Tan canalla como Jude (Dirty: chicos malos del rock 3) 3 Roni #2
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3 Roni #2

Me la quedé mirando. —¿Por qué no te duchas? ¿Y tu cuidadora? ¿Cómo se llama?

—Se puso enferma y tuvo que faltar unos días esta semana y no quería que viniera una desconocida, así que he estado las veinticuatro horas del día. Y Brody ha estado tan liado con el álbum, la gira que viene…

—Que le den. Dame a ese bebé y ve a darte una puñetera ducha.

—Vale. Lo haré. —Pude ver el alivio en su cuerpo, la gratitud absoluta, cuando le bajaron los hombros. Pero Nick seguía firmemente enganchado.

Tomé nota mental de decirle a Brody que contratase más ayuda para ella, o algo.

No era que no pudiera permitírselo. Y conociendo a Jessa, no le había contado lo cansada que estaba.

Probablemente no se daba cuenta de cuánta ayuda podría haber necesitado mientras él trabajaba.

No era que tuviera una madre o una hermana que pudiera pasarse y vigilar al bebé una hora de vez en cuando para que ella pudiera darse un baño.

Jessa estaba sola, siempre había estado sola en cierto sentido, y sabía que no estaba acostumbrada a pedir ayuda.

También tomé nota mental de estar más disponible. Ir a verla, incluso cuando no me lo pidiera.

—Cielo. Espero que sepas que no tienes que fingir interés en mis mierdas con Taze solo para conseguir una ducha. Soy capaz de tener a un bebé en brazos treinta minutos.

—No es eso. —Me miró, con algo de esperanza—. Quería hablar contigo sobre Dirty.

—¿Dirty?

—Sí. Verás. —Se incorporó un poco más, como si fuera importante…

lo cual era raro, porque Dirty no tenía nada que ver conmigo, ni viceversa—.

Acabarán de grabar el álbum la semana que viene, y luego empiezan con la promoción directamente.

Se van de gira en enero. Pero Brody dice que están inquietos y que le están volviendo loco con el tema.

Hace mucho que no hacen un concierto completo en directo, y al parecer tienen muchas ganas de dar un concierto antes de que empiece la gira, algo divertido, y le han pedido a Brody que organice algo.

Dice que tiene que ser durante las fiestas, aquí en Vancouver, ya que es el único momento en que estarán todos disponibles y todos estarán en casa por Navidad.

—Genial. Apúntame para un puñado de entradas. No hacía falta que me invitaras en persona —bromeé—. Ya sé que soy bastante imprescindible en una fiesta, pero…

—Brody piensa que debería ser algo íntimo —continuó—, pero aun así bastante grande. Un sitio más especial que the Back Door, con mayor aforo, ya que van a tocar canciones del nuevo álbum por primera vez…

—Tiene sentido.

—Sin medios. Solo fans. Y lo quiere en Nochevieja.

—Ah. Bueno, puedo ir tarde, después de mi cosa. —Ya tenía un evento en un pub esa noche, así que esperaba poder cuadrarlo—. ¿Hasta qué hora crees que tocarán?

—No sé. El caso es que… el club nocturno que Brody esperaba conseguir, donde hicieron las audiciones para la serie documental y grabaron el programa de la gran revelación con Seth, ya está reservado.

—The Ruby. —Conocía el sitio. Conocía al dueño, de hecho—. No me sorprende. Todos los locales decentes de la ciudad y más estarán ya reservados. Brody tiene que saberlo.

—Exacto. Y el tema es… Su agenda ya está desbordada, supervisando toda la promoción del lanzamiento del álbum, planificando la gira, y ahora el bebé…

Maggie está igual de liada. Así que van a necesitar una promotora que organice este concierto.

Brody decía que iba a contratar a una la semana que viene.

Los engranajes empezaron a girar en mi cabeza. Podía pasarle algunos nombres, sin duda. Pero Brody definitivamente tenía mejores contactos que yo en el mundo del rock.

—Así que. —Jessa parpadeó hacia mí con sus grandes ojos marrones—. Aquí es donde entras tú.

Me la quedé mirando, pillando de pronto su intención. —¿Yo?

—¿Por qué no tú? —dijo—. Nadie monta una fiesta como tú, Roni.

La verdad es que no podía discutir eso.

Llevaba en lo de la promoción de fiestas, a tiempo parcial, los últimos tres años. Desde que me di cuenta de que era un trabajo real. De que podían pagarme por hacer lo que me encantaba hacer de todas formas.

Siempre había sido una fiestera. Y siempre había montado fiestas espectaculares.

Yo siempre había atraído a la gente como la miel. Simplemente siempre había sido así.

Así que hacerme promotora fue pan comido.

Pero nunca había trabajado con Dirty. No trabajaba con grupos.

Promocionaba eventos de discoteca. Noches temáticas con burbujas y fiestas de pijamas y universitarios con pastillas.

Organizaba una noche fija en un club local, hacía eventos especiales en otros bares de la ciudad, y trabajaba sobre todo con DJs locales de poca a mediana repercusión, y a veces con talento de fuera.

Cosas de poca monta comparadas con Dirty.

No tenía aspiraciones particulares de trabajar en la promoción de conciertos de rock. Mi aspiración más ambiciosa, últimamente, desde que conocí a DJ Summer en la fiesta del bebé de Jessa el mes pasado, era trabajar con ella. Todavía no había pasado, pero pasaría.

Desde luego me había dejado la piel para llegar donde estaba, y estaba bastante empeñada en abrirme camino hasta la primera línea de la escena fiestera local, para algún día poder promocionar talento del calibre de DJ Summer… y más allá. Pero no era tan fácil. Hacía falta tiempo para hacerlo bien.

Hacía falta tiempo para conocer a la gente adecuada, cultivar las relaciones correctas y hacerte un nombre en un entorno competitivo, complicado y a menudo extrañamente despiadado.

Un entorno donde, reconozcámoslo, no te caían ofertas como esta —como Dirty, uno de los grupos de rock más populares del mundo— del cielo.

Pero.

—Estamos en noviembre —dije con cautela—. ¿Quieres que encuentre un local para este evento de Nochevieja en noviembre? Todos los sitios de la ciudad están reservados a estas alturas. Incluido el bar donde ya estoy promocionando una fiesta de Nochevieja.

—Pues se lo pasas a otra persona —dijo Jessa—. Sé que llevas queriendo dejar el trabajo de oficina desde siempre. Promocionar fiestas más grandes. También sé que el dinero en la inmobiliaria es bueno, y tienes una hipoteca que pagar. Que necesitas algo grande para dar ese salto financiero.

Todo cierto.

Mi trabajo de oficina durante los últimos seis años había sido hacer trabajos temporales en el sector inmobiliario.

Actualmente trabajaba en el piso piloto de una promotora inmobiliaria.

Llevaba la recepción y básicamente trabajaba sola; el ritmo era tan lento que ni siquiera tenían a un comercial en plantilla, así que era yo y punto.

Era asombrosa la poca gente que realmente pasaba por la oficina de lujo, que tenía un piso piloto completo dentro.

La mayoría de la clientela eran compradores extranjeros que nunca pisaban la oficina, que compraban los pisos sin verlos y a quienes les importaba un pimiento si el que elegían tenía la combinación de colores negro y gris o la arena y crema, porque nunca iban a vivir en él.

Compraban los pisos como inversión, como propiedades de alquiler.

Lo que significaba que la mayor parte de mi día la pasaba con el portátil, en redes sociales, trabajando en mi verdadera pasión: la promoción de fiestas.

¿De verdad quería trabajar en el sector inmobiliario? Ni de coña.

Pero…

—No es solo el dinero —le dije—. También es mi reputación y dar los pasos correctos. Dejar el sueldo fijo sería básicamente un o todo o nada, en todos los sentidos. No estoy segura de estar preparada para eso de todas formas.

—Más grande que esto no hay —dijo Jessa—. Estamos hablando de Dirty. ¿Quién sabe adónde podría llevar? No puedes rechazar esto, Roni.

—Estamos a finales de noviembre —le recordé, haciendo el cálculo en mi cabeza—. Nochevieja es dentro de cinco semanas.

Jessa parecía totalmente indiferente a mi queja, de esa manera que solo una madre reciente podía. Como: Tú duermes, ¿de qué te quejas?

—Dirty quiere montar una fiesta —dijo—. Quieren dar un concierto.

Alguien por ahí mataría por acoger ese concierto en su local.

Lo único que tienes que hacer es encontrar a esa persona, vender entradas —lo cual no va a ser un problema— y que te paguen.

Seguramente puedes negociar un porcentaje bastante decente.

Dirty no hace esto por dinero. Si quieren dinero, tocan en un estadio.

Este es un bolo pequeño para ellos, por pura coña. Pero es enorme para ti.

—A cinco semanas de Nochevieja —repetí.

Jessa pasó a su inquieto hijo de un pecho al otro.

—¿Entonces me estás diciendo que no lo harás?

¿Que ni siquiera lo intentarás? ¿Que en vez de eso, Maggie coge el teléfono y llama a todos los promotores que ella y Brody conocen, y otra persona salta a la oportunidad de organizar un concierto de Dirty?

Joder.

Y no. No iba a permitir que eso pasara.

—Si hago esto, me quedo con ese generoso porcentaje de la venta de entradas —le informé.

—Eso lo hablas con Brody.

Me crucé de brazos y la miré fijamente. —Y por cierto, ¿por qué no estoy teniendo esta conversación con él?

Jessa se limitó a mirarme, y en su silencio quedó claro.

—Porque todavía no tengo el trabajo.

Brillante. Quería que encontrase un local, y después le presentase a Brody lo que tenía que ofrecer.

Suspiré y di unos pasos hacia ella, mirando a su pequeño. —Recuérdame que nunca subestime a tu madre —le dije, tocándole el piececito.

Jessa sonrió. —¿Lo harás? Roni, esto sería taaaan bueno para ti. Y piensa en lo divertido que sería si trabajases con el grupo, con Brody… conmigo…