19 Roni #3
El hielo tintineó en su vaso. Dio un trago, vaciando el líquido ambarino. Jude nunca había sido muy de beber, especialmente en comparación con la compañía que frecuentaba tanto en el lado motero como en el lado del rock de su vida.
Ahora mismo estaba claramente cargado.
—¿Qué? —le pregunté, sintiéndome ya agotada por aquel juego—. ¿Quieres follarme, es eso? —Solo tenía veinte años y mi relación con Jude —o mi no-relación con él— ya se sentía antigua.
Me fulminó con la mirada. —No.
—Mejor. Porque no me voy a follar a otro tío teniendo novio.
—Bien por ti. —Se metió el hielo en la boca y lo masticó, y levantó el vaso en el aire como brindando por nada—.
Bien por él. —Luego se tiró los cubitos de hielo que quedaban por encima del hombro y empezó a alejarse—.
Que te vaya bien la vida, Roni Webber. —Arrastró mi nombre, y le agarré del brazo para detenerle.
Se detuvo. Se paró en seco y se quedó ahí con la espalda hacia mí. Mi mano se soltó. No se giró para mirarme, pero tampoco se fue.
Así que respiré hondo y le pregunté lo que había querido preguntarle desde que me dijo tú y yo, no vamos a ir por ese camino.
—Si nunca me hubiera acostado con Piper, ¿te habrías enamorado de mí?
Se giró despacio para mirarme, tambaleándose un poco antes de recuperar el equilibrio.
—¿Habrías pensado en casarte conmigo? —le pregunté—. ¿Hacerme tu chica? ¿Ir por ese camino conmigo?
Parpadeó, luego me miró fijamente con los ojos enrojecidos. —¿Tú? —Se rio por lo bajo, un sonido feo, feísimo en la noche—. Tú… Veronica Webber… no eres el tipo de chica con la que un tío se casa. —Se tambaleó un poco al dar un paso hacia mí.
No me moví.
Su mirada cayó hasta mi boca mientras se cernía sobre mí. —Eres el tipo de chica a la que algunos tíos se follan en la encimera de una cocina y se olvidan… —Sus ojos volvieron a subir hasta los míos—. Y de la que otros no se recuperan nunca.
Me le quedé mirando.
Me sentía revuelta por dentro.
En ese momento, le odiaba, y le quería tanto, tanto. Me partió justo por la mitad. Quería llorar y empujarle y envolverle en mis brazos.
—¡Jude!
Jesse interrumpió, echándole el brazo por los hombros.
—Hermano, ¿dónde coño te habías metido? —Por la forma en que se apoyaba en Jude, se notaba que también estaba borracho—.
Jessa quiere irse y Brody está perdiendo la cabeza y…
—Levantó la vista un poco tarde y pareció darse cuenta de que yo estaba ahí—. Ah, hola, Roni.
—Hola. —Miré hacia la oscuridad, pero Jessa y Seth ya no estaban entre los árboles.
—¡HIJOPUUUTAAAS! —Zane, salido de la nada, se subió a la espalda de Jude y le plantó una botella de licor en la cara. Jude se tambaleó hacia atrás pero agarró las piernas de Zane y le sujetó ahí, mientras Zane le metía la botella en la boca y le vertía licor dentro, partiéndose de risa.
Jude apartó la cabeza de un tirón y escupió líquido. Luego tiró a Zane al suelo, le arrancó la botella de las manos y le vació el contenido encima… y Jesse se descojonó.
Zane simplemente se quedó ahí tumbado, riéndose como una hiena borracha.
Dios santo…
¿Qué hacía yo siquiera allí?
No había conversación posible con ninguno de esos hombres aquella noche.
Con Jude, nunca la había.
Volví a la casa. Intenté encontrar a Jessa, pero por lo que pude deducir, lo más probable era que estuviera en el dormitorio de Brody, con él, dado que no encontraba a ninguno de los dos y era la única habitación con puerta cerrada a la que no podía entrar.
Maggie estaba inmersa en una conversación con Elle, así que llamé a un taxi.
Le mandé un mensaje a Jessa para avisarle de que me iba, y me fui a casa.
No volví a hablar con Jude.
¿Por qué iba a querer hablar con alguien que no hacía más que hacerme daño?
Pero sus palabras me persiguieron.
Eres el tipo de chica a la que algunos tíos se follan en la encimera de una cocina y se olvidan… Y de la que otros no se recuperan nunca.
¿De verdad no iba a perdonarme nunca por haberme acostado una vez con su hermano, antes siquiera de que nos liáramos?
¿Y qué estaba insinuando? ¿Que él nunca iba a recuperarse de mí?
Desde luego actuaba como si lo hubiera superado. Me tenía más que superada.
Menos por ese beso…
La mañana después de aquella fiesta, Dirty se marchó de vuelta a la carretera para terminar su gira, y Jude se fue con ellos otra vez.
Mientras estaban fuera, Jessa terminó su primer año de universidad y se marchó de Vancouver en busca del modelaje; su agencia la envió a trabajar con su agencia hermana en New York.
Y nunca volvió.
Cuando se fue, me despedí de ella en el aeropuerto. Pero me estaba despidiendo de mucho más que de Jessa Mayes. Me estaba despidiendo de su hermano y de todo su grupo de amigos. Me estaba despidiendo de Dirty.
Porque yo no me hacía las mismas ilusiones que Brody y su hermano y todos los demás parecían hacerse. Sabía que Jessa no iba a volver.
Así que la abracé y la besé y le deseé toda la felicidad que merecía y que no parecía haber encontrado en aquella ciudad, y la despedí.
Y le dije adiós a Jude Grayson, porque sin Jessa cerca, sabía que había una posibilidad muy real de que no volviera a verle jamás.