Swing hacia ti (El juego del amor 3) Epílogo. Lily
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Epílogo. Lily

Epílogo

Lily

Veo a Brenan batear y me dejo la garganta gritando cuando inicia la carrera. Es el último partido de la temporada. De una temporada increíble. Sabíamos que era bueno, pero ha sido mucho más. Ha superado a su hermano. La gente habla de lo brillante que es. De que se va a convertir en leyenda.

Todo esto estaba dentro de él. Esperando que un día dijera basta y demostrara a todos lo maravilloso que es.

Es una lástima que se haya pasado años sin darlo todo porque era lo más cómodo.

Y no es el único. Muchos lo hacemos. Por suerte, Brenan ha cambiado a tiempo; no esperaba menos.

Es mi chico y yo tenía que sacarlo de ahí, sacarnos a los dos.

Acaba la carrera y grito. Me mira y me guiña un ojo. La cámara me enfoca. Le lanzo un beso.

—Yo creo que Ian va a ser deportista. —Miro a Ofelia con el pequeño en brazos, que no para. Lleva unos cascos para el ruido, pero eso da igual. Está emocionado y cuando ve a su padre en la pantalla da saltitos encima de su madre.

Como ya se esperaba, es más alto que la media. Parece mayor de los meses que tiene. Lo estamos malcriando entre todos. Pero es tan bonito que no podemos hacer menos. Aunque pronto no será el único.

Miro a Camelia, que toca su estómago. Está de muy poco. Llevan meses buscando, pero no ha sido fácil. Ahora está de algunas semanas y todos esperamos que vaya bien.

Brenan y yo nos lo vamos a tomar con más calma. No porque no queramos hijos, pero queremos centrarnos en su carrera y la mía. Ya habrá tiempo.

Mi padre me pregunta qué va a pasar ahora. No le gusta el béisbol, pero quiere estar ahí en todo lo que hago. Como mi madre. Aunque ella está leyendo una novela en el móvil. Pero al menos está aquí.

Se lo digo y mi padre asiente, y luego dice que va a por perritos para todos.

El padre de Kadet dice que le ayuda. Somos un montón. Somos una familia.

Los miro a todos emocionada. Feliz. Feliz de que lo mío con Brenan no estropeara esto. Teníamos que ser egoístas. Porque a veces toca jugar solo y lidiar tus propios partidos.

Y, por suerte, todo ha acabado. Hank no ha ido a la cárcel, pero ha cerrado su clínica y ha tenido que indemnizar a un montón de trabajadoras que lo han acusado de intimidarlas.

Yo no lo denuncié, porque ya tuve mi justicia.

Pero pagará por todas y cada una de las personas a las que intimidó creyéndose invencible.

Esto por él y por todos los matones de mierda.

No son nada.

* * *

Espero a Brenan en la puerta el vestuario.

Están celebrando por todo lo alto que han ganado la liga.

Camelia está a mi lado y Ofelia igual, con su hijo en el portabebés.

Podemos entrar, pero este momento es para ellos.

Dugan es el primero en salir vestido para ir a la sala de prensa.

Coge a Camelia entre sus brazos y la besa lentamente.

—No podía despedirme de mejor manera.

—Bueno, vas a ser ayudante del entrenador. Solo es un cambio —le dice ella, y Dugan asiente.

Se marchan a la sala de prensa juntos.

—Kadet no va a querer retirarse en la vida. Ya lo verás —añade Ofelia.

—Seguro.

Ian se pone a gritar de emoción y vemos a Kadet salir con el traje puesto pero la corbata girada. Coge a su hijo en brazos y lo besa.

—Un día jugaremos juntos.

—Ni de coña. Antes te vas a jubilar. —Kadet se ríe y besa a Ofelia mientras esta le arregla la corbata.

—Mi hijo va a ser el mejor en lo que decida. —Los veo irse a la sala de prensa.

Van saliendo poco a poco todos y el último es Brenan. Como no sale, entro a buscarlo. Está solo, mirando su bate.

—¿Qué haces?

—Disfrutar de este momento. Todo va a cambiar. El año que viene habrá más ojos puestos en mí y ya no jugaré con mi hermano. —Alza sus ojos dorados hacia mí—. Estoy preparado, pero quería disfrutar este momento. Vivirlo sin prisas.

—Te entiendo. —Tira de mí y me pongo entre sus piernas. Nos besamos y cuando se levanta vamos juntos a la sala de prensa.

Les hacen preguntas, pero están como locos por celebrar el título. Por celebrarlo con Dugan. Son un equipo. Y aunque vengan otros, y todo cambie, este instante seguirá siendo irremplazable y el equipo seguirá fuerte si están unidos.

* * *

Para sorpresa de nadie, Brenan se convierte en el Most Valuable Player. Cuando le dan el premio está emocionado.

—Quiero dedicar este premio a mi hermano.

—Dugan, a mi lado, trata de contener las lágrimas—.

Porque siempre fue para mí un ejemplo a seguir.

Para no rendirme. Para darlo todo y conseguir ser el mejor.

Aunque eso supusiera ser mejor que él —bromea.

La gente se ríe—. Al final tienes que rodearte de personas que no tratan de apagar tu luz, sino de darte alas para poder brillar con fuerza, porque tu luz es la suya.

—Los hermanos se miran emocionados—. Y también hay cierta pelirroja que fue un huracán en mi vida, arrasando con todo y demostrándome que a pesar de mi timidez, de mis miedos, de estar ahora temblando como una hoja —la gente se ríe—, nada puede detenernos. Te amo, Lily.

«Y yo a ti», pienso, y sé que aunque no se lo diga lo sabe.

Cuando regresa con el premio nos besamos. Disfrutamos de este momento sin prisas. Está temblando. Yo también, su éxito es el mío. Juntos somos uno, porque las cosas solo salen bien cuando hay un juego en equipo. Solo así puede hacerse la jugada perfecta.