mis amigas y sus novios (Swinger) - Parte final 11.Sam
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mis amigas y sus novios (Swinger) - Parte final

mis amigas y sus novios (Swinger) - Parte final

Por J. C. Mourin

© inepub.com

11.Sam

- ¿Nerviosa? - preguntó Cas después de haberme observado desde lejos durante unos minutos, los mismos en los que estuve yendo y viniendo entre la sala y el comedor, sentándome a ratos, parándome de tanto en tanto, sin poder sentirme cómoda en un solo lugar ni mucho menos tener la fortaleza para quedarme quieta, mientras mi cabeza era atormentada con ideas desastrosas acerca de todo lo que podría salir mal en esa fiesta de intercambios.

La voz de mi amiga hizo que me quedara quieta en medio de la sala y milagrosamente logró que ese tren de preocupantes pensamientos se detuviera, antes de mirarla y resoplar abatida mientras me dejaba caer en el sillón más cercano, para luego echarle una mirada a ese comedor que en aquel momento ya estaba cubierto por una gran cantidad de botanas que preparamos minutos atrás, una imagen que de alguna manera lograba ponerme cada vez más ansiosa, sabiendo que los chicos llegarían de un momento a otro, que estábamos a unos pocos minutos de que todo comenzara.

- ¡Por supuesto que estoy nerviosa! ¡No sé en qué momento se me ocurrió que esto sería una buena idea!

¡Dios mío! ¡Me duele el estómago y ni las piernas ni las manos me han dejado de temblar!

¡Es más! ¡Creo que todo el cuerpo me tiembla cada vez con más fuerza conforme el momento se acerca!

- Cas dejó salir una risilla - ¡No te burles!

¡No es lindo sentirme tan alterada! - dije con un tono suplicante, agachando la cabeza, resoplando nerviosa y temerosa.

- Sam, siempre me has parecido una ternura de chica y entiendo que todo esto te haya movido el piso, a mí también me tiene con los pelos de punta, pero las cosas las planeamos bien, todas estamos en un punto muy bueno con nuestros chicos y, por si eso fuera poco, la idea que tuvo Alex de que los muchachos se tomaran un par de tragos antes de venir acá, fue estupenda, porque así van a crear vínculos entre ellos, se harán amigos y todo esto será mucho más fácil, así que…

- Cas se detuvo de pronto, mirándome de una manera alarmada, sorprendida y muy intensa, como si acabara de entender algo alucinante y tan peligroso que hizo que volteara a todos lados como para asegurarse de que nadie nos pudiera escuchar, para luego sentarse justo a un lado de mí, demasiado cerca si me lo preguntan - ¿No será que esos nervios se deben a lo que te hace sentir Juan?

- soltó sin previo aviso, provocándome tal clase de impresión con aquella pregunta, que incluso sentí un ligero mareo mientras la miraba con los ojos muy abiertos, sin entender cómo demonios pudo enterarse de que en realidad esa era, al menos en parte, la razón de que me encontrara tan alterada.

- Yo… - balbuceé sin que Cas dejara de mirarme, haciéndome agachar la cabeza mientras una oleada de culpa me atacaba de golpe - no es lindo sentir esas cosas por el novio de mi mejor amiga y…

a ver, que no es como que me haya enamorado de él o algo parecido, para nada - aclaré cuando los ojos de esa loca se abrieron de pronto de una manera alarmante - pero no dejo de pensar en lo rico que fue estar con Juan, incluso me he masturbado varias veces en la semana pensando en lo que pasó, en lo que me hizo sentir y…

- ¿Y qué? ¡Suéltalo! - me apuró mi amiga, haciéndome suspirar de una forma intensa y tremendamente angustiante, mientras sentía cómo un calor muy molesto se apoderaba de mi rostro en un segundo.

- Y también me excitó mucho ver a mi chico con Nubia, no sé explicar por qué, en realidad ni siquiera yo entiendo cómo es que me puso tan cachonda ver a mi novio cogiéndose a otra mujer; pero es que esos dos son todo lo contrario a lo que nos gusta hacer a Juan y a mí, son como un huracán cuando están juntos, fue excitante verlos haciendo el amor de esa manera tan salvaje, estando tan entregados y…

no es que Juan y yo no hubiéramos hecho lo mismo, porque en realidad lo hicimos sin reservas, pero…

no lo sé, cuando vi a Nubia montada sobre mi chico y moviéndose de esa manera tan agresiva, creo que de alguna manera quise ser yo quien estuviera ahí, la chica con quien Jorge pudiera ser quien es en la cama, con quien pudiera satisfacer cualquier cosa que le placiera probar y…

- las palabras se me fueron cuando mi cabeza fue secuestrada por el recuerdo de aquella tarde en la que Jorge y yo nos compartimos con Nubia y Juan, escenas que hicieron reaparecer el miedo que me había torturado desde que vi a esos dos haciendo el amor - amiga, ya no sé ni qué pensar, esto está siendo muy intenso y a pesar de que no tengo dudas con respecto de lo que siento por mi novio ni tampoco de lo que él siente por mí, de pronto me da miedo lo que estamos haciendo, porque me gusta demasiado estar con Juan y sé que a Jorge le encanta estar con Nubia, y eso me da mucho miedo, pues no sé cómo me voy a sentir cuando vuelva a tener sexo con mi novio, porque hace un rato que entre él y yo no pasa nada y la verdad es que me aterra el pensar en la posibilidad de que cuando volvamos a estar juntos las cosas no sean lo bastante buenas para él…

o para mí, y ¿Qué va a pasar si de pronto no somos suficientes para el otro?

¿Qué va a ser de nuestra relación si al volver a estar juntos nos damos cuenta de que necesitamos algo más para ser felices?

No quiero ni pensar en que llegado ese momento él se de cuenta de que ya no quiere estar conmigo, o que yo sea quien decida que ya no puedo estar más con él.

- La verdad es que no creo que debas preocuparte por eso - respondió Cas con toda tranquilidad - a ver, es que las relaciones no se basan únicamente en lo que hacemos en la cama y, por lo que me dices, pareciera que tú crees que eso es lo que podría definir las cosas entre los dos, pero la verdad es que no creo que eso tenga mucho sentido.

Lo que quiero decir es que, el hecho de que te encante tirarte a Juan y a Jorge le fascine cogerse a Nubia, no quiere decir que no puedan tener sesiones de sexo delicioso entre ustedes.

Ya verás que Jorge te va a hacer sentir en las nubes cuando vuelvas a hacerlo con él, porque estoy segura de que cuando lo sientas bombeándote el coño y chupándote las chichis, vas a recordar el por qué lo elegiste como tu pareja, porque el sexo, sin importar lo delicioso que pueda ser, es solo sexo, y lo que te conectó con Jorge va más allá de eso - comentó Cas antes de mirarme extrañada - y la verdad me sorprende que le des tanta importancia a esas cosas, porque ustedes dos han compartido una gran parte de su vida, han estado una y otra vez para el otro cuando más se han necesitado y, amiga, ese amor que sienten por el otro no va a desaparecer por unas cuantas cogidas con alguien más; así que, trata de relajarte y tomarte lo que va a pasar como nada más que un juego, porque eso es lo que es, y ya verás que cuando las cosas se normalicen un poco, todo volverá a ser como antes.

- Entonces ¿Crees que estoy mal? ¿Crees que me equivoco al tener esa clase de miedos? - le pregunté, tratando de convertir lo que sentía en palabras, de encontrar en esa chica alguna respuesta que me hiciera sentir menos loca, con la cual supiera que no estaba perdiendo la cabeza por una tontería.

- No, no digo eso, solo te estoy sugiriendo que esperes a que las cosas pasen, a que vuelvas a acostarte con Jorge y te dejes llevar con él, porque estoy segura de que cuando vuelvan a hacer cochinadas juntos, verás que la llama entre ustedes sigue ardiendo; y por otro lado, no deberías sentirte culpable de que te entusiasme tanto estar con Juan, porque te puedo apostar que todos estamos en las mismas o ¿A poco crees que tu chico no se pone todo cachondo de pensar que puede volver a coger con Nubia?

Te puedo apostar a que todos nos sentimos más o menos como tú en este momento ante la idea de coger con las parejas de otras personas, porque la idea misma de estar con alguien que no es tu chico es excitante y muy emocionante; así que trata de tranquilizarte, deja de permitirle a esa cabecita tuya que le siga dando vueltas a las cosas, relájate un poco y disfruta de todo lo que está por pasar, porque esto que hacemos no será para siempre.

- ¿De verdad lo crees? Quiero decir ¿En serio piensas que no debería sentirme culpable?

¿Qué cuando vuelva a estar con Jorge todo estará bien?

- pregunté, como queriéndome aferrar a mi drama, a pesar de que ya no estaba tan mortificada por lo que estaba sintiendo ante la fiesta de intercambios ni por lo que me esperaría con Jorge cuando volviéramos a estar juntos.

- Amiga, estoy tan convencida de que todo saldrá bien, que te apostaría una noche con mi chico a que tengo razón - dijo con mucha seguridad y con una actitud divertida que nos hizo reír a las dos, antes de que le diera un gran abrazo a mi alocada amiga, para luego escuchar los cuchicheos que provenían del pasillo y que terminaron cuando Johana y Nubia se reunieron con nosotras en la sala.

- Los chicos ya vienen para acá - anunció Nubia, quien lucía al menos igual de nerviosa que yo.

Cas se levantó de inmediato y me hizo ponerme de pie, antes de que todas nos tomáramos de las manos formando una especie de círculo, mostrándonos ansiosas ante la perspectiva de que estuviéramos a punto de compartir a nuestros novios.

- Vale, entonces, antes de que lleguen los chicos, vamos a ver si todas estamos de verdad listas para esta fiesta, así que, veamos, ¿Todas nos pusimos algún vestido que nos haga ver deliciosas?

Sí - se contestó a sí misma, después de inspeccionar el atuendo de cada una de las chicas - ¿Nos pusimos lencería coqueta para los chicos?

- ¡Sí! - contestamos al unísono, a excepción de Nubia, cuyas mejillas se pusieron muy coloradas.

- Más o menos - respondió mi amiga llamando la atención de las demás.

- ¿Cómo que más o menos? - preguntó Cas.