11.Sam #2
- Si, yo… es que con este vestido… a ver, es que si me ponía sostén…
- mi amiga suspiró para calmarse, señal de que también estaba muy ansiosa - es que el escote de la espalda es muy pronunciado, por eso no me puse sostén, solo traigo bragas - dijo, muy avergonzada, haciendo que las demás miráramos en dirección de la parte de su vestido que cubría sus senos, en la cual en aquel momento se marcaban los pezones de mi amiga, obsequiándonos una escena que en realidad resultaba tremendamente sensual.
- ¡Qué zorra! - bromeó cas con ella - ¡Pero ese par de tetas te lucen deliciosas! ¡Hasta dan ganas de darles una buena…! - decía esa loca, haciendo que mi amiga se pusiera cada vez más colorada mientras Johana y yo nos reíamos un poco, dejando de hablar solamente cuando el timbre sonó.
- ¡Ya llegaron! - exclamó Johana, provocando que todas intercambiáramos miradas nerviosas antes de que la rubia corriera a la puerta para dejarlos entrar, viendo cómo los chicos reían por alguna razón que ninguna de nosotras entendió, incluido Jorge, quien a pesar de ser por lo general tan serio, aquella tarde mostraba una sonrisa muy amplia en sus labios, la misma que me dirigió cuando se me acercó, me abrazó por la cintura y me dio un gran beso, uno muy intenso, usando su lengua de la forma correcta para hacer que en tan solo unos pocos segundos me dejara llevar, abrazándome a su cuerpo, sintiendo la inicial dureza de su miembro.
- Parece que lo pasaste muy bien con los chicos - le dije cuando al fin me soltó, sintiéndome tan sorprendida como excitada ante esa forma tan intensa de saludarme.
- Así fue, lo pasamos muy bien - respondió mi novio, antes de que sintiera sus manos tomándome de la cara, de que nos miráramos a los ojos con una intensidad que en realidad no me esperaba - la próxima semana no quiero que hagas planes.
Quiero llevarte a un lugar lindo a cenar y que vayamos a ese sitio al que fuiste con Juan, quiero consentirte ¿De acuerdo?
- me susurró, haciéndome sonreír mientras asentía, antes de que lo besara una vez más, de que nos miráramos a los ojos con esa magia que hacía tiempo no había sentido entre nosotros, un momento que solo terminó cuando Cas nos invitó a beber algo y nos ofreció botana, en un intento por iniciar las cosas de una manera relajada, de tal forma que nos tomamos unos minutos para conversar y beber, riendo de las bromas de nuestros chicos, entrando en un ambiente bastante agradable antes de que todo comenzara, de que de pronto, Cas sacara de algún lugar una urna oscura que capturó de inmediato la atención de todos.
- Bien, creo que es momento de comenzar - anunció mi amiga, provocando que todas intercambiáramos miradas con nuestros chicos, mostrando sonrisas nerviosas en un entorno que en general resultó muy emocionante, porque era claro que el plan de que los muchachos se reunieran para hacerse amigos, de alguna manera había funcionado muy bien.
- El juego de hoy será el siguiente: le he asignado a cada una de nosotras un número, de tal manera que a mí me corresponde el 1, a Johana el 2, a Nubia el 3 y a Sam el 4.
Esta urna está llena de fichas que los muchachos sacarán de una en una por turnos.
Cada ficha tiene dos caras, una con un número y otra con un reto o desafío que deberán cumplir con la chica que les indique la ficha, a menos de que les toque con sus respectivas novias, en ese caso usaremos un comodín, con el cual la nena en cuestión decidirá si su chico lleva a cabo el reto con ella, con alguna otra hermosura que ella escoja o si ha de regresar la ficha a la urna y sacar otra ¿Todo claro con mi jueguito?
- preguntó al final, haciendo que ese vacío en el estómago reapareciera cuando de pronto todo se tornó inevitable, mientras mi amiga recibía un asentimiento generalizado al tiempo que todos intercambiábamos miradas de complicidad, sin que yo pudiera evitar hacerlo con Juan, quien me sonrió cuando nuestros ojos se encontraron, de una manera similar a como ocurrió entre mi novio y Nubia - ¡Estupendo!
Ahora solo falta decidir quién de ustedes será el primero en extraer una ficha.
- Deberíamos empezar en el orden de la numeración de las chicas.
Siendo Cas el número 1, el primero tendría que ser Alex y así vamos pasando de uno en uno - intervino Jorge, provocando el asentimiento general del grupo, antes de que todos tomáramos asiento, Jorge y yo acomodándonos en el sillón de dos plazas, Johana, Charly, Nubia y Juan en el de 4 y Cas en el de una plaza, mientras su chico tomaba la urna y metía la mano, quedándose de pie en medio de la sala, mirando hacia arriba como si estuviera en uno de esos concursos de televisión donde esa clase de procedimientos eran algo común, hasta que sacó una ficha que conservó en su mano por un momento, entregándole a Cas la urna para luego mirar aquel objeto del tamaño de una moneda y sonreír cuando leyó el primer reto de la noche: chupar los senos de…
- hizo una pausa mientras giraba la ficha y luego pronunciaba el número de la chica con quien cumpliría el reto - número 3.
- ¡Esa es Nubia! - exclamó Cas sin esconder su entusiasmo, haciendo que todos miráramos a mi amiga cuando le dio un beso a su chico, antes de que se pusiera de pie, con la cara convertida en un tomate y mirando a Alex dominada por la vergüenza, a pesar de que el chico solo la observaba con una expresión relajada.
- ¡Qué interesante reto le tocó a la única que no lleva sostén! - susurró Cas, como hablando para sí misma, con la voz algo extraviada, sin dejar de mirar los senos de Nubia mientras los demás contemplábamos la escena en absoluto silencio.
- ¿Estás lista? - preguntó Alex, mirando a la chica a la que le chuparía los senos en unos segundos, mientras ella suspiraba y luego asentía con la cabeza, sobresaltándose cuando el novio de Cas colocó sus manos en la cintura de mi voluptuosa amiga, tensándose mucho cuando el chico acercó su boca a su cuello para darle algunos besitos bastante discretos, recorriendo de esa manera su clavícula, descendiendo lentamente por su pecho, abriendo la boca cuando llegó a los senos de Nubia para empezar a besarlos de una forma un poco ruidosa, sin apresurarse a descubrirlos, sin apartar las manos de la cintura de mi amiga, quien para ese momento ya se encontraba con los ojos cerrados, mordiéndose el labio inferior, con sus brazos estirados hacia los costados, antes de que mostrara dos intentos fallidos de tocar el cuerpo de Alex, dejándonos claro que no sabía dónde poner las manos, hasta que repentinamente suspiró y, para sorpresa de todos, deslizó los tirantes de su vestido con sus dedos, permitiendo que la gravedad hiciera que su prenda se deslizara un poco hacia abajo, deteniendo su caída con los brazos de Alex cuando la parte alta de aquella prenda llegó a su cintura, dejándonos a todos impresionados con la hermosa imagen que nos brindaban sus tetas desnudas.
Por supuesto que Alex no desaprovechó la oportunidad y en cosa de un instante su boca engulló uno de sus pezones, provocando que la chica se abrazara a la cabeza del muchacho, que gimiera ante lo bien que al parecer ese chico le comía los senos, sin que el tipo retirara sus manos de la cintura de Nubia, alejando a ratos su boca de los pechos de mi amiga para dejar que su aliento refrescara la zona, provocando que la chica se estremeciera en cada ocasión en que lo hizo, haciendo que gimiera, que de pronto hundiera sus dedos en el cabello de ese chico que parecía saber muy bien lo que hacía, interpretando esa escena que nos cautivó a todos hasta que de pronto miré de reojo en dirección del sillón donde Charly, Johana y Juan estaban sentados, y me encontré con que mi amiga estaba tocando a esos dos por encima del pantalón, sobando ese par de bultos que se pronunciaban en sus entrepiernas, sin que ninguno apartara la mirada de lo que pasaba delante de todos.
- ¡Ahhh! ¡No dejes de hacer eso! ¡Ahhh! - exclamó Nubia, llamando de nuevo mi atención, provocando que volviera a mirarla para encontrarme con esa escena en la que ella le sobaba el pene a Alex por encima de la ropa, inspirándome a llevar mi mano a la entrepierna de Jorge, sintiendo lo duro que ya tenía el pene, experimentando la forma como mi novio acarició mi mano antes de pasarme un brazo por detrás para llevarlo a mi trasero y apretármelo mientras yo lo sobaba, al tiempo que los gemidos de Nubia rebotaban en las paredes y miraba cómo las manos de Alex empezaban a manosear los senos de mi amiga, de una forma tan sensual que me hizo sentir un poco de envidia de esa chica que se retorcía de placer mientras le mamaban los senos, provocando que mis bragas se humedecieran al cabo de unos minutos, hasta que de pronto Nubia comenzó a gemir con más fuerza, expresando su placer una y otra vez, sin detenerse, abandonando el pene de Alex para llevar sus manos a su nuca y apretarlo contra sus pechos hasta que de pronto sus gemidos y la forma como su cuerpo parecía sufrir de serios y continuos espasmos, hizo que todos nos enteráramos de que acababa de tener un orgasmo, un resultado que la tomó por sorpresa, que hizo que al final, cuando miró a los ojos a Alex, el instinto la hiciera besarlo en los labios, de esa manera corriente y desinhibida como le metió la lengua y le restregó los senos en el pecho, hasta que esos dos se separaron y los demás aplaudimos, haciendo que Nubia mirara a su alrededor y notara todas aquellas erecciones que provocó con un espectáculo tan maravilloso y morboso como el que acababa de darnos a todos.