12. Sam #2
Ponerme de pie y quitarme el vestido para quedar solamente cubierta por esa lencería tierna y coqueta que decidí ponerme, no fue un accidente, porque quería incitar a Juan, quería que supiera que aquello me lo había puesto para complacerlo, un propósito que logré cuando noté la forma como me miraba y sus gemidos me hicieron saber que aquella imagen que le obsequié logró derribar las pocas defensas que le quedaban y hacerlo eyacular en los senos de Johana, quien no se guardó nada cuando la ora de mamarle el pene y sentir la leche de ese chico llegó, engullendo el sexo que tenía enfrente con entusiasmo, mientras yo le sonreía a Juan, antes de que me arrodillara entre las piernas de Alex, sorprendiéndome un poco al ver que estaba desnudo sin haber notado en qué momento se quitó toda la ropa.
Acariciar las piernas de ese chico mientras mis ojos se perdían en su erección, fue un primer paso para luego acercar mi rostro a su pene, permitiéndome un momento para olerlo, para sonreír nerviosa al sentir lo mucho que me excitó experimentar su aroma y lo sorprendente que fue la manera como comencé a salivar, antes de que le diera algunos besitos a lo largo de su tronco, sin que el chico dejara de mirarme con mucha atención, sonriendo con complicidad cuando le di un beso particularmente tronado en la punta, antes de que me permitiera cerrar los ojos y lo engullera, disfrutando de su sabor, de esa sensación viscosa que provocaron en mi lengua sus líquidos preseminales y lo morboso que resultó sentirlo coquetear con mi garganta, experimentando el roce de sus testículos en mi barbilla mientras lo escuchaba gemir al tiempo que me acariciaba el cabello, sin querer apresurar las cosas, dejándome a cargo de la situación, permitiendo que llevara todo a mi propio ritmo.
- ¡Ahhh! ¡Hijo de puta! ¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Maltrátame!
¡Cógeme muy duro! ¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Pégame en el culo!
¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Hazme tu perra! ¡Ahhh!
¡Quiero sentirme dominada! ¡Ahhh! - gritó Cas de pronto mientras a mis oídos llegaban los sonidos del choque producido por el cuerpo de mi chico con el trasero de mi amiga, poco antes de que comenzáramos a escuchar las nalgadas que le dio, una serie de sonidos que me hicieron sonreír aun con el pene de Alex en mi boca, que me incitaron a mamar su miembro con más energía, colocando mis manos en sus piernas, apretando sus músculos, disfrutando de la manera como se tensaban una y otra vez cuando hacía algo que le resultaba especialmente placentero, dejando que el entorno desapareciera de pronto para concentrarme en las sensaciones tan deliciosas que me provocaba el tener a ese chico en mi boca y sentir sus expresiones de placer que aumentaban a cada segundo que pasaba.
- ¡Ahhh! ¡Lo haces muy bien, Sam! ¡Ahhh!
¡Eres muy buena! ¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Nunca me hubiera imaginado que tuvieras una boquita tan traviesa!
- comentó ese chico entre gemidos, haciéndome sonreír sin dejar de chuparlo, sintiendo cómo las mejillas se me sonrojaban ante sus palabras, motivándome a esforzarme aún más, experimentando lo tenso que de pronto se puso ese muchacho mientras sentía cómo alguien me acariciaba el trasero como de pasada, sin que me importara en aquel momento de quién se trataba pues yo tenía una deliciosa tarea y no dejaría de hacerla hasta que sintiera la leche de Alex llenándome la boca, o al menos eso creí que pasaría, porque lo siguiente que escuché fue lo bastante desconcertante como para capturar mi atención y distraerme de aquel objetivo que me impuse al tener el hermoso miembro de Alex entre mis labios.
- ¿Será que puedas complacer a dos mujeres a la vez, Jorge?
- dijo Johana, quien de pronto sonó al otro lado de donde había estado con Juan, provocándome entonces que sacara de mi boca el pene de Alex para mirar a un lado, viendo con algo de celos y sorpresa la forma como Jorge se tiraba en el suelo, para luego ver cómo Cas se volvía a sentar sobre él, enterrándose el miembro de mi amor en el coño a la vez que Johana se sentaba en su cara, estando ambas por completo desnudas, obsequiándome una imagen morbosa que despertó mis celos y que casi hace que me olvide de Alex, hasta que de pronto se cruzaron Nubia y Charly para sentarse a un lado de nosotros, más cerca de aquel trío que estaban protagonizando dos de mis amigas con mi novio, una escena que movió muchas cosas dentro de mí, que casi me hace ponerme de pie porque en realidad aquello logró sacudirme de una forma no muy placentera, hasta que de pronto sentí un par de manos en mis caderas y escuché una voz que de solo oírla me hizo sonreír, que logró que me olvidara de todo ante la promesa de volver a tener a ese chico penetrándome el coño.
- ¿Me puedo unir a ustedes? - preguntó Juan, provocando que toda mi piel se electrizara, que sonriera sin contenerme, cerrando los ojos ante lo placentero y emocionante que resultó sentir sus manos sobre mi cuerpo, sintiéndome de pronto muy eufórica y tremendamente entusiasmada cuando volví a abrir los ojos y me encontré con la relajada mirada de Alex quien me sonrió con complicidad, antes de que mi mirada se clavara una vez más en su pene y en la forma como mi mano comenzó a masturbarlo, deslizándose con fluidez gracias a mis babas y los fluidos que emergían de ese hermoso miembro que Alex tenía entre las piernas.
- ¡Ahhh! ¡Por supuesto! ¡No sería correcto dejar que te atendieras tú solito!
- respondí, parafraseando lo que dijo minutos atrás Nubia cuando se la fue a chupar a Charly, provocando las risas de mi amiga antes de que mi boca se abriera de nuevo para recibir a Alex entre mis labios, cerrando los ojos a la vez que sentía cómo mis bragas se desplazaban un poco hacia un lado y los dedos de Juan hurgaban en mi concha, obligándome a ahogar mis gemidos en la carne del novio de Cas, estremeciéndome poco después cuando sentí aquellos lengüetazos con los que Juan recorrió mis labios, provocándome temblar de pies a cabeza y gemir aún con más fuerza mientras lo hacía.
Gemidos, palabras soeces, ruidos pegajosos, los olores propios del caótico carnaval sexual que estábamos interpretando, todo ello fue lo que acompañó al momento en el que Juan me tomó de las caderas y empujó su miembro en mi interior, haciendo que de pronto me quedara muy quieta, que sintiera cómo me temblaban las manos mientras recargaba mi frente en la pierna de Alex, entregándome a esos sentidos y muy deliciosos gemidos que salieron de mi boca cuando ese chico entró en mi cuerpo, deslizándose entre mis labios de esa forma tan apretada como mi coño le dio la bienvenida, provocándome un efecto devastador que me hizo perder la noción de dónde estaba mientras ese chico delicioso me penetraba, despacio, tomándose su tiempo para llenarme el coño hasta que llegó al fondo y pude sentir sus manos deslizándose por debajo de mi cuerpo para capturar mis senos, sin hacer el intento de quitarme el sostén, sobándomelos por encima de la suave tela de aquella prenda, antes de que volviera a meterme el pene de Alex en la boca, de que lo atacara con un entusiasmo descontrolado y sintiera cómo el novio de Cas se retorcía de placer en aquel sillón, gimiendo, jadeando, tomando mi cabeza con algo de fuerza para marcar el ritmo con que debía comerme su miembro mientras Juan comenzaba a mover las caderas, sacudiéndome un poco con sus embestidas, incitándome a mover el trasero para corresponder sus movimientos, antes de que todo el cuerpo de Alex se tensara mucho y lo sintiera viniéndose en mi boca, de que apretara mis labios para no dejar que escapara una sola gota de su semilla, tragándome todo lo que salió de su pene, succionándolo, lamiendo la base de su miembro en un intento por no dejar nada de su leche dentro de su cuerpo, todo ello sin que Juan dejara de moverse ni yo detuviera aquellos movimientos de caderas con los que hacía mucho más placenteras las sensaciones que el novio de Nubia me obsequiaba con esa encantadora forma de cogerme.