mis amigas y sus novios (Swinger) - Parte final 15. Sam
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15. Sam

Las cosas con Juan no andaban bien, no había que ser una genio para darse cuenta de que el chico lucía molesto y preocupado por algo, mostrándose ausente desde el momento en el que me subí a su auto, un detalle que la verdad me tenía bastante incómoda, pues por lo general solíamos llevarnos bien y no me gustaba que hubiera tanta tensión entre los dos.

- Las cosas no van bien con Nubia, ¿Cierto?

- le pregunté de la nada cuando el silencio me resultó insoportable.

Él solo me miró de reojo antes de que resoplara y adoptara una actitud resignada, demostrándome lo mucho que le pesaba el tener que reconocer que las cosas en su noviazgo no estaban como seguramente él lo deseaba.

- ¿Cómo va todo entre Jorge y tú? Quiero decir ¿Este asunto de los intercambios les ha afectado de alguna manera?

¿Los ha hecho que se alejen o algo como eso?

- preguntó, no en un intento de evadir mi respuesta, sino más bien como tratando de encontrar en mis palabras algo que le diera una esperanza, aunque fuera una muy mínima esperanza.

- En realidad creo que es todo lo contrario.

Podría decirte que estamos mejor que nunca, incluso el fin de semana pasado tuvimos una escapada romántica y fue fantástico, pero…

¿Por qué lo preguntas? - me detuve cuando noté que mi respuesta estaba apagando su brillo aún más de lo que ya lo hacían sus propios pensamientos.

- Mira, la verdad es que me costó trabajo aceptar que Nubia estuviera con alguien más, en realidad cuando me lo propuso casi me vuelvo loco desmenuzándome los sesos en mis intentos por entenderla, y es que en otro tiempo hacer algo como esto de los intercambios me hubiera resultado impensable, una completa locura; sin embargo, conforme las cosas fueron avanzando creí que nos ayudaría, que nos uniría, pero…

quizás solo me traté de convencer a mí mismo de que todo esto era una buena idea…

no lo sé, el caso es que después de la fiesta las cosas se pusieron muy raras entre Nubia y yo, la he notado distante, muy fría, a ratos me siento como un estorbo, como si el solo estar en su vida le molestara y…

y la verdad es que no creo que eso sea justo, porque desde que estamos juntos me esforzado por hacerla sentir bien, por demostrarle lo mucho que la amo y lo loco que me tiene, así que…

- suspiró con mucho pesar, tragando saliva al final, haciendo que lo mirara mientras mantenía sus ojos en el camino y su rostro parecía adquirir un semblante triste y anormalmente tenso - solo creo que si ya no quiere estar conmigo al menos debería decírmelo y ya está, pero esa actitud distante y fría y esa forma como se le ilumina la cara cuando hablamos de que esté de nuevo con Jorge…

no lo sé, tal vez me estoy volviendo loco, pero creo que de alguna manera está empezando a sentir cosas por tu novio y…

bueno, me preocupa que ya no sea suficiente para ella.

- Si eso es lo que piensas ¿Por qué accediste a este intercambio? Quiero decir, si ya no te sentías cómodo con todo esto, pudiste haberte negado o… - Juan soltó una sutil risilla llena de sarcasmo y tristeza.

- Conoces a Nubia mejor que yo y sabes que no es la clase de mujer que suele darte muchas opciones… no me malentiendas, no es que no disfrute del tiempo que paso contigo pero… - se apresuró a aclarar las cosas, aunque en realidad no era necesario que lo hiciera.

- Te entiendo, no tienes que darme explicaciones.

Sé muy bien cómo es ella y sé hasta dónde puede llegar cuando quiere algo, pero en este caso…

bueno, es que en realidad no sé qué es lo que pretende hacer con Jorge esta noche y, aunque confió bastante en mi novio como para saber que no dejará que las cosas lleguen demasiado lejos, la verdad es que tus dudas me están poniendo un poquito nerviosa.

- Sí, la actitud de mi chica hace que la inseguridad surja, aunque honestamente no creo que tengas motivos para estar intranquila, porque por lo que Jorge nos dijo de ti el día que nos reunimos, él parece estar demasiado enamorado de su Sam.

- ¿Así me llamó? ¿Dijo que era su Sam? - le pregunté emocionada mientras Juan sonreía y asentía con la cabeza, antes de que su rostro volviera a oscurecerse cuando regresó la plática al camino original.

- Mira, no sé qué pretenda intentar con Jorge, pero sé que hoy no fue cualquier día para ella, no sé qué planeaba, pero lo estuvo preparando desde hace días y…

¡Carajo! ¡Me siento como un estúpido! ¡Como un cobarde!

Porque vi cómo miraba a Jorge durante la fiesta y…

me da miedo terminar con ella, pero justo ahora estoy aquí sufriendo porque sé que pasará la noche con él y…

- Juan me miró apenado antes de que volviera a suspirar con pesar - lo siento, no se supone que debería estar hablando de esto contigo en nuestra cita - se disculpó, pero yo tampoco lo tenía muy claro, porque de pronto no me sentía demasiado segura de lo que podría o no estar pasando entre mi novio y quien hasta unos días antes aun creía que era mi mejor amiga, y no era que desconfiara de Jorge, pero la sola idea de que mi mejor amiga intentara algo con mi chico me hacía enfermar y comenzaba a despertar una cierta ansiedad en mí.

- No te culpo, yo tampoco estoy muy cómoda con la cita de esos dos - dije sin pensarlo mucho, viendo cómo Juan me miraba con sorpresa - no me malentiendas, sé que Jorge sigue muy enamorado de mí, porque incluso me pidió que después de esta noche detuviéramos la cosa de los intercambios, pero Nubia también ha estado muy rara conmigo, quiero decir, a diferencia de cómo eran las cosas antes de todo esto, lleva ya un par de semanas sin hablar mucho conmigo y…

bueno, yo no noté eso de que se puso celosa por Jorge en la fiesta, pero me lo dijo Cas y al parecer todos lo notaron menos yo, además…

bueno, no lo sé, quizás ninguno de nosotros debió acceder al intercambio si notamos que las cosas con Nubia no estaban del todo claras, pero si lo vemos desde otra perspectiva, tal vez ella intuyó que Jorge y yo no continuaríamos en lo de los intercambios y quiso terminar las cosas de una forma especial - dije al final, siendo completamente deshonesta con Juan porque en realidad sentía que había algo raro en todo aquello y solo dije eso último para tratar de que ese chico se relajara un poco, algo que en verdad que no logré, pues una vez que dije aquello solo nos quedamos en silencio durante el resto del viaje, hasta que el chico estacionó el auto y ambos permanecimos muy quietos y mirando la entrada del lugar durante algunos segundos, siendo el mismo en el que tuvimos nuestra primera noche juntos.

- ¿Sabes algo? Si de todos modos esos dos van a hacer cositas esta noche y seguramente van a pasarlo súper, nosotros también deberíamos pasarlo bien ¿No lo crees?

Quiero decir, no tenemos que hacer nada íntimo si no tienes ese ánimo, pero…

bueno, no sé, podríamos ver una película o algo como eso o jugar cartas, o qué se yo, tal vez quieras que nos contemos chistes estúpidos el uno al otro - le propuse en tono de broma para tratar de relajar los ánimos, viendo cómo sonreía antes de que se le escapara una risilla divertida.

- Vaya plan, vamos a ver películas y reírnos de tonterías mientras esos dos hacen cosas vergonzosas e innombrables ¿Eh? - respondió sin dejar de reír.

- Oye, yo que tú no descartaría ese plan tan pronto, me sé unos chistes picositos que seguro que te harían sonrojar, además…

bueno, es que con el ánimo que traes no parece que tengas ganas de hacer la clase de cositas que hicimos el otro día en este lugar - le dije, tratando de revivir ese algo que compartimos en las ocasiones anteriores en que estuvimos juntos. El soltó una risotada.

- ¿En serio me veo tan mal como para que pienses eso de mí?

- preguntó con un aire de indignación, antes de que la sonrisa en sus labios se desvaneciera un poco - lo siento, Sam, no era mi intención hacerte sentir que no quiero estar contigo, porque eres increíble en la intimidad, pero supongo que hoy me cuesta un poco de trabajo concentrarme en ti.

- Sí, eso veo, aunque… bueno, no lo sé, pero quizás si te hago uno que otro mimo logre llamar tu atención - le dije mientras tomaba su barbilla, haciendo que levantara la mirada y nuestros ojos se encontraran - tal vez con esto logre que te concentres en mí, al menos por un ratito - le susurré con ese tono sensual que emergió de mi boca como respuesta a esa excitación inicial que empezaba a registrar mi cuerpo, antes de darle un pico en los labios, mirándolo luego a los ojos, componiendo una sonrisa muy coqueta con la que traté de seducirlo, viendo cómo él miraba de pronto mi boca para luego recibir ese beso con el que Juan hizo que las cosas comenzaran a escalar al interior de ese auto, sin que yo le pusiera límites porque sabía que ese chico estaba sufriendo por ese amor que se estaba haciendo pedazos y porque, de alguna forma, después de todo lo que pasamos juntos, de pronto sentí la necesidad de hacer que al menos durante esa noche se olvidara de todo lo malo que estaba pasando con Nubia; claro que a eso también se sumaba el hecho de que esa sería la última noche que pasaríamos juntos, una idea que por sí misma me hacía sentir inusualmente cachonda y más aún cuando las manos de ese chico comenzaron a olvidarse de la situación con su novia y entrometerse en lugares en los que mi cuerpo recibió sus caricias con agrado - ¡Ahhh!

¡Esta noche solo somos tú y yo! ¡Así que tratemos de no pensar en nada ni en nadie más!

¿De acuerdo? ¡Por la siguientes horas solo seremos Juan y Sam!

¡Ahhh! ¡Solo tú y yo! ¡Ahhh! - le dije, con los ojos cerrados, gimiendo con fuerza al sentir lo rico que me acariciaba la entrepierna mientras besaba mi cuello y mi hombro.