mis amigas y sus novios (Swinger) - Parte final 12. Sam #3
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12. Sam #3

- ¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Juan! ¡Ahhh! - gemí con fuerza una vez que mi boca ya no estuvo ocupada por Alex, dejando que el chico de Cas se hiciera a un lado, permitiendo que mi cara descansara en el sillón al igual que lo hicieron mis manos, sintiendo las caricias del novio de Nubia, la forma como me sobaba las tetas mientras entraba y salía de mi cuerpo, escuchando aquellos sonidos que nos rodeaban y que me hacían saber que los demás continuaban con lo suyo, dándome la libertad de dejarme llevar por lo que ese chico lindo me hacía, hasta que de pronto necesité estar frente a frente con él y empujé mi trasero hacia atrás para hacerlo salir de mi cuerpo, antes de que me pusiera de pie y terminara de quitarme la ropa interior, quedando desnuda ante los embelesados ojos de ese chico que me vio recostarme en el sofá y abrir mis piernas para él, estirando mis brazos en su dirección para invitarlo a que me acompañara, viendo cómo me sonreía mientras se arrodillaba entre mis piernas y acomodaba su hermoso pene entre mis labios para luego penetrarme, dejándose caer lentamente sobre mi cuerpo para comernos la boca, sin que le importara sentir los sabores residuales de la leche de aquel chico que acababa de venirse ahí, entregándose a ese beso tan apasionado que acompañó a esos movimientos de cadera que ambos interpretamos, los mismos que poco a poco se fueron haciendo más y más intensos hasta que terminamos cogiendo como dos animales en celo, dejándonos llevar por completo, entregados tanto a lo que estábamos teniendo entre los dos, que no nos dimos cuenta del momento en el que todos a nuestro alrededor se quedaron en silencio, hasta el instante en el que Juan salió de mi cuerpo y eyaculó sobre mi abdomen, alcanzando mis senos con un par de chorros de su leche, los mismos que recogí con mi dedo para luego llevarlo mi boca y probar su semen, cerrando los ojos para disfrutarlo como el manjar que era, antes de que nos sonriéramos por un minuto, compartiendo esa mirada de complicidad que solo se terminó cuando Cas nos recordó que no estábamos solos.

- Perdón que interrumpa su momento, pero ¿Vamos a seguir con el juego o lo dejamos por hoy?

***

Como era de esperarse, con todo lo que pasó las barreras en nuestro grupo quedaron hechas pedazos, de tal manera que de pronto nos sentimos demasiado a gusto al estar desnudos frente a los demás, tanto que nadie hizo el intento de vestirse mientras platicábamos de cualquier cosa, dejando que el tiempo pasara sin que los besos ni las caricias faltaran, sin que nadie hiciera escándalo cuando alguna pareja decidía tener sexo frente a los demás, sin que yo desperdiciara cualquier instante para besarme con Juan y sentirlo acariciándome, llegando incluso sentarme sobre su cuerpo para hacer que me penetrara frente a todos, sintiendo cómo estrechaba mi interior en un par de ocasiones mientras la mirada de Jorge se encontraba con la mía, sin que ninguno de los dos hiciéramos algo por detener lo que estaba pasando hasta que Juan y yo nos vinimos juntos y compartí una sonrisa cómplice con mi chico, dejándome claro que aquella tarde las cosas habían cambiado en nuestro grupo de amigos, que, de alguna manera, con todo lo que hicimos, estábamos sentando las bases de una nueva forma de expresar nuestra amistad.

Por desgracia y como sabíamos que tarde o temprano pasaría, la noche se hizo vieja y los chicos acordaron que era momento de marcharse, algo que nos tomó un poco por sorpresa a las chicas al ver que todos se iban al mismo tiempo, un detalle que Alex explicó como parte de los acuerdos que cerraron en su convivencia previa, pues consideraron que sería injusto que alguno se quedara después de que la mayoría decidiera que era tiempo de marcharse.

Las despedidas con nuestros respectivos novios llegaron y los muchachos se marcharon, dejando aquel departamento en manos de cuatro mujeres que nos sonreímos ansiosas y muy entusiasmadas por todo lo que pasó, mostrándonos satisfechas con lo que ocurrió y bastante plenas, creando un entorno de confianza que incluso nos permitió comentar lo que hicimos con los chicos de las otras, reírnos de algunos detalles y bromear con algunas peculiaridades de lo que ocurrió, prolongando algunos minutos aquel ambiente tan agradable hasta que decidí darme una ducha y me alejé de mis amigas, necesitando tener unos minutos para mí misma y también porque quería masturbarme recordando lo bien que se sintió volver a coger con Juan, y más aún tras haberlo hecho con esa agresividad que escapaba por mucho a la manera tranquila y romántica como lo habíamos hecho, sintiendo ese algo electrizante que me atacaba en los momentos en que revivía esa mirada que compartí con mi chico mientras el novio de Nubia me penetraba.