12. Sam #4
Tomarme esa ducha resultó un respiro de todo, un momento en el que no fui capaz de borrar la sonrisa de mi rostro, no solo por lo que pasó con el novio de Nubia durante la fiesta de intercambios, sino también por lo que me dijo Jorge antes de que todo empezara, porque de alguna manera me hizo mucha ilusión el que quisiera intentar las cosas a mi estilo, una idea que de pronto me robó incluso algunas risillas entusiastas, que me hizo sentir emocionada y saber que ese chico rudo seguía inspirándome sentimientos muy intensos y profundos, robándome suspiros en el baño mientras limpiaba mi cuerpo, llegando a mi vagina para tocarme mientras me imaginaba cómo sería tener a Jorge y Juan penetrándome al mismo tiempo, de una forma similar a como pasó minutos atrás cuando tuve a Alex en mi boca mientras Juan bombeaba mi trasero; no obstante, aquellas lascivas intenciones no llegaron a buen término pues, antes de que siquiera comenzara a acariciarme, la puerta del baño se abrió y por ella entró Nubia.
- Perdón por interrumpirte, pero necesito hablar contigo y no puedo esperar más - expresó mi amiga, con un tono que me tomó por sorpresa, porque sonaba ansiosa y preocupada, un ánimo ante el cual no supe cómo sentirme más allá de terminar un tanto confundida y expectante, pues durante aquella plática que tuvimos entre las chicas no noté que se hubiera molestado o algo como eso.
- ¿Qué pasó? - pregunté sin saber qué más podría decir, sin querer siquiera moverme en aquel momento en el que los nervios comenzaron a hacerme su presa ante la extraña actitud que de pronto estaba adoptando mi amiga.
- Te lo voy a decir sin rodeos ¿Sí? Quiero estar con Jorge - expresó, haciendo que esa incertidumbre se hiciera mucho mayor al escuchar sus palabras y no entender de dónde venía la solemnidad con la que me estaba haciendo esa petición que, para ese momento y después de todo lo que ya había pasado, en realidad no resultaba tan extraña.
- Vale, podríamos intercambiar otra vez, pero tendría que ser hasta dentro de dos fines de semana, porque Jorge y yo tenemos algo planeado para el próximo ¿Te parece bien? - respondí, un poco insegura al creer que no estaba entendiendo bien las intenciones de mi amiga.
- No, yo… lo que quiero decir es que… - expresó, mostrándose tan ansiosa como al principio de esa charla, antes de que suspirara con fuerza y luego comenzara a hablar de una forma resignada, dándome a pensar que había algo más, que no me estaba diciendo lo que en realidad quería decirme cuando entró en el baño de esa manera tan abrupta - sí, eso…
eso estaría bien - respondió con inseguridad, haciéndome sentir un poco incómoda, sintiendo un cierto grado de certeza ante la sospecha de que las cosas tomaron un rumbo diferente del que ella pretendía que tomaran, motivándome a enjuagar mi cuerpo de manera apresurada para luego cerrar las llaves del agua, enfundarme en una toalla y abrir la cortina del baño, encontrándome a mi amiga sentada sobre la tapa del escusado, mostrándose mortificada, nerviosa y creo que también estaba un poco asustada.
- Nubia, ¿Estás bien? ¿Qué pasa contigo?
¿Pareces preocupada? - le pregunté, mientras salía de la bañera, haciendo que levantara la mirada para observarme, regalándome una sonrisa que no era para nada honesta, con la que me hizo saber que algo raro estaba pasando con ella, aunque no estaba segura de qué se trataba - si fue por lo que pasó con Juan…
bueno, es que yo creí que no tenías problemas con eso, pero si de alguna manera hice algo que no debía o…
- No, Sam, yo… en realidad no es nada, es…
es solo una tontería yo… - una vez más suspiró con ese aire de resignación que no me agradaba para nada - mira, solo estoy muy cansada después de todo lo que pasó, la verdad es que fue muy intenso e increíble ¿No lo crees?
Y mírate, siendo la más reservada, hoy terminaste haciéndolo con dos chicos al mismo tiempo - comentó en un claro intento por llevar la charla en una dirección distinta, tratando de sonar relajada a pesar de lo tensa que resultaba su voz.
- Sí, fue muy interesante - respondí sin dejar de mirar a mi amiga con algo de desconfianza, porque la conocía demasiado bien como para saber que esa chica me estaba ocultando algo que parecía ser muy importante - Nubia, sabes que puedes contarme lo que sea ¿Cierto?
- Sí, claro que lo sé - respondió, desviando su mirada, mostrándose más nerviosa que antes - en serio, no está pasando nada, es solo que me siento muy cansada y…
bueno, es que hoy no estuve con Jorge y me faltó ese toque de peligro y adrenalina, por eso te pedí que intercambiemos de nuevo, pero eso es todo - respondió, en lo que leí como un intento desesperado para hacer que dejara de preguntarle cosas, mirándola sin tener idea de lo que estaba pasando en su cabeza, sintiéndome de pronto resignada ante el hecho de que no me diría la verdad sin importar lo que estuviera sintiendo o pensando.
- Ya, vale, me encanta la idea de intercambiar de nuevo, pero tendrá que ser hasta dentro de dos semanas, Jorge me dijo que quiere tener una cita conmigo el próximo fin - le respondí, sin dejar de mirarla mientras ella asentía, notando lo rojas que se le pusieron las mejillas al sentirse observada y más aún cuando aquel silencio entre nosotras se prolongó por un par de minutos - me voy a vestir y creo que me dormiré por varias horas, así que…
bueno, nos ponemos de acuerdo en la semana.
- Sí, claro, que descanses - respondió sin más, dejándome intranquila con su actitud, aunque en aquel momento en realidad no tenía la más remota idea de qué era lo que estaba pasando con ella ni el porqué de que se comportara de esa manera tan extraña, una actitud que mantendría durante la semana, que me haría pensar una y otra vez al respecto, sin poder prever lo mucho que las cosas se complicarían cuando aquel nuevo intercambio tuviera lugar y las verdaderas intenciones de mi amiga quedaran en evidencia.