregándose contra mi muslo mientras me medio montaba en seco, de que podía sentir su calor suave a través de la tela fina de mis pantalones.

Quizá no sintió mi empalmón cuando se apretó contra mí durante esa última canción lenta.

No tenía ni puta idea. Que yo supiese, quizá simplemente estaba borracha.

Quizá de verdad estaba sola y nada de lo que pasó esta noche tenía que ver conmigo.

Quizá así era como bailaba con cualquier tío últimamente, y no significaba absolutamente nada.

Peor aún… quizá me veía como siempre había visto a Dylan: como un amigo platónico, uno en el que podía confiar para que no le metiese mano a la primera oportunidad.

O quizá simplemente se estaba esforzando mucho, mucho, por enmendar el pasado y reconstruir la amistad que tuvimos. Si era el caso, no iba a mearme en sus esfuerzos como un puto idiota intentando algo con ella.

Sería afortunado de contar con Elle como amiga.

Lo último que necesitaba era que ella decidiese que había cometido un error enorme trayéndome aquí porque yo había empezado a pensar con la polla. Porque eso no era lo que ella quería, de ninguna manera. De eso estaba bastante jodidamente seguro.

Aunque en realidad no estaba seguro de mucho más.

A veces, cuando me miraba… no habría podido adivinar lo que estaba pensando ni aunque me fuese la vida en ello.

No la recordaba así. Tan… reservada. Tan medida en todo lo que hacía. Eligiendo cuidadosamente sus palabras y sus expresiones faciales. La forma en que se contenía, como una mujer demasiado acostumbrada a que el mundo observase —y juzgase— cada uno de sus movimientos.

De joven era mucho más despreocupada. Como esta noche.

Pero por otra parte, quizá simplemente no recordaba bien las cosas.

No recordaba haber estado nunca confuso sobre las intenciones de Elle entonces: sobre lo que pensaba de mí o cómo se sentía respecto a mí.

No recordaba haber pensado nunca que pudiese tener algún tipo de oportunidad con ella.

Desde el principio, había estado claro para mí que no tenía ninguna oportunidad con Elle. Elle Delacroix estaba fuera de los límites. Zane me lo dejó claro el mismo día que le conocí, antes de presentarme a la banda. Era una de las reglas básicas.

Número uno: Jesse es la guitarra solista.

Número dos: No le faltas al respeto a Dolly. La abuela de Zane, que dejaba a la banda ensayar en su garaje.

Y número tres: Nadie se enrolla con Elle.

No tuve ningún problema con esas reglas, ni siquiera después de conocer a Elle.

No era como si fuese el único que se fijaba en lo guapa que era; todo el mundo parecía pillado por ella entonces.

Todo el mundo, curiosamente, menos Jesse.

Así que daba bastante igual. Tenía novio cuando la conocí, de todas formas.

Y no estaba interesada en mí; que yo supiera.

Así que estaba fuera de los límites por varias razones.

Con los años, la lista de razones solo se había hecho más larga.

Pero esta noche… bailando con ella en aquel bar… los límites parecían haberse evaporado.

¿Por qué?

Porque me deseaba parecía un esfuerzo excesivo de la imaginación.

Ilusiones de mierda.

Y sin embargo… lo había estado deseando. Pensando en ello…

Elle, deslizándose contra mí, sus manos recorriendo mi cuerpo mientras bailábamos… bajando… y la multitud disolviéndose a nuestro alrededor, para que estuviésemos solos. Solos, con nuestros cuerpos pegados por primera vez en la vida.

Y mis manos, moviéndose sobre su cuerpo… subiendo por sus curvas esbeltas… su cuello desnudo… por su cara. Tocándole la boca…

Joder.

Estaba tan jodidamente buena. Eso no facilitaba las cosas, precisamente. Ya de por sí eran bastante difíciles. Quería volver a la banda con tantas ganas que casi podía saborearlo. Tantas que me quitaba el sueño.

Y ahora quería a Elle.

Con las mismas ganas.

No. En realidad… había momentos, como cuando me cogió de las manos en la sesión de fotos esta mañana…

cuando se enroscó a mi alrededor esta noche y sentí su calor, y olí su aroma cálido a coco…

cuando se acercó para hablarme por encima de la música y casi podía saborear sus labios suaves…

probablemente les habría dicho a todos y cada uno de los miembros de Dirty que se fueran a la mierda si eso era lo que hacía falta para verla desnuda.

Sabía que no me quedaba mucha sangre en la cabeza ahora mismo, así que mi capacidad para tomar decisiones sensatas se había ido un poco por la ventana, pero si pudiese llevarme a Elle a la cama…

Si me quisiese, ahora mismo, en su cama…

probablemente lo dejaría todo. Cualquier oportunidad de recuperar Dirty.

Porque si me acostaba con Elle, no veía que eso fuese a suceder.

Ya era bastante malo que ella hubiese tenido una relación con Jesse, y una ruptura. Ya era bastante malo que todos me odiasen a muerte. Que yo me acostase con Elle no iba a reducir el drama con la banda, precisamente.

Y aun así… era lo único en lo que podía pensar.

Elle. Desnuda.

Después de verla en ese biquini, me la imaginaba así con demasiada facilidad. Su piel suave y bronceada. Sus piernas esbeltas y tonificadas.

Sus pezones rosados, en mi boca…

Joder…

¿Cómo sonaría si me la follase? Si estuviese dentro de ella…?

¿Se le cortaría el aliento? ¿Jadearía? ¿Gritaría?

¿Me empujaría de espaldas y tomaría ella las riendas?

¿Querría que llevase yo la iniciativa?

¿Lo querría duro? ¿O lento y suave…?

No tenía ni idea… pero me lo estaba imaginando todo ahora. Curioso… estaba tan jodidamente curioso por ella. La polla me dolía de curiosidad.

La agarré; la tenía dura como una piedra. Tumbado encima de las sábanas, la brisa cálida del océano entraba por la ventana abierta y me acariciaba. Elle estaba ahí arriba, en la casa, y empecé a hacerme una paja pensando en ella en su cama.

Igual que antes.

Deslicé la mano arriba y abajo por toda su longitud, despacio, y me pasé la palma por la punta.

Luego gemí y frené la mano.

¿Qué cojones estaba haciendo?

Paré y respiré. Me puse las manos detrás de la cabeza e intenté pensar en otra cosa mientras la polla me palpitaba. Cerré los ojos y escuché el ritmo lejano, casi musical, de las olas. El chirrido y aleteo de los insectos en los árboles.

Estaba mal, pajearme aquí. Era un invitado. Parecía una gilipollez.

Pero el daño ya estaba hecho…

Toda la sangre de mi cerebro había huido hacia el sur, y la polla me latía casi dolorosamente. Los huevos me dolían. Por mucho que intentase desviar mis pensamientos, la polla ganó la discusión.

Así que quizá era un gilipollas.

Me levanté y salí fuera. Me encerré en la ducha exterior a oscuras. Abrí el agua caliente y me puse debajo, intentando recuperar el aliento y calmarme. Estaba tan excitado que casi jadeaba.

Mierda. La deseaba tanto…

Tenía la mano en la polla otra vez, y se acabó. Tenía que correrme.

Desesperadamente.

Probablemente era mejor que lo hiciese de todas formas, para poder pensar con claridad cuando viese a Elle mañana.

Quizá…

Porque a medida que pasaban las horas, me había ido resultando cada vez más imposible pensar en mucho más que en su piel bronceada, sus ojos grises, su sonrisa vacilante.

Y su culo prieto en forma de corazón. Sus tetas firmes.

Sus pezones… El color rosa de ellos, entrevisto a través de los agujeros de su biquini.

Y el destello de ese coño rosa y desnudo entre sus piernas…

Me corrí, fuerte, agarrado al grifo de arriba para no resbalar y caerme al suelo de piedra mojado; la explosión, al rojo blanco, me atravesó, y apreté los dientes para contener el gemido.

En mi cabeza me estaba corriendo encima de ella, con ese biquini puesto, y a ella le encantaba… agarrándome la polla para lamerla, relamiéndose mi corrida…

Joder.

Quería a Elle.

Me estremecí y me desplomé contra la pared de la ducha.

La quería de rodillas, chupándomela.

La quería inclinada, el culo en el aire, metiéndole la polla en ese coño rosa y desnudo.

La quería gritando boca arriba, suplicándome más.

Y a medida que bajaba de la intensidad de ese orgasmo, la sangre volviendo lentamente a mi cerebro… quería que me besase.

Sabía que era autodestructivo. Lo último que debería desear, si tenía alguna esperanza de recuperar lo único que siempre había querido.

Pero me daba igual…

Quería que sus labios suaves y carnosos me rozasen los míos, y que su lengua me llenase la boca.

Quería saborearla.

Quería esos ojos gris acero mirándome desde abajo, y quería que estuviese sonriendo.

Quería que susurrase mi nombre contra mi piel.

Seth…

La quería a ella… y quería que ella me quisiese a mí.