Tan canalla como Jude (Dirty: chicos malos del rock 3) 7 Jude #2
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7 Jude #2

Brody parecía escéptico mientras prácticamente la fulminaba con la mirada. También parecía un padre reciente; un tío que no había dormido más de unas pocas horas por noche en las últimas dos semanas y no tenía tiempo para gilipolleces.

—He conseguido a DJ Summer y el mejor local de la ciudad para esta fiesta —le recordó ella, sin pestañear mientras le sostenía la mirada—. Con cinco semanas de antelación. Para Nochevieja. Puedo conseguir un grupo telonero.

Brody lo asimiló. Luego se inclinó hacia delante apoyando los codos en el escritorio, pareciendo ceder. Sabía que le encantaría quitarse este evento de encima. Pero los dos sabíamos que no podíamos entregar un concierto de Dirty a cualquiera. —¿Qué necesitas de mí? —le preguntó.

—Necesito que me confirmes que Dirty participa —dijo ella—.

Necesito imágenes promocionales del grupo.

Cualquier petición que tengas en nombre del grupo.

Estaría bien echarle un vistazo a algunos contratos previos con locales de aquí, si me dejas verlos.

Necesitaré saber qué necesitáis para la prueba de sonido y la seguridad.

Y prepararé un borrador de contrato para que lo revises.

La mirada de Brody se desvió hacia mí. —¿Te parece bien?

Roni ni siquiera me miró. Aunque parecía bastante cabreada de que me hubiera pasado la decisión a mí.

—Debería estar bien —dije—, pero no hemos tocado en el Pandora en unos cuantos años. —Encontré la mirada de ojos verdes de Roni cuando por fin me miró—. Tendremos que repasar algunas cosas.

El Pandora me parecía bien. Buen personal, conocía a los dueños, y tenían bandas enormes tocando allí todo el tiempo. Nunca habíamos tenido ningún problema allí.

Pero ella no tenía por qué saber todo eso.

—Me pongo con el contrato. —Roni se levantó y le tendió la mano a Brody.

Brody se levantó y se la estrechó, todavía sin parecer del todo convencido.

Me levanté y Roni giró sobre sus talones, saliendo directa por la puerta sin otra mirada en mi dirección. Solo un soplo de su tenue perfume de gatita, y se fue.

Miré a Brody. —¿Crees que puede con esto? —preguntó.

—Me aseguraré de que sí.

Pude ver literalmente su alivio. No quería hacer de canguro de Roni ni de nadie ahora mismo. Tenía las manos más que llenas.

—Dime lo que necesites —dijo.

—Vale, Bro.

Cuando salía, añadió: —No te des con más puertas, ¿eh?

Cuando fui al vestíbulo, encontré a Bishop esperando para llevar a Roni a casa. Esperamos juntos mientras Roni se despedía de Jessa y el bebé. Luego la acompañé fuera.

Bishop se subió al coche cuando le hice una seña, y llevé a Roni aparte, a solas.

—Tenemos que hablar de seguridad —dije—. Metes a un grupo grande en un local pequeño. Yo cubro a Dirty, tú tendrás que contratar una agencia de seguridad externa para el control de multitudes, que trabaje con el personal del local. Puedo darte unos nombres.

—Vale —dijo—. Podemos programar una llamada mañana.

—Una llamada no basta. Tenemos que quedar. —Y que le den al mañana.

—Con una llamada basta.

—Con una llamada no basta. —Porque por teléfono no podía verle los ojos verde jade ni las tetas perfectas—. Cenamos juntos.

—Es la seguridad de un concierto, no ciencia espacial —dijo, metiéndose un poco con mi profesión—. ¿Qué no se puede hablar por teléfono?

—¿Has promocionado alguna vez un evento de este tamaño? —Le devolví la puya.

No respondió. Pero la respuesta era no, nunca había promocionado un evento de este tamaño, y los dos lo sabíamos.

Aspiró chupando las mejillas y sacó sus labios llenos y redondos, con cara de fastidio.

Joder, hostia, esos labios.

—Organizaremos algo —accedió finalmente, jodidamente vaga, y se subió al coche de Bishop.

Les vi alejarse, sabiendo exactamente tres cosas.

Una, iba a ver a Roni otra vez pronto.

Dos, hasta entonces, Bane le cubriría las espaldas.

Y tres, no había ni una puta posibilidad de que Taze se le acercase, nunca más.

Tenía razón desde el principio; tenía que protegerla de esa basura imbécil.

Bane ya se había reportado, y le había dado la dirección de Roni y sus instrucciones. Estaba sustituyendo a Lex en mi pequeño proyecto de vigilancia. Estaría en el piso de Roni para cuando Bishop la dejase allí. Vigilando. Informándome.

Con tenía a otro hermano, Maddox, ayudándole con su tarea.

Y Lex estaba en espera.

Iba a ocuparme de Taze, y Lex iba a ayudarme a hacerlo. ¿El comentario sobre los dientes? No iba a quedar sin respuesta.

Contrariamente a lo que la mayoría de la gente podría asumir al verme, no era un hombre violento. No tenía ni la mitad del genio de mi hermano o de muchos de los otros moteros que conocía. No seguía exactamente, sin excepción, la mentalidad de «ojo por ojo» para resolver agravios.

Pero era un King.

Una amenaza de muerte contra un miembro de mi club no se podía ignorar.

Taze había cruzado una línea muy fea anoche.

Que yo me ocupase de ello sin decírselo a mi hermano, mi presidente del club, y al resto de mi club era cruzar otra línea fea.

Pero no iba a traer violencia sobre mi hermano, de ninguna manera.

No iba a dejar que Taze empezase una puta guerra por esta gilipollez.

Los Kings ya tenían bastante mierda con la que lidiar.

Así que iba a ocuparme de Taze yo solo.

Pero iba a ocuparme de Roni primero, sin duda.

No estaba seguro todavía de qué iba a implicar eso aparte de tantearla y ver qué pasaba. El evento de Nochevieja me daba una apertura, pero empalmarse en mitad de una reunión de trabajo no iba exactamente de la mano con mantener la profesionalidad.

Bueno, a la mierda la profesionalidad.

Saqué el móvil y le envié un mensaje.

Quedamos en Cardero's. 20:00.