mis amigas y sus novios (Swinger) - Parte final 15. Sam #3
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15. Sam #3

- No te molesta que me siente un momento ¿O sí?

- le pregunté, viendo cómo ese chico cerraba sus ojos antes de que mi espalda se arqueara hacia atrás cuando sus labios y su lengua empezaron a jugar con mi entrepierna, haciendo que me mordiera el labio inferior, que gimiera y llevara mis manos a mis senos para acariciarlos mientras ese muchacho me obsequiaba esos besos con los que me hizo ver las estrellas y sentir cómo todo mi cuerpo era invadido por esa deliciosa sensación de electricidad que me embargó, una experiencia de plenitud que en algún momento me hizo mover las caderas cuando sentí la manera como ese chico me metía la lengua en el coño, un movimiento sensual y delicioso que pasó en un breve instante antes de que volviera a concentrarse en mi clítoris y terminara por volverme loca, incitando esos movimientos de cadera con los que le embarré la concha en la cara hasta que el orgasmo me alcanzó y dejé de bailar sobre su rostro, bañando a mi amante con mis fluidos sin que él tratara de evitarlo, sin que dejara de mover la lengua y besar mis labios hasta que di un brinco a un lado para escapar de sus deliciosas caricias y me vi a mí misma atacando mi clítoris mientras observaba esos chorritos de líquidos que escapaban de mi cuerpo, sin que pudiera detener esa abrumadora oleada de placer que me agobió, ni pudiera evitar la desesperación que de pronto me provocó el sentir a ese chico tomándome de las manos, obligándome a renunciar a la forma como me tocaba para meterse entre mis piernas y penetrarme de esa manera tan agresiva como lo hizo, por completo diferente a la versión romántica que conocía de él, porque de pronto parecía necesitar tener un poco de sexo fuerte, quizás llevado por el tipo de cosas negativas que le hacía sentir su novia, o tal vez aquello solamente fuera una expresión de lo cómodo que se sentía al demostrar esa clase de necesidades conmigo.

- ¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Juan! ¡Ahhh! ¡Qué rico me la metes!

¡Ahhh! ¡Ahhh! - escapó de mi boca cuando de pronto me vi a mí misma enterrándole los talones detrás de las rodillas, abrazando su cuello con mis brazos y entregándome por completo a ese chico que parecía necesitar justamente lo que estábamos teniendo esa noche, en esa cama, en ese preciso momento en el que probablemente otro hombre se estaba cogiendo a la mujer que amaba y quien al parecer había dejado de sentir lo mismo por él.

Besar sus labios terminó por romper la poca cordura que me quedaba, haciendo que cualquier idea que pude haber tenido fuera reemplazada por lo bien que se sentía experimentarlo entrando y saliendo de mi vientre, disfrutando de la manera como su pene se apretaba entre las paredes de mi coño brindándome ese placer tan enloquecedor que me hizo besarlo con la vulgaridad que necesitaba sentir en aquel momento, que lo llevó a cogerme cada vez con más energía, provocándome incluso un segundo orgasmo que sacudió mi humanidad con mucha fuerza mientras él metía sus manos bajo mi cuerpo para abrazarme con firmeza por la cintura mientras me comía las tetas y yo gemía sin poderme controlar.

- ¡Ahhh! ¡Me vengo! ¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Quiero hacerlo en tu boca!

¡Ahhh! ¡Quiero que te bebas toda mi leche!

- gritó y en ese momento dejé de abrazarlo con mis piernas, permitiendo que saliera de mí y se moviera con premura hasta colocarse a un lado de mi cabeza para que yo abriera la boca y engullera su hermoso miembro, sintiendo ese palpitante pene entre mis labios, derritiéndome de morbo y lujuria cuando el sabor de su leche comenzó a dispersarse por mi lengua y mi cuerpo reaccionó de esa forma tan hambrienta, bebiéndome todo lo que le salía de los huevos, dejando que su pene se deslizara una y otra vez por mi garganta hasta que logré vaciarlo y ya no sentí más el sabor del delicioso néctar que me obsequió, antes de que nos tiráramos en la cama y riéramos un poco, disfrutando de estar juntos, de esa linda amistad que construimos después de habernos conocido tan profundamente.

La noche continuó entre juegos de cosquillas que terminaron en escenas dignas de una película explícita para adultos y un par de duchas que tomamos y que concluyeron con ese chico dentro de mí coño o de mi boca o entre mis nalgas, porque ciertamente en todo momento tuvimos muy presente que aquello no volvería a pasar y quisimos aprovecharlo tanto como pudiéramos, terminando en la cama ya entrada la madrugada, sintiéndonos muy cansados, pero estando bastante limpios en realidad después de esa última ducha que tomamos juntos, en la cual ya no hicimos gran cosa, más allá de tocarnos un poco y secarnos al final el uno al otro.

- ¿Nunca hubiera pensado que algo como esto pasaría? - dijo de pronto mientras los dos estábamos recostados en la cama, con mi cabeza recargada en su pecho, ambos con nuestra ropa interior puesta.

- Sí, todo esto fue una locura, pero la verdad, si de alguna manera regresáramos en el tiempo y tuviera que tomar de nuevo esa decisión, lo haría sin pensarlo ¡Fue una experiencia increíble!

- dije sin pensar en ello demasiado, hasta que entendí que quizás él sí tomaría una decisión diferente considerando que las cosas con Nubia no andaban bien, sintiendo de pronto la necesidad de disculparme, pero sin llegar a hacerlo antes de que la puerta de la habitación vibrara con tres discretos golpes que nos hicieron componer expresiones de sorpresa mientras ambos mirábamos en dirección de la puerta, antes de que Juan se levantara y se apresurara a abrir para encontrar del otro lado a Jorge, cuya expresión en su rostro me hizo saber que las cosas no andaban bien, que algo malo había pasado.

- Lo siento, no hubiera querido interrumpir su cita, pero pasó algo con Nubia y es importante que lo sepan.