mis amigas y sus novios (Swinger) - Parte final 11.Sam #3
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11.Sam #3

- Te dije que era muy bueno - comentó Cas cuando sus ojos y los de Nubia se encontraron, provocando algunas risas mientras todos nos reacomodábamos en nuestros lugares, dejando de tocar a los chicos, mostrándonos expectantes mientras Charly se levantaba del sillón y metía la mano en la urna que Cas tenía en las piernas, siendo su lugar ocupado por Alex, quien le pasó el brazo por los hombros a Johana sin cortarse, mientras Nubia se sentaba al otro lado, junto a Juan, quien le ayudó a acomodarse el vestido, dándole un buen agarrón de tetas mientras lo hacía.

- ¿Digo primero el reto y luego el nombre como lo hizo Alex? - preguntó y todos asentimos - vale, entonces, me tocó: comerle la vagina a… la número 2 ¡Me tocó con mi chica! - exclamó un tanto emocionado, tal vez más aliviado que entusiasmado, sin embargo, Johana negó con la cabeza.

- No, mi amor, creo que tú ya conoces muy bien el sabor de mi vagina, así que se lo harás a alguien más, y como puedo decidir a quién…

mmm… veamos… ¡A Sam! ¡Hazlo con mi amiguita!

- respondió la rubia, haciendo que tragara saliva antes de mirar a Jorge y sorprenderme cuando noté esa mirada de excitación y morbo que lo embargó, asintiendo ante mi expresión interrogativa, antes de que se levantara y escuchara la voz de Cas llamando su atención.

- Ven aquí, Jorge, siéntate en el sillón y yo me siento en tus piernas - lo invitó Cas mientras yo respiraba profundamente, mirando a ese pelirrojo musculoso cuyo rostro se puso como tomate al tiempo que caminaba hacia mí y yo abría las piernas lentamente, recargando la espalda en el sillón, sin atreverme a moverme mucho ni tratar siquiera de levantar mi vestido, contemplando la forma como ese chico se arrodilló frente a mí, sintiendo cómo sus manos se posaban en mis rodillas mientras yo recorría con la mirada a los demás, notando la manera cómo Jorge le acariciaba las piernas a Cas, Alex le sobaba los senos a Johana y Nubia le acariciaba el pene a Juan por encima del pantalón.

Charly no era un chico de muchas palabras, lo cual me quedó claro en el momento en el que deslizó sus manos para recorrer mi vestido, acariciando mis muslos al hacerlo, llevándolo hasta mi cintura, haciendo luego que abriera un poco más las piernas y que moviera el trasero hasta la orilla del sillón, acariciándome lentamente la concha por encima de mis bragas antes de que las hiciera a un lado, me hiciera subir mis pies al sofá y comenzara a besar mis labios de una manera enloquecedora, porque a diferencia de lo que Alex hizo con Nubia, Charly no me preparó ni se tomó su tiempo para que me aclimatara, para nada, él solo atacó sin más, una estrategia que en realidad le funcionó porque yo ya estaba muy excitada después de lo que vi hacer a Nubia, algo que le ayudó a hacer que mi cuerpo entero se tensara cuando sentí su lengua recorriendo el largo de mis labios, metiéndose en mi vagina, llegando de pronto a mi clítoris para jugar con él, obligándome a llevar mis manos a su cabeza y meter los dedos entre su cabello cuando lo sentí succionando esa pequeña y nerviosa parte de mi ser, obligándome a gemir, a cerrar los ojos y arquear mi espalda como respuesta a lo delicioso que se sintió lo que me hacía, apretándole la cabeza, sintiendo cómo mis caderas saltaban en respuesta a sus besos y a la forma como ese chico acariciaba mis piernas con sus manos.

- ¡Ahhh! ¡Dios mío! ¡Ahhh! ¡Ahhh! - se me escapó cuando el placer que me indujo fue inmanejable, haciendo que mis piernas se sacudieran en movimientos involuntarios de tanto en tanto, sintiendo cómo ese chico de pronto me metía los dedos o presionaba los pliegues de mi vagina para apretar con ellos mi clítoris, provocándome un placer delicioso que solo se hizo más intenso cuando abrí los ojos para mirar a los demás, cuando vi la manera como mi novio le manoseaba los senos a Cas mientras ella le hacía un lapdance para estimular su miembro, una imagen que me hizo experimentar de nuevo esa mezcla de celos, morbo y placer que me volvía loca, antes de que mirara cómo Alex le metía los dedos a Johana mientras le mamaba una teta y Nubia se rellenaba la boca con el pene de su novio, sin que Juan dejara de observarme, sonriendo cuando nuestras miradas se encontraron, justo en el momento en el que Charly me lengüeteaba una vez más el clítoris de esa manera tan deliciosa con la que sin mucho esfuerzo me llevó al éxtasis en cosa de unos pocos minutos.

La indómita oleada de placer que me provocó el novio de Johana, me obligó a cerrar los ojos mientras empujaba su cabeza tratando de alejarlo, porque aquel placer que sentí no parecía muy normal, pues además de las sensaciones propias del orgasmo experimenté algo que me hizo saber que expulsaría una gran cantidad de fluidos de mi cuerpo, un presentimiento que se confirmó cuando un chorro de líquido fue a dar al cuello de Charly, justo en el momento en el que el chico se enderezó, mientras mi cuerpo entero se retorcía de una manera poco controlada y Charly me penetraba con sus dedos como si la vida les fuera en ello, logrando una experiencia tan intensa que se prolongó por un par de minutos más allá del momento en el que el chico dejó de tocarme, los mismos en los que me recosté en el sillón, sintiendo cómo mis fluidos continuaban abandonando mi cuerpo mientras me ponía la mano en la concha en un absurdo intento por contenerlos, hasta que esa experiencia tan deliciosa y desconcertante terminó, mis músculos se relajaron y abrí los ojos para encontrarme con la imagen de Charly arrodillado aún frente a mí, con la camiseta empapada de mis fluidos, haciéndome sentir muy avergonzada por la forma como mi organismo reaccionó y más aún al ver que el pelirrojo solo se quedaba muy quieto, sin moverse, sin dejar de mirarme con esa expresión seria en su rostro.

- ¡Lo siento, yo nunca…! - empecé a disculparme, pero Charly me puso un dedo en los labios para hacerme callar.

- No te disculpes. Eso fue increíble - susurró, antes de que escuchara una nueva oleada de aplausos, de que viera cómo Nubia le guardaba el pene a Juan en su pantalón y notara la manera como mi chico me sonreía a la vez que Cas se arreglaba la parte alta del vestido.

- ¡Esto está resultando mucho mejor de como lo imaginé!

- exclamó Cas, sonriente y muy excitada, con las manos de mi novio en sus caderas, sin dejar de moverse sobre las piernas de Jorge, haciéndome saber que ese jueguito estaba muy lejos de terminar, sintiendo mucho morbo al pensar en todo lo que podría pasar en el tiempo que durara aquella fiesta de intercambios que organizó Cas, y más aún al considerar que era el turno de Juan, una idea que por sí misma me hizo desear que todo avanzara, que siguiéramos jugando hasta las últimas consecuencias.