Tan canalla como Jude (Dirty: chicos malos del rock 3) 7 Jude
24%

7 Jude

JUDE

¿Qué puta hora es?

Esa sensación de mierda, en la confusión de antes de estar del todo despierto.

¿Dónde estaba, y qué día era?

Despierta de una puta vez…

Domingo por la mañana. Mañana tardía.

Las putas 11:03.

Casa.

Cama.

Esa sensación de mierda, persistente. Que mi vida se había reducido a una contabilidad interminable dentro de mi cabeza.

Cada momento archivado para recordarlo después, por si necesitaba dar una explicación, presentar una coartada.

Y mientras lo archivaba, el momento ya se había ido, así que ¿cuándo lo estaba viviendo realmente? ¿Estaba aquí?

¿Y si en realidad quería estar allí?

Ella.

Casi cogí el móvil, casi busqué un mensaje de Lex, casi olvidé que ya no la estaba siguiendo. Casi olvidé lo de anoche.

Joder, lo de anoche.

Roni.

Ash.

El puto Taze.

El dolor en la parte baja de la espalda al salir de la cama, al vestirme.

Batido para desayunar.

Analgésicos.

Miré el móvil: encontré mensajes de Brody. Había llevado a Roni a su casa anoche, como le pedí. Pero Bishop la llevó a la suya por la mañana, después de que prometiera a Brody que volvería.

Encontré mensajes de Jesse, queriendo saber dónde cojones estaba.

Mierda.

Contesté a Jesse, le dije que no iba a ir, que iba a casa de Brody. Que hablaría con él después.

Escribí a Con con un simple signo de interrogación, que significaba: ponme al día.

Llamé a Piper, le dije: —Necesito sacar a Hazard o a Bane para el equipo de Dirty. Hoy.

—¿Hoy? —Mi hermano no sonó nada contento.

—Hoy.

Ya había hablado con él, y con Hazard y Bane —ambos Kings— sobre unirse al equipo de seguridad de Dirty ese año en la gira. Piper había aprobado que contratase a uno de ellos, no a los dos, y no hasta que la gira empezase en enero.

Pero gracias a la gilipollez de Taze anoche, no iba a poder esperar tanto.

Piper suspiró y dijo: —Coge a Bane. El puto tío me toca los cojones de todas formas.

—Te debo una.

—Me debes más de una, hermanito.

Colgué y mandé un mensaje rápido a Bane. Llámame.

Luego llamé a Brody. —¿Roni se ha ido a casa?

—Se ha ido a casa a ducharse y cambiarse —dijo—. Intenté que se quedara, pero no podía obligarla exactamente.

—¿Bishop la trae de vuelta?

—Ya están aquí. Está comiendo con Jessa. Dice que tiene una especie de propuesta de negocio para mí.

—Entretenla —dije—. No hables con ella hasta que yo llegue.

—¿Cuándo llegas?

—Pronto —dije—. Solo entretenla, joder.

Cuando colgué, entró un mensaje de Con. Todavía no. Pero esto va a ser pan comido.

Me puse la chaqueta de cuero, cogí las llaves. Encontré la moto aparcada en la entrada, donde la hubiera dejado el prospect de turno.

Puto periódico.

Me metí en el Bentley, con dificultad. Los analgésicos estaban haciendo efecto, pero me sentía agarrotado por todas partes.

Trayecto matutino. Metallica. «Die, Die My Darling».

El inventario mental en mi cabeza.

11:52.

Llegué a casa de Brody, fui directo a su despacho. Aguanté su mirada fija, clavada en los daños de mi cara. No era para tanto. Solo un pequeño moratón y un arañazo en el pómulo izquierdo del puñetazo de Taze.

—¿Qué ha pasado? —preguntó finalmente, con tono plano, como alguien que no esperaba realmente obtener respuesta.

—Nada que quieras saber.

Me senté en el sofá, listo para volverme a dormir. Ya caminaba normal y ya no meaba sangre, así que algo era algo. Quizá con unos cientos de horas más de sueño estaría como nuevo.

Llamaron a la puerta, que estaba entreabierta, y apareció Jessa.

—Hola… —La sonrisa se le borró de la cara en cuanto me vio—. ¡Jude! ¿Qué ha pasado? —Empujó la puerta; el pequeño Nick iba acurrucado en el hueco de su brazo, medio dormido.

Roni estaba justo detrás de ella.

A Roni también se le descompuso la cara cuando me vio, aunque probablemente por una razón completamente distinta.

—Nada —dije—. He tenido un pequeño desacuerdo con una puerta.

—¿Una puerta? ¿Quieres que me crea que te has dado con una puerta y te ha dejado eso? —Jessa frunció el ceño mirando el arañazo de mi mejilla. Luego su mirada se desvió hacia Brody, y se le cayeron los hombros—. Vale. Lo que tú digas. —Trajo a Nick hasta mí mientras me ponía de pie.

Le revolví la pelusa de pelo sedoso con las yemas de los dedos y solté el obligatorio: —Cada día más guapo, ¿eh?

—Sí —dijo ella, orgullosa, besándole la cabeza—. Tu tío Jude es un tipo duro —le susurró con su voz superdulce de mamá—, y tú no te vas a montar nunca, nunca en una de sus motos. No… no lo harás.

—¿Su padre no tiene voto en eso? —Miré a Brody.

Brody puso los ojos en blanco.

—No —dijo Jessa—. Tampoco se va a montar en las motos de papá.

—Ya —dije.

Jessa me puso cara de briboncilla.

—Pasa, Roni —dijo Brody, haciéndole un gesto para que se uniera. Estaba muy atrás, apenas dentro de la puerta, con los brazos cruzados.

—No nos quedamos —anunció Jessa, dirigiéndose a la puerta con Nick—. Tengo que darle de comer a Nicky. —Le dio a Roni un abrazo rápido—. No aceptes un no por respuesta —le dijo a Roni, luego le lanzó una mirada cortante a Brody por encima del hombro y se fue.

Me quedé mirando a Roni.

Era la primera vez que estaba tan cerca de ella desde la fiesta de presentación del bebé hacía una semana, y tenía la guardia por las putas nubes. Lo que sentía por esta mujer… era increíblemente contradictorio. Eso no me resultaba nunca más evidente que cuando la tenía cara a cara.

Estaba cabreado con sus decisiones, sin duda. Taze, para empezar. Y lo de anoche… lo que cojones fuera que pasaba con Ash.

Pero al menos ya no estaba cabreado por el pasado.

Casi.

En cualquier caso, me había dicho a mí mismo que no iba a estar con ella jamás. Lo que básicamente significaba no estar en la misma habitación que ella, por lo visto.

Porque en cuanto Roni Webber y yo estábamos cara a cara, podía sentirlo… cómo la dinámica entera de nuestra no-relación cambiaba. Lo que ella era para mí cambiaba: de alguien de quien tenía que mantenerme alejado, a alguien a quien tenía que acercarme.

Jodidamente peligrosa, esta mujer…

Me miró, apenas, mientras daba un par de pasos más dentro de la habitación.

Llevaba el pelo negro liso por debajo de los hombros, con la raya a un lado.

Lo llevaba largo por todas partes, sin el flequillo que tenía de adolescente.

Seguía teniendo debilidad por el eyeliner negro, solo que mucho menos.

Entonces parecía una especie de muñeca. Ahora parecía una gatita total, incluso cuando se vestía para trabajar.

Llevaba una falda negra entallada con botas altas de cuero y una blusa con cuello.

La blusa era de un verde oscuro con un poco de brillo —absolutamente preciosa con sus ojos verdes— y estaba metida por dentro de la falda, de manera que sus pechos llenos se apretaban contra la tela.

Los dos primeros botones estaban desabrochados, aunque no lo suficiente como para enseñar escote.

Se había vestido para impresionar, pero no para seducir.

—Gracias por recibirme —dijo, a Brody. Si no me equivocaba, parecía esperar que él me pidiera que saliese. Pero claro, no lo hizo. Yo podía sentarme en cualquier reunión relacionada con el grupo. Brody nunca me pedía que saliese.

Y si Roni tenía algún tipo de «propuesta de negocio» para Brody, tenía que ver con el grupo.

Dirty era el negocio de Brody.

Y el mío.

Le ofreció un asiento frente a su escritorio.

Nos sentamos todos.

—Jessa me ha comentado que estáis buscando organizar un evento de Dirty en Nochevieja —dijo, hablando todavía con Brody, y solo con Brody—. Como sabes, llevo un tiempo dedicándome a la promoción de eventos, así que pensé en preparar algo.

Brody levantó las cejas. Se recostó en la silla. No sabía decir si se estaba echando atrás, totalmente en contra de la idea, o si simplemente estaba sorprendido.

—Tengo el Pandora Ballroom —añadió rápidamente, antes de que pudiera decir nada—. Y a DJ Summer en el cartel, después de medianoche.

Brody se limitó a mirarla durante unos segundos. Luego me miró a mí.

No dije nada, pero los engranajes giraban en mi cabeza.

DJ Summer. ¿Eso era lo de anoche? ¿Ash llevándosela detrás del escenario en el show de Summer…?

¿Estaba allí para hablar de negocios con Summer?

Brody la miró de nuevo. —¿Quieres que Dirty abra para DJ Summer?

—No abrir. Tendrían el puesto principal…

—Pero tocarían antes que ella.

—En el puesto principal —dijo Roni—. Justo antes de medianoche. Harían la cuenta atrás de Año Nuevo…

—Y luego Summer tomaría el relevo.

Roni se recostó. —¿En serio me vas a decir que Dirty quiere tocar hasta las tres de la mañana?

Brody no dijo nada.

—Sería un doble cartel. El mejor grupo de rock de la ciudad. La mejor DJ de la ciudad. La mejor fiesta de Nochevieja de la ciudad.

Me recosté, observando. Escuchando.

Impresionado.

Era una buena idea, y un buen local.

A Dirty le gustaría. A Zane le gustaría, y eso era lo principal. Si Zane estaba contento, era poco probable que nadie más protestase mucho. Estarían contentos de tocar ante un lleno, prácticamente donde fuera que nosotros —Brody y yo— les mandásemos.

Confiaban en nosotros así.

Pero más allá de eso, me impresionaba que de verdad hubiera tomado la iniciativa, que hubiera puesto las cosas en marcha y se lo hubiera traído a Brody.

También estaba más que un poco sorprendido. Porque tenía que saber que trabajar en este evento significaba trabajar conmigo.

—Ajá —dijo Brody—. Dirty no va a subir al escenario antes de Summer sin un calentamiento. ¿A quién tienes para abrir? ¿A los Pushers?

—The Penny Pushers no son los adecuados para esto.

Desequilibra la balanza demasiado hacia el rock.

—Escuché su respuesta con atención, y me gustó.

Si hubiera querido al grupo de Ash para esto, iba a asumir directamente que se lo estaba follando—.

Estoy pensando más en una onda electrónica/pop rock —dijo—.

Alguien que conecte tanto con Dirty como con Summer.

Observé a Brody. De cerca. Podía ver que ella empezaba a convencerle. En cierta medida.

—¿Y tienes a alguien así en el anzuelo?

—Todavía no, pero estoy en ello. Encontraré a alguien perfecto.