13. Sam #4
- ¡Gracias por todo esto, mi amor! ¡Te amo con todo mi corazón!
¡No tienes idea de todo lo que esto significó para mí!
¡Te amo! ¡Te amo mucho! - exclamó en susurros, con la voz agitada, antes de que se tirara a un lado de mí y yo me acurrucara en su pecho, sintiendo de pronto esa clase de cansancio que te lleva al sueño sin que puedas evitarlo, más aún después de confirmar que entre nosotros no había nada que pusiera en riesgo lo que teníamos, que de manera contraria a lo que llegué a pensar, Jorge y yo habíamos encontrado un punto medio entre sus deseos y los míos, creando una conexión que estaba segura de que nos haría muy felices a los dos, pudiendo llevar a cabo nuestras fantasías con la persona a quien amábamos en verdad.
***
- ¿Sabes algo? Sé que toda la cosa de los intercambios empezó porque ambos sentíamos la necesidad de experimentar otras cosas, pero…
bueno, es que creo que anoche quizás encontramos un punto medio, porque si bien me encantó sentir cómo me hacías el amor con esa pasión del principio, también fue muy placentero ver lo mucho que disfrutaste el dejarte llevar conmigo, fue emocionante experimentar esa mezcla de miedo, placer, dolor y deseo contigo - le comenté a Jorge mientras íbamos en el auto de camino a mi departamento. Él sonrió.
- Sí, ayer tuvimos algo muy especial, y admito que me tomaste por sorpresa en más de una ocasión, empezando por esa forma como me besaste en el estacionamiento, lo que hiciste en el auto, esa ropa que te pusiste…
¡Carajo, no sé cómo le haré para dejar de pensar en ti durante toda esta semana!
- expresó, perdiendo esa actitud sobria con la que solía conducirse por el mundo, haciéndome sentir maravillosa con todo lo que me dijo, pero principalmente, al ver lo emocionado que estaba después de haberse abierto a ser él mismo mientras hacíamos cositas en ese hotel tan encantador.
- Y ¿Sabes algo? Hubo una cosita en particular que me gustó mucho, bueno en realidad no me gustó, porque me dolió pero…
a ver, no sé cómo explicarlo, pero cuando tiraste de mi pelo y cuando me sujetaste de las muñecas para que no me moviera, esa desesperación que sentí…
no sé cómo explicarlo, pero fue muy excitante, y creo que me gustaría explorar ese tipo de cosas, no sé, quizás puedas ponerme unas esposas o amarrarme o algo como eso y…
bueno, es que me gustaría que tú también exploraras conmigo cosas que se te antojaran hacer, porque ya que probé un poco de maltrato y que me gustó…
bueno, quizás haya algunas cosas más que tal vez puedan gustarme, y de todas maneras, si alguna cosa que se te ocurra no la llego a soportar, pues te lo digo y ya está ¿Cómo ves?
- le comenté, sintiéndome tan nerviosa como emocionada ante la propuesta que le estaba haciendo, viendo cómo se le iluminaba la cara mientras asentía, sin poder contener esa expresión entusiasmada después de todo lo que hicimos y de todo lo que vivimos, de abrir una puerta detrás de la cual se abría un mundo entero de posibilidades.
- Gracias por intentarlo, amor, de verdad, no sabes cuánto valoro esto ¡Carajo!
¡Te amo demasiado! - exclamó, sorprendiéndome una vez más ante una reacción tan efusiva porque por lo general él solía ser mucho más discreto, algo que me hizo abrazarlo y llenarle la cara de besos mientras conducía, sentándome poco después para iniciar una charla de cualquier otra cosa hasta que llegamos a mi departamento y se bajó conmigo para acompañarme por las entrañas del edificio.
- Oye, por cierto, Nubia me dijo que le gustaría intercambiar de nuevo, obvio le dije que este fin de semana no porque teníamos nuestra cita romántica, pero ¿Qué te parece si lo arreglo para el próximo fin?
- le pregunté, olvidándome en aquel momento de las dudas que tenía con respecto de mi amiga, soltando aquello solo porque en ese momento recordé la propuesta de Nubia, sin poder pensar con claridad mientras miraba a mi amorcito y me dejaba corromper por toda esa colección de hermosos sentimientos que me embargaban de solo mirarlo.
- Sí, está bien, aunque… - respondió, haciendo que lo observara con atención mientras subíamos en el elevador, extrañándome que de pronto se mostrara tan callado y pensativo - creo que estaría bien que después de eso hiciéramos una pausa, no sé, tú y yo pasamos algunas semanas un poco alejados, me refiero a nuestra intimidad, y te extrañé muchísimo, así que ¿Te parece bien que lo dejemos después de ese intercambio?
Al menos por un tiempo - me preguntó, haciéndome sonreír, provocando que me sintiera tan enamorada de él que casi lloro de la alegría que me causó.
- Sí, me parece muy bien, amor - respondí poco antes de que bajáramos del elevador y me tuviera que despedir de mi hombre para meterme en mi departamento, donde las chicas se encontraban distribuidas por los sillones de la sala.
- ¡Mira no más esa cara! ¡Parece que lo pasaste muy bien con ese malote! - exclamó Cas mientras las otras dos me miraban, Johana sonriéndome con complicidad, a diferencia de Nubia, quien solo me observó con algo de seriedad y mucha expectación.
- ¡Estuvo delicioso! ¡Fue frutifantástico!
- bromeé con ellas, viendo lo mucho que se alegraron Cas y Johana al verme tan feliz, pero sintiendo un vacío muy molesto en el estómago cuando noté esa sonrisa forzada y nada honesta con la que Nubia recibió mis palabras, recordando un poco horrorizada que acababa de proponerle a mi novio un nuevo intercambio con ella y con su chico.