2 Seth #3
La voz de una mujer vino de detrás de Ash. Él se giró, dejando ver a Jude y Maggie en la puerta… y a una mujer menuda, como un duendecillo, con el pelo castaño corto y gafas, vestida con un jersey de abuela, vaqueros y botas militares.
Ash sonrió.
—Eso he dicho yo.
—Hola, Liv —la saludé.
Liv se me quedó mirando, pero podía ver su mente astuta funcionando a toda velocidad detrás de sus gafitas.
—¿Grabamos esto o qué? —Ash miró de Liv a mí. Estaba empezando a cargarse de energía; podía sentir el ego de cantante principal floreciendo con el reto de la canción que había elegido.
—Eh, sí. Grabamos esto —dijo Liv—. Moved el culo ahí fuera. —Y acto seguido estaba con el móvil, Ash salía disparado por el pasillo, y Jude me hacía señas para que le siguiera.
Maggie suspiró y murmuró: «Dios santo», y desapareció por una puerta del pasillo.
Ash pasó por otra puerta, que habían pintado con spray con una sola palabra: STAGE. Yo estaba en el umbral, a punto de seguirle, cuando la manaza de Jude se me posó en el hombro y me detuve.
—Hazme un favor —dijo, mirándome a los ojos—. No la cagues. —Luego me soltó.
Asentí, tragué saliva y crucé la puerta del escenario, solo. La puerta era pesada, insonorizada, y se cerró de golpe tras de mí con un bang rotundo.
Salí al escenario negro, con los focos en los ojos.
El escenario era literalmente negro; pintado de negro y machacado por el equipamiento.
Era un bar de rock que habían convertido en local de baile; a veces las bandas seguían tocando aquí, a veces un DJ reinaba sobre el público.
Ahora mismo, yo era la atracción principal.
Aunque nadie podía verme.
Oí voces, difusas más allá de la suave música de rock clásico que sonaba por el sistema de sonido del bar.
Era Undun de The Guess Who. Lo cual tenía sentido si sabías que Burton Cummings era uno de los grandes ídolos vocales de Zane, y también que a Zane le gustaba hacer de DJ siempre que podía, incluso en el bar de Dylan, por lo visto.
Podía imaginarme a Zane ahí fuera, con su larga cresta falsa rubia, repantigado en una silla, discutiendo con Jesse sobre prácticamente cada guitarrista que habían audicionado. Zane y Jesse rara vez se ponían de acuerdo en nada; me preguntaba si eso habría cambiado con los años.
Con cada paso que daba sobre el escenario, esto se volvía más real. Los miembros de mi antigua banda estaban en esta sala. Ahora mismo.
El ardor me subía por la garganta otra vez e intenté aclararme la voz, en voz baja, como si alguien pudiera oírme. Al menos esto no era una audición de canto; probablemente no podría con eso.
Pero por muy nervioso que me sintiera, mis manos sabrían qué hacer.
A medida que mis ojos se ajustaban a las luces, vi una batería en el otro extremo del escenario, y Pepper, el batería de los Penny Pushers, de pie detrás haciendo girar las baquetas.
No pareció fijarse en mí. Estaba hablando con alguien en las sombras detrás de él, quizá alguien del equipo técnico.
Ash había desaparecido, esfumado por algún sitio allí que yo no podía ver por culpa de la enorme pantalla de seda que me separaba del resto de la sala, incluida la mayor parte del escenario y mi banda de apoyo.
Un par de tíos del equipo técnico habían aparecido, moviéndose a mi alrededor, encendiendo cosas, y alguien enchufó mi guitarra.
Y aquel sonido familiar… el chisporroteo de la electricidad y el pitido del acoplamiento. Me transportó de golpe al último concierto que toqué con Dirty, el de reunión en Vancouver. Y a cómo el público había adorado aquello. Me había adorado a mí.
Respiré hondo, dejando que los recuerdos de aquel concierto me inundaran los sentidos… y los nervios me abandonaron.
La certeza volvió a posarse sobre mí.
Toda aquella mierda de que me echaran de la banda —de mi banda… era como si no hubiera pasado nunca.
Esto es lo que soy.
Aquí es donde pertenezco.
Los fans lo sabían, aunque Dirty no.
Quizá Jude también lo sabía. Quizá Ash lo sabía. Quizá Liv lo sabía, y por eso estaba haciendo que esto ocurriera.
Y si eso era cierto, solo necesitaba demostrárselo a Dirty. Demostrarles que yo era Dirty, tanto como cualquiera de ellos.
Obviamente, la había cagado. Lo sabía. Mi talento había hecho realidad mis sueños más locos, pero había dejado que mi adicción convirtiera esos sueños en una pesadilla.
Había caído de bruces.
Había fracasado. Épicamente.
Pero mis recuerdos de fracaso no iban a detenerme. Estrellarme de un fracaso al siguiente, tocar fondo, arañar el camino de vuelta y seguir rodando, más fuerte que antes… eso era lo que hacía falta para estar aquí.
Ahora mismo.
Más fuerte que nunca.
Era un hombre cambiado, y ya no estaba de coña.
Dirty necesitaba un nuevo guitarrista, pero desde luego no necesitaban al Seth Brothers que conocían; eso lo sabía hasta yo. Ni al Seth que hizo un intento a medias de volver en el concierto de reunión, empeñado en una especie de cierre que nunca llegó.
Mientras me bajaba las gafas de sol y me preparaba para arrasar con esta canción, sabía que estaba preparado —más que preparado— para recuperar lo que era mío. Y sabía, con certeza, que iba a reventar esta audición.
Creían que me conocían…
Pero aún no habían conocido a Seth Brothers.