16 Jude
JUDE
Era lunes, una semana después de que Dirty terminara de grabar el nuevo álbum. Pasarían el resto de diciembre haciendo algo de promoción para el disco —sesiones de fotos, entrevistas y algunas apariciones programadas— pero, aparte de eso, estarían ensayando para la gira.
Hoy estábamos grabando el videoclip del primer single del álbum —el tema que le daba título, «To Hell esas eran mis favoritas. Las veía venir a un kilómetro. Cuanto más elaborada la historia, normalmente más mentira era.
Soy compositora y de verdad quiero conocer a Seth para decirle lo mucho que me ha inspirado.
Claro que sí, cielo. Por eso se te salen las tetas de la camiseta.
Sí, estaba resabiado con esa mierda.
¿Los tíos raros que iban a intentar tocarle la barriga de embarazada a Elle? Con esos también había que tener cuidado. Los fans obsesivos venían en todas las formas.
Y yo no tenía ningún reparo en echar a alguien si me daba el menor tufillo a loco o irrespetuoso.
La verdad es que los miembros de Dirty eran mucho más amables con los fans de lo que yo lo fui nunca.
Que era exactamente por lo que me necesitaban.
Si fuera por ellos, se los comerían vivos. Les chuparían la energía de tanto pararse a «ser majos» y hablar con cada maldito fan que intentara hablar con ellos.
El problema de ser majo era el siguiente. Una vez que llegabas a cierto nivel de fama, ya no te podías permitir ser tan majo. Te dejaba seco.
Cuando se trataba de los fans, los miembros de Dirty eran agradecidos, respetuosos y cercanos. Que era exactamente como debían ser. Sabían que si no fuera por los fans, no tendríamos nada.
Literalmente.
Zane, Jesse y yo seguiríamos viviendo en aquel piso de mierda.
O quizá yo estaría viviendo en la sede del club de los Kings o, con mucha suerte, en la cárcel o muerto a estas alturas.
Zane probablemente estaría ahogándose en el fondo de una botella y Jesse estaría tocando en bares cutres y repartiendo pizzas, convencido de que podía conseguirlo, aunque no lo consiguiera.
Dylan y Elle se habrían quedado en casa de sus padres todo lo posible, habrían estudiado algo más y habrían acabado en algún trabajo de oficina que te chupa el alma.
Brody estaría viviendo en su mansión, porque Brody era rico de cojones sin nosotros, pero ¿habría acabado con Jessa?
Y Seth… ni quería pensar en dónde habría acabado Seth.
Sin la música y los fans que amaban esa música, todos seríamos unos don nadie.
Lo sabía tan bien como cualquiera de nosotros.
Pero desconfiaba de todos los que siempre intentaban arrancarles un trozo. Mi trabajo era mantener a salvo a los miembros de Dirty, lo que significaba también mantenerlos cuerdos. Significaba hacer todo lo posible por mantenerlos enteros.
A veces, eso significaba protegerlos de sí mismos.
—Cinco minutos —les dije a mis chicos, cuando dejamos pasar a una docena o así de fans cuidadosamente seleccionados al backstage para conocer al grupo justo antes de empezar a rodar.
Era bueno para la grabación repartir unos cuantos pases, dejar que algunas personas entraran a hablar con el grupo y se emocionaran, y que llevaran esa energía de vuelta al público. Pero yo era selectivo de cojones.
Elegí a un puñado de chicas y chicos que parecían capaces de mantener una conversación decente, no solo groupies que iban a suplicarle a Zane que se las tirara.
Hasta Zane estaba harto de esa mierda últimamente.
Justo antes de que el grupo saliera al escenario para empezar a rodar, estaba en el backstage con Jesse cuando me preguntó: —Oye, ¿has conocido a alguien o qué?
—¿Qué?
—Últimamente has estado mandando a otros tíos a sustituirte mucho, por las noches. Cada vez que te pido que vengas, aparece otro. Diría que te echo de menos, pero incluso cuando apareces últimamente, no hay quien te saque una conversación.
¿En serio?
—Sí —dije, porque qué iba a hacer, ¿mentirle a Jesse a la cara? —He conocido a alguien.
—¿Sí? —Me lanzó su sonrisa brillante de superestrella, y la verdad es que me sentí un poco mal por ser tan reservado con el tema—. ¿Cuándo me la presentas?
—Ya te diré si llega a ser importante.
Su sonrisa bajó unos cuantos vatios; ¿a lo mejor estaba así de emocionado con que estuviera saliendo con alguien? Probablemente quería que hiciéramos cenas de parejas con él y Katie.
Sí… de verdad no creía que Roni estuviera dispuesta a eso por el momento.
—De acuerdo, hermano —dijo.
Le di una palmada en el hombro y fui a ver cómo estaban los demás. Pero incluso después de haber dicho esas palabras y haberme alejado, me dejaron mal sabor de boca.
Si llegaba a ser importante.
¿Como si Roni no fuera importante para mí?
Entonces, de la nada, Brody se me echó encima.
—¿Qué pasa entre tú y Roni?
Cuando lo miré, sus ojos azules se entrecerraron, y supe que sabía… algo. Quizá era una venganza por haberle dado la brasa cuando fue un borde insoportable al volver Jessa a la ciudad. O quizá Jessa le había contado lo de haberme presentado en aquel salón de té con flores para Roni.
No tenía ni idea.
Así que simplemente esquivé la pregunta.
—¿Roni? Sí, Roni está buena —dije, distraídamente, como si quizá no me hubiera fijado antes, o no lo hubiera oído del todo bien. Luego me puse a hablar con Seth.
Tampoco es que fuera mentira.
Roni estaba buena.
Si resultaba que era mi follamiga, ¿a quién le importaba?
Solo porque mis amigos fueran unos cotillas de mierda no significaba que tuviera que contarles nada.
Gracias a Dios, Liv llamó al grupo al escenario como dos segundos después, y Brody se puso a trabajar al frente.
Me quedé al lado del escenario, y en cuanto empezaron a rodar, le mandé un mensaje a Roni. ¿Planes para esta noche?
Porque yo pensaba ser su plan de esta noche, si dependía de mí.
Durante la última semana y media, habíamos estado follando como locos. Casi todas las noches estaba en su piso. Normalmente tarde, después de que los dos hubiéramos hecho toda la otra mierda que teníamos que hacer. Follábamos, y luego me iba a casa.
Aparte de la noche en que follamos sobre mi Harley, aparcados en la oscuridad de un aparcamiento vacío, a medio camino de vuelta a su piso desde algún bar del que la recogí.
Hacía un frío de cojones, pero ella había insistido; algo sobre una fantasía que tenía desde hacía años. ¿Quién era yo para matar sus sueños?
Y, aparte de la noche en que respondió a mi propuesta de follada para decirme que estaba en su «tiempo de luna». Ni siquiera sabía de qué coño me hablaba durante como cinco minutos.
Cuando lo pillé, le respondí para decirle: A mí no me importa.
Ella me contestó: A las 6:00 ya estaré en pijama.
Y yo le escribí: Perfecto.
Cuando no respondió, la llamé y me dijo: —Estoy emocional. No veo hombres cuando estoy emocional.
A lo que respondí: —Me estás tomando el pelo.
Y básicamente me colgó.
Esa noche, llegué a su piso sobre las nueve y media —sin invitación— y me la encontré en pijama, con cara de mala leche.
Entré de todas formas y conseguí meterla en el sofá bajo una manta, donde nos acurrucamos y vimos una película.
Mantuve las manos quietas, e incluso la dejé elegir qué veíamos.
Eligió la última de Thor, lo cual me impresionó bastante hasta que me informó de que la había elegido «por Chris Hemsworth».
Antes de que acabara la película, se había dormido. Yo vi hasta el final, y luego me fui sin hacer ruido.
Después la dejé tranquila un par de días, porque parecía ser lo que quería.
La siguiente vez que la vi, los dos estábamos en la fiesta de compromiso de Brody y Jessa, pero no juntos.
Por lo visto, Jessa le había pedido matrimonio y ya habían fijado fecha para la boda: el próximo verano, durante un descanso programado en la gira.
Todo el mundo se alegraba por ellos, incluido yo. Brody prácticamente brillaba.
Toda la noche, conseguí ser un caballero y no ponerle la mano a Roni en el culo ni nada que pudiera cabrearla, dado que solo éramos follamigos y tal.
Después la llevé a su piso y me la follé en la mesa del comedor. Y en la ducha.
Y me pregunté cuánto tiempo íbamos a seguir así.
Me lo había preguntado mucho.