5 Roni #4
—No —dije, un poco sorprendida de que siquiera pensara eso.
Desde que la conocí, había mantenido el contacto, pasándome por sus shows, y ella sabía que yo estaba intentando montarle un espectáculo en algún momento del año siguiente; se lo había dejado bastante claro.
El único problema era que aún no había trabajado con una DJ del nivel de Summer, y ella también lo sabía.
En resumen, aún no me la había ganado.
Pero nunca había tenido realmente nada que ofrecerle antes.
—Tú sigues tocando —le dije—. Espero.
Lo consideró mientras se ponía de pie, luego se volvió hacia el espejo y empezó a rebuscar entre su maquillaje. —¿Qué otros DJs vas a traer?
—Ninguno. Voy a traer a Dirty.
Dejó de rebuscar y me miró en el espejo. —He oído ideas mejores.
—Ya has tocado con ellos antes —señalé.
—No puedo abrir para Dirty con tan poco tiempo, cielo —me dijo, mientras se quitaba el brillo de la cara con un pañuelo—. Requiere preparación. Tengo la agenda llena durante las fiestas, y seguro que ellos están ocupados. Esta idea necesita una planificación y una promoción adecuadas.
—Para eso estoy yo aquí.
Summer negó con la cabeza mientras sacaba una polvera y una brocha mullida.
—El público será el equivocado. La energía será la equivocada.
Me pones delante de un público de Dirty sin la promoción adecuada, y será un baño de sangre.
Para mí. —Se aplicó un poco de polvo en la brocha y se puso a retocarse la cara—.
¿Metes a Dirty en una fiesta de DJ Summer?
Podría torcerse para Dirty, y eso no se lo merecen.
Necesitas el público adecuado. Necesitas tiempo y necesitas mimar estas cosas.
—Se apartó del espejo y se revisó la cara, se alisó un poco el pelo con los dedos, sin mirarme—.
Tardamos medio año en planificar el primer concierto en el que toqué con ellos, donde hicimos una sesión parcial juntos, y fue en un festival, música electrónica y rock.
Público totalmente mixto. Público abierto.
No puedes montar sin más una fiesta íntima de Nochevieja conmigo abriendo para Dirty y esperar que funcione.
—Funcionará.
Me miró a los ojos en el espejo, con una cara de incredulidad total. —¿Y lo sabes porque…?
—Porque no vas a abrir para ellos.
Se giró hacia mí. Pareció calibrar que hablaba en serio e hizo un sonido parecido a una risa. —¿Vas a pedirle a Dirty que abra para mí? Tienes un coño de acero, cielo. —Volvió a su reflejo—. Brody te va a devorar como tentempié y va a dejar tus bonitos huesos al lado de la carretera.
Vaya imagen.
—O —dije, mientras se retocaba el brillo de labios—, contrato a un grupo de rock electrónico que esté petándolo para abrir, calentar al público.
Luego Dirty sube al escenario con toda su gloria de estrellas del rock.
Tocan desde, pongamos, las diez, diez y media, lo que quieran, hasta medianoche.
A medianoche, dan la cuenta atrás para Año Nuevo.
Todo el mundo contento. Todo el mundo medio borracho.
El local tiene abierto hasta las tres con un permiso especial y la barra sirve hasta las dos.
Después de la cuenta atrás, Dirty baja del escenario a beber champán y follar o lo que sea que hagan las estrellas del rock después de medianoche en Nochevieja, y DJ Summer toma el mando, reinando sobre la fiesta hasta las tantas. Justo como, supongo, a ella le gusta.
Summer arqueó una ceja pero no dijo nada. Sabía que tenía su atención, así que continué.
—Si quieres pinchar tres horas seguidas, puedes. Si quieres turnarte con otro DJ, traer a algunos amigos para que pinchen contigo, artistas invitados, lo que sea. Todo está sobre la mesa. Ni siquiera tienen que estar en el cartel. Lo organizamos.
—¿Me estás ofreciendo protagonismo?
—No. Sabes que no hay manera de que pueda hacer eso. Pero te estoy prometiendo la misma presencia en el cartel que Dirty.
Ante eso, volvió a parecer escéptica. —¿Con una parte igual de la venta de entradas?
—Igual. Tu sesión dura el doble, pero cobras igual. Estamos hablando de Dirty. Si yo fuera tú, aceptaría y saldría corriendo.
—No eres yo —me recordó, girándose para mirarme—.
Y aceptaré la oferta. Si consigues que Dirty se suba al carro.
—Me miró como si aún no estuviera segura de qué pensar de mí.
Si se fiaba de mí. Si siquiera le caía bien o no—.
Supongo que no has hablado con ellos todavía, o me habría enterado de algo por Elle.
—Les convenceré.
—Me encantaría verlo.
A mí también.
—Pero si no te importa, cielo, tengo gente esperando. —Cogió un vaso que estaba en el tocador, un cóctel que ni siquiera había notado, y le dio un sorbo.
—Oh. Claro. —Me aparté de su camino mientras se dirigía hacia la puerta.
Respiré hondo e intenté no ponerme a dar saltos. Porque joder, sí. La había convencido. Más o menos.
Esto lo iba a sacar adelante seguro.
Cuando su mano llegó al picaporte, me miró por encima del hombro. —¿Vienes?
Parpadeé. Tardé apenas medio segundo en darme cuenta de que DJ Summer, reina de la fiesta, me estaba invitando a salir de fiesta con ella.
Y solo había una respuesta a una invitación así.
—Por supuesto.