23 Roni #2
Eso sí, tenía que reconocerle una cosa: tenía un radar increíble para los solteros y rápidamente se pegó a los únicos hombres de la sala que no habían venido con pareja —a saber, Zane, Piper y Ash.
Y se puso a flirtear de inmediato. Podía oír su risa estridente y aduladora desde el otro lado de la sala.
Y definitivamente vi sus manos por todo Zane, buscando sitios donde no daba el sol. Hasta él parecía ligeramente incómodo.
No estaba segura de haber visto jamás a Zane Traynor incómodo.
Ash, por otro lado, parecía pensar que mi madre era la monda, y al rato estaban haciendo chupitos juntos.
No mejoraba precisamente mis perspectivas para la velada.
Cuando Brody nos dijo que era hora de plantar el culo en las sillas, todos encontramos nuestras tarjetitas hechas a mano con nuestros nombres y nos sentamos.
Era la primera vez que estaba realmente cerca de Piper.
Había estado en el patio ocupándose del pavo la mayor parte del tiempo y bebiendo cervezas con Brody, y en cuanto entró en la sala de fiestas, mi madre le había acorralado junto al árbol de Navidad y le había bombardeado a preguntas sobre su cut de los Kings, que llevaba sobre un jersey negro.
No recordaba haber visto a Piper sin su cut; era como una segunda piel.
Jude definitivamente no se había puesto el suyo para la cena de Nochebuena.
—Que todo el mundo ataque mientras esté caliente —instruyó Brody—, e id pasando cosas. Brindamos y eso luego.
Perfecto. Cuanto más llena tuviera la boca de comida, menos tendría que hacer charla con Piper, y antes podría acabar la cena e ir a acurrucarme con Jude bajo el muérdago.
—Feliz Navidad —dije, mientras nos sentábamos los dos.
—Feliz Navidad… —dijo Piper, entornando un poco los ojos.
—Roni —le ayudé. Dulce niño Jesús, ¿se le había olvidado mi nombre de verdad?
—Roni. —Sonrió un poco, y no tenía ni idea de qué estaba pensando. Con suerte, nada que implicara una encimera de cocina—. Iba a decir Veronica, ¿verdad? La chica de Ben.
Claro. Así que eso era lo que estaba pensando.
—Sí, Veronica —dije—. Y no, no soy la chica de Ben.
Miré a Jude de reojo. Yo estaba a la izquierda de Piper, y Jude estaba sentado enfrente de él, dos puestos a la derecha.
Entre mi madre, a su derecha, y Brody, que estaba en la cabecera de la mesa.
Desde luego, no lo bastante lejos como para no oírnos si quería, aunque mi madre ya parecía estar hablándole hasta por los codos.
Me estaba mirando directamente.
—Saliste con él un tiempo, hace unos años —dijo Piper. Me pasó la salsa de arándanos, y me puse un poco en el plato.
—Sí. Hace muchos años. ¿Cómo está?
—Bien. Ha vuelto de Kelowna.
—Ni siquiera sabía que estuviera viviendo allí.
Joder. ¿No podía hablar con Maggie? Miré más allá de él, pero Maggie estaba charlando con Dylan, al otro lado.
Sentía el peso de la mirada de Jude. Le miré y sonreí, y le articulé sin voz: Boniatos, señalando el bol de boniatos, y luego a mí misma.
Los había hecho yo y estaban geniales, batidos con mantequilla y nuez moscada, clavos y canela.
La receta sencilla me la había dado Jessa, y estaba encantada de que hubieran salido perfectos.
La boca de Jude se curvó en una sonrisa mínima y alargó la mano hacia el bol de boniatos.
—Bueno —dijo Piper mientras yo me llenaba el plato—. ¿Estás saliendo con mi hermanito ahora?
—Define saliendo.
¿Y hermanito? No estaba segura de que a Jude Grayson se le pudiera llamar hermanito en ningún contexto.
Piper esbozó una sonrisa y se le marcaron esos hoyuelos preciosos. Tan parecidos a los de su hermano. Aparte de sus físicos —aunque Piper era más grande—, esas putas sonrisas preciosas eran lo más parecido entre ellos.
—Salir como que le ves a tu lado cuando te despiertas por la mañana sintiéndote satisfecha.
—Sí. —Levanté la vista hacia sus ojos azules—. Algo así.
—¿Sí? ¿Estás viendo a alguien más de esa forma?
¿En serio? ¿Me estaba cuestionando la lealtad? ¿Mis intenciones con su hermano?
¿Aquí y ahora?
¿Y por qué estaba empezando a hacerme sudar?
Desde luego no era porque me hubiera acostado con él. El hecho era que me había acostado con tres hombres en esa mesa. (Él, Jude y Zane.) También me había liado con otros dos. (Dylan y Ash.) No era precisamente una extraña al sexo, casual o de cualquier otro tipo.
Ni siquiera era el miedo a que pudiera decirme algo horrible e inapropiado en ese momento.
Era el miedo a que pudiera decir algo horrible sobre mí, a Jude. Que quizá no me aprobara. Que pudiera de alguna manera poner a Jude en mi contra o algo. Que esta fuera la razón por la que Jude no quería llevarme a fiestas en la sede del club.
¿Porque a Piper le podía molestar que me lo hubiera tirado a él, y ahora me estuviera tirando a su hermano?
Cuando miré a Jude otra vez, estaba observando a Piper, que me estaba diciendo: —He oído que te has estado juntando con los Sinners.
Cuando miré a Piper otra vez, definitivamente ya no sonreía. Y tuve la clara sensación de que esa información no la había sacado de Jude.
Tragué el trozo de pavo y boniato que tenía en la boca.
—El pavo está fantástico —le dije—. Muy jugoso.
—Te he hecho una pregunta.
—No. No me la has hecho. Ha sido más bien una afirmación acusatoria.
—¿Te estás tirando a algún Sinner? Eso te estoy preguntando, por si no ha quedado claro.
—¿Pero qué coño? —Eso fue Jude, desde el otro lado de la mesa, y la conversación a nuestro alrededor se apagó un poco. Él y Piper se cruzaron las miradas—. Pipe, déjala en paz. —Eso fue prácticamente un gruñido, así que sí, definitivamente había oído lo que Piper me había dicho.
Piper se rio un poco a mi lado pero volvió a su plato, igual que yo, y poco a poco todo el mundo hizo lo mismo.
Charlé un poco con Seth al otro lado, le pregunté qué tal había quedado el nuevo álbum, ese tipo de cosas. La siguiente vez que me atreví a levantar la vista, mi madre y Ash, que estaban sentados básicamente en extremos opuestos de la mesa, estaban de alguna manera haciendo chupitos juntos.
Consiguieron que todos levantaran las copas para brindar, y Ash dijo algo etílico sobre lo mucho que quería a todos en la mesa. La verdad es que no lo oí todo. Estaba mirando a Jude, que miraba a su hermano como si quisiera estrangularle.
Luego Brody tomó el relevo del brindis y nos agradeció a todos estar allí y todas esas cosas bonitas, y todos vitoreamos y bebimos.
Piper se puso a hablar con Maggie y yo terminé mi cena en silencio, metiéndome de vez en cuando en la conversación de Jesse y Amber al otro lado de la mesa.
Todo parecía ir razonablemente bien, y durante unos pocos y breves minutos me permití pensar que quizá llegaríamos al final de La Cena de los Huérfanos sin un incidente grave.