13. Sam
- Ya estás superlista para el gran día ¿Eh?
- comentó Cas desde la puerta de mi habitación, haciendo que mirara al espejo para encontrarme a esa chica recargada en el marco, con un termo de café en la mano, sonriendo al ver que me estaba arreglando, robándome una sonrisa con esa actitud alegre y llena de complicidad con la que me habló.
- Casi, le estoy dando unos últimos toques a mi atuendo, aunque…
bueno, es que, pensando en que Jorge está haciendo el esfuerzo por complacerme, me compré unas cositas que no van mucho con mi estilo, ya sabes, lencería de encaje, todo de color negro y rojo y, bueno, solo espero que le guste - comenté, un poco preocupada y un tanto incómoda con la ropa que llevaba encima
- Mira nada más, amiga, ¡Toda una zorrita! - bromeó haciéndome sonrojar y reír un poco antes de que suspirara al verme en el espejo, enfundada en ese vestido que me compré específicamente para la cita que tendría esa noche con mi novio.
- ¿Qué pasa? No me irás a decir que sigues teniendo dudas ¿O sí?
- Las tengo, por supuesto que las tengo, pero…
a ver, es que en una de esas veces en las que lo hice con Juan durante la fiesta, el chico fue un poco más agresivo, no tanto como suele serlo Jorge, solo un poco más, y la verdad es que me encantó, no sé si fue porque ya estaba muy caliente o por el morbo que provocó la situación en general, pero disfruté mucho de que me tratara con un poco más de firmeza, así que…
bueno, en realidad no estoy muy segura de esto, pero lo que pasó me hizo pensar que tal vez Jorge y yo podríamos encontrar un punto medio, algo que nos satisfaga a los dos sin llegar a los extremos de derramar miel o sangre - le comenté, haciendo que dejara salir una carcajada con ese último comentario.
- Pues eso suena genial, Sam, y creo que sería fabuloso intentarlo, pero entonces, la cosa de no estar segura de si se sentirá bien hacerlo de nuevo con él, ¿Ya no está en el mapa o qué?
- Sigue ahí, pero… bueno, no lo sé, algo en lo que pasó en la fiesta lo cambió todo, no sabría cómo explicarlo, porque en realidad se siente extraño, pero es como si el haber hecho todo eso juntos me hubiera acercado más a él ¿Eso suena muy tonto?
- Para nada, aunque estuviéramos con otras personas es algo que hacemos en pareja, es algo de novio y novia, suena raro porque… bueno, estás cogiendo con otros, pero así es.
- Sí, suena y se siente raro, pero justo así lo describiría - respondí, antes de que ambas nos quedáramos calladas, de que yo le echara un último vistazo a mi arreglo, sonriendo cuando creí que ese vestido negro le gustaría a mi hombre, hasta que noté que mi amiga me miraba de una manera un tanto extraña, como si se estuviera dando valor para decirme algo, como si no terminara de decidirse entre contarme lo que tenía en mente o quedarse callara.
- ¿Qué pasa? ¿Por qué te quedas así? - le pregunté, haciendo que de pronto me mirara de una forma un tanto peculiar, antes de que asomara la cabeza por el pasillo para ver si había alguien cerca y luego se metiera en la habitación, cerrando la puerta tras de sí, sentándose en la cama y dando unos golpecitos sobre las cobijas para que la acompañara.
- Me he estado desmenuzando los sesos para decidir si te lo decía o no, pero…
- un suspiro muy fuerte la detuvo antes de que asintiera y volviera a hablar, diciéndome cosas que no me esperaba, que lograron alterarme un poco porque ciertamente aquellas palabras que me dijo le dieron sentido a la extraña actitud con la que Nubia me pidió intercambiar de nuevo aquella noche en el baño - debes tener cuidado con Nubia, algo muy raro está pasando con ella y no sé qué tanto pueda estarla afectando, no digo que esté haciendo algo para hacerte daño o algo por el estilo pero…
- ¿A qué te refieres?
- Mira, no dije nada antes porque creí que quizás era solamente percepción mía, y siendo así, podría estar equivocada, sin embargo, ayer se lo comenté a Johana porque quería saber su opinión y ella también lo notó.
- Cas, por favor, no seas así, no le des tantas vueltas, solo dime lo que piensas - le supliqué, notando que esa chica alocada estaba aún titubeando entre decirme lo que presentía o no.
- Cuando estábamos en la fiesta, Nubia me miró de una forma extraña mientras cogía con tu chico.
Al principio supuse que solamente era por morbo, que le gustaba vernos o algo así, no le di importancia, pero después de un rato noté que en realidad estaba celosa, no de esos celos de ¡Hey, deja al novio de mi amiga!
No, más bien en un sentido como de deja de cogerte al chico que me gusta.
- Cas, eso es una locura, ella no… no creo que las cosas sean así.
- Exacto, eso fue lo mismo que pensé cuando lo noté y la verdad es que me hubiera quedado con esa idea de no ser porque Johana me dijo que ella también se dio cuenta de que Nubia se puso celosa, y no solo eso, también Alex me lo hizo saber, me dijo que en varias ocasiones la vio mirándome con no muy buenos ojos y…
mira, si solamente hubiera sido cosa mía, te juro que no te hubiera dicho nada, pero no fui la única que tuvo esa impresión, así que…
bueno, solo ten cuidado, sé que es tu mejor amiga, pero estos juegos suelen ser peligrosos, no todas las personas terminan de entender que es solo sexo, no todos pueden controlar la clase de sentimientos que suele despertar el tener intimidad con alguien más y, por si eso fuera poco, a diferencia de lo que está pasando entre tu chico y tú, ella no parece estarse esforzando para que las cosas mejoren con Juan, todo lo contrario, según lo que me contó Alex, Juan les dijo a los chicos que desde que todo empezó, Nubia ha estado rara, no supo decirles de qué manera, pero comentó que no se sentía tan cómodo con la actitud de su chica, así que…
dime qué piensas, se honesta conmigo y principalmente contigo misma ¿Crees que estamos exagerando?
¿Crees que la cosa sea solo un malentendido?
¿Nubia no te ha dado algún indicio de que esté sintiendo algo más por Jorge o algo como eso?
- me preguntó mi amiga, incitándome a considerar todas las posibilidades, mirándola con algo de aprensión mientras sentía esa punzada en el estómago que me indicó que aquella cosa del baño pudo deberse justamente al hecho de que Nubia estuviera sintiendo otras cosas por mi chico, lo cual tenía aún más sentido al pensar en que lo que terminó por decirme esa noche, no parecía ser la misma cosa que pretendía expresar cuando entró en el baño.
- Después de la fiesta, mientras me bañaba, ella me pidió que intercambiáramos de nuevo, pero no fue como cualquier ocasión, parecía ansiosa y de alguna manera parecía apresurada y…
- suspiré, un poco molesta por la posibilidad de que de alguna manera Nubia estuviera viendo las cosas de una forma diferente de como las demás lo hacíamos - no lo sé, las cosas han sido raras con ella, de hecho, durante toda la semana no se ha parado mucho por el departamento y casi no hemos hablado entre nosotras, así que…
¿Crees que debería hablar con ella? ¿Debería afrontar el asunto directamente?
- No lo sé, Sam, pero… bueno, parece que hay algo raro, así que…
la verdad es que yo me pensaría mejor la cosa del intercambio que te propuso, podría querer intentar algo con tu chico, y no digo que Jorge se vaya a dejar sonsacar por ella, pero…
bueno, no sé, si yo estuviera en tu lugar no dejaría que eso pasara, porque quizás ella ya no esté jugando el mismo juego que los demás - me advirtió, antes de tomar mi mano y sonreírme - lamento habértelo dicho antes de tu cita, pero me pareció que debías saberlo.
- Gracias, Cas, lo tomaré en cuenta y no lo lamentes, quizás necesitaba que alguien me lo advirtiera para tomarme mis sospechas en serio - le respondí, antes de que nos diéramos un gran abrazo, sintiéndome acompañada en lo que parecía ser un problema que ponía en peligro las cosas con mi mejor amiga.
El timbre sonó, haciendo que una sonrisa enorme se dibujara en mis labios al suponer que se trataba de mi novio que iba a recogerme para tener una cita y compartir un momento íntimo como hacía tiempo no lo habíamos tenido.
- Disfrútalo, Sam. Deja que ese chico te haga gritar como una zorra en celo hasta que dejen las sábanas tan empapadas que…
- ¡Cas! ¡Por dios! - exclamé para detenerla, soltando algunas carcajadas que mi amiga compartió conmigo, antes de tomar mi bolso y salir a recibir a mi chico, quien me esperaba en la puerta del departamento, vestido de una forma apropiada para la cita que tendríamos, usando incluso un traje muy elegante y corbata, un detalle que me hizo sentir muy emocionada ante la noche que nos esperaba y que se vio perfectamente acompañado por la expresión maravillada que Jorge dibujó en su rostro al ver mi atuendo.
- Te ves preciosa - me susurró, abrazándome por la cintura, besándome de una manera tan sensual e íntima que mi cuerpo reaccionó con ese estremecimiento que me hizo vibrar de pies a cabeza antes de que volviéramos a mirarnos y nos sonriéramos de esa manera traviesa y confidente que me hizo sentir muy emocionada - ¿Lista para irnos?
- preguntó y yo asentí, tomándolo de la mano, dispuesta a irme en ese preciso momento para olvidarme de todo por las siguientes horas que compartiría con mi amorcito.
- ¡Que les vaya bonito, tortolitos! - comentó Cas con un sonsonete juguetón que nos hizo mirar hacia atrás y sonreírle.