Capítulo 38. Brenan
Brenan
La prensa está ahora por todas partes. Tras el enfrentamiento con Hank han salido más mujeres que se han visto intimidadas por sus miradas, dejando claro que miradas y palabras de desprecio hacen tanto daño como los actos.
Ayer se vio la cara del hombre que es. Y en pocas horas se ha removido todo.
Ander ha podido romper el contrato y ahora el equipo trabaja con su caso.
Lily lo está revisando desde primera hora. Y también a mí. Está nerviosa por lo de mi mano.
La solución no es la violencia, lo sé, pero verlo ahí denigrándola y haciéndola pequeña me pudo.
No pensé. Solo hice lo que llevaba callando meses y años.
Callar a los matones, a los que se creen superiores al resto.
Fue como golpearlos a todos. Al verlo me pareció pequeño, insignificante.
Me di cuenta de que era más alto, más fuerte.
Podía con él. Pero siempre he elegido esconderme por miedo… , por miedo a lo desconocido.
Sujeto el bate y hago los primeros lanzamientos. La mano no me molesta. Kadet siempre nos ha enseñado a Dugan y a mí a defendernos, por si lo necesitábamos como último recurso. Sus padres pasaban tanto de él, que para llamar su atención se metió en alguna que otra pelea.
—Me relaja ver que tu mano va bien. —Miro a Lily con su bata en el vestuario. Me tiende el agua.
Sonríe. Quiero besarla sin importarme quién mire. No lo hago y ella se pone triste, porque ha sentido mis ganas y se ha dado cuenta de que no lo hago porque los amigos no se besan en público.
—Solo quería ver cómo estabas. —Me da unas palmadas en el brazo y se marcha.
Jeb me llama para que siga con el entrenamiento. Lo hago y doy lo mejor de mí. Ya no me importa que graben, que suban vídeos. Al acabar el entrenamiento voy a buscar a Lily, pero ha salido.
Espero ayudando a Jeb con algunas cosas.
Necesito verla, saber que todo está bien entre los dos.
Llevo días notando que nuestra relación ha cambiado.
Y sé por qué. Ella quiere algo más de mí, quiere arriesgarse.
Quiere que demos el paso sin importar si sale bien o mal.
Si estaba aterrado de aceptar que yo quiero lo mismo es porque nunca he amado a nadie como la amo a ella.
Estoy cansado, joder, estoy cansado de tener miedo.
Necesito hablar con ella.
Lily no regresa y tengo que ir a mi casa a buscar unas cosas que me ha pedido Jeb y que me dejé allí el otro día.
Salgo andando y sé que he cometido un error cuando la prensa se me echa encima.
Mierda, me había olvidado de esto. El abogado del equipo ha dicho que no digamos nada de Hank, que él se encarga de todo.
—¿Listo para el próximo partido? —Voy a responder cuando veo a Lily venir hacia la puerta.
—Sí —respondo, y ando hacia ella perseguido por la prensa—. Lily. —Me mira rodeado de prensa y sé que le divierte.
—Parece que eres popular.
—Eso parece.
—Te espero dentro. —Tiro de ella cogiendo su mano y Lily me mira a mí y luego a la prensa, dejando claro que alguien podría vernos.
—Es la chica del vídeo —dice una reportera a otra.
—¿Quién es ella, señor Scott?
—¿Qué es para ti para que te enfrentaras a Hank?
—Soy una a… —empieza a decir Lily, y trata de soltarse. En ese momento sé que odio más que nunca ser solo su amigo.
—Es mi chica —les digo agitado, nervioso, sonrojado y con la vista en túnel. Joder. No he estado más nervioso en mi vida. Y sé que es por si ella me rechaza.
—¿Tu chica? —dice Lily, y le entra la risa nerviosa.
—Solo si quieres. Nunca te obligaría a nada.
—Para odiar ser el centro de atención, lo estás disimulando muy bien —dice ella cortada.
—A veces merece la pena romper con todo.
No dice nada; se queda callada. Ella y los de la prensa. Nadie respira.
—¿No vas a responder a su pregunta? —dice uno de los periodistas. Lily no deja de mirarme.
Me va a dar algo.
—Sí, claro que sí…, solo quería disfrutar de este momento un poco más antes de lanzarnos a la piscina.
—Eres mala —le digo antes de besarla. Está temblando y yo también.
Nos miran mientras nos besamos, pero por primera vez todo desaparece y solo soy consciente de lo que amo, y en este caso es ella. Por encima de todos y cada uno de mis miedos.
* * *
Lily se marcha a trabajar y yo, con Jeb. Al mirarlo sé que lo sabe todo.
—Supongo que tengo que felicitarte por dar el paso de una puñetera vez.
—Eso parece. Me ha costado un poco.
—Bueno, yo llevo con Marta semanas y no me atrevo a darlo. Es una mierda cuando tienes miedo de que hacerlo lo joda todo.
—Lily estaba triste porque yo no dejara claro qué era para mí. Eso dolía más.
—Tal vez Marta también… Ahora vengo, joder.
Lo veo irse y se cruza con Camelia. Esta se me acerca mientras sujeto el bate.
—Como le hagas daño a mi amiga te corto los huevos, y como mi amiga te haga daño a ti le corto el pelo a trozos.
—Me parece un trato justo. —Luego me abraza.
—Todo saldrá bien —dice, dejando claro que nos apoya pase lo que pase.
—Eso espero, aún sigo temblando.
—Yo estaría igual. Solo a ti se te ocurre algo así.
—No pensé, y de vez en cuando está bien no pensar tanto.
—Es cierto. Ya te dije que Lily, al final, me sacó de mis escudos. Aunque usó otras tácticas conmigo, con más ropa y eso.
Se ríe y se marcha a seguir trabajando. Dugan se me acerca y me dice que todo irá bien, luego hacemos pases como siempre. Esta vez nadie los graba, pero da igual. Ya no me importa hacer el ridículo, me agobia más no hacer nada. La vida va a pasar igual, la vivas al cien por cien o no.
* * *
Lily tira de mi ropa y yo de la suya. Estamos en mi casa, dejando un reguero de prendas hasta mi cama. Cuando cae en ella, sonríe y abre las piernas seductora, con los pezones sonrosados y erizados.
—Te quiero dentro de mí hoy, mañana y siempre.
—Vaya, voy a tener que tomar vitaminas para tanto sexo. —Se ríe feliz; en sus ojos ya no brilla ese dolor por llamarla amiga.
Voy hasta ella y me acomodo entre sus piernas. Está tan mojada que entro en ella sin mucho esfuerzo. Nos miramos jadeantes. Perdidos en el otro. Nunca, nada de lo que he hecho con otras mujeres se parece a esto.
Debí darme cuenta cuando la vi, cuando la necesité. Cuando la busqué…, pero cuando te has pasado la vida viviendo a medias, cuesta reconocer y aceptar todo aquello que te hará inmensamente feliz.
Nos movemos juntos. Busco su boca tocando cada parte de su cuerpo. Las manos de ella van de mi cuerpo al suyo. Se toca, se da placer. Se acaricia perdida en lo que sentimos juntos. Me encanta verla tan entregada al momento, sin temer ser ella misma.
Es fuego y yo me derrito entre sus brazos.
Nos dejamos ir y nos corremos juntos para luego abrazarnos sin prisas.
* * *
Escucho mi voz en sueños y cuando busco de dónde viene veo a Lily pegada a mí, mirando el vídeo de mi confesión en redes. Su ojos brillan enamorados y lo pone una y otra vez sin darse cuenta de que la estoy mirando.
—Se me olvidó decirte una cosa. —Se gira para mirarme—. Que te amo, pelirroja.
—Puede que yo también. —Alzo una ceja divertido.
—Sé que te mueres por mis huesos.
—Joder, ahora eres un creído.
—No lo soy, solo que he aprendido a leer cada parte de ti.
—Pues no pienso dejar de evolucionar y cambiar…
—Estoy deseando seguir leyendo tu historia a tu lado.
—Y yo la tuya.
La beso sin prisas mientras el vídeo se repite una y otra vez. Nos enredamos entre besos y caricias sabiendo que la vida juntos empieza a sonar muy bien.