Capítulo 36. Lily
Lily
Ian no puede ser más precioso. No puedo dejar de mirarlo en su cunita, dormido, mientras estamos en casa de Kadet y Ofelia.
Acaban de volver de la clínica. Todo ha ido muy bien y el pequeño no ha necesitado incubadora.
Ofelia solo necesita descanso y entre todos nos vamos a encargar de no dejarla sola.
Incluso están aquí los padres de Kadet. Tengo a su madre a mi lado mirando a su nieto.
Lo mira de forma rara. Como si no supiera qué hacer, pero tampoco pudiera dejar de mirarlo.
Por lo que sé, los padres de Kadet no se tomaron su tiempo para ser padres.
Siempre han estado viajando y le hacían muchos regalos para suplir el no estar cerca de él.
Era su forma de decirle «te quiero» con regalos mientras el trabajo los absorbía.
Luego Kadet rompió lazos con ellos cuando no lo apoyaron en su carrera. Pero están aquí. Y eso denota que estaban pendientes de cada cosa que pasara en la vida de su hijo.
—Se parece a Kadet. Era igual cuando nació…
, enorme y llorón. Ya era inquieto desde entonces.
—Se le rompe la voz—. Lo hice fatal como madre.
Era muy joven y no quería renunciar a mi vida por un hijo…
, siempre creí que había tiempo… Y ahora mi pequeño tiene un hijo.
—Se seca una lágrima y va hasta la cocina.
—Esto es raro de cojones —añade Kadet, que se acerca a ver cómo está su hijo—. Es raro tenerlos aquí y que parezcan tan perdidos.
—Bueno, a veces tomamos decisiones de mierda de las que no sabemos salir. —Miro a Brenan y lo veo feliz hablando con Ofelia.
—Como llamar amigo a quien lo es todo para ti. Sé de eso. Y también del miedo de que sepa que la palabra amigo se te queda pequeña.
—Es una mierda.
—Lo es, sí. Pero, bueno, a veces la vida te da sorpresas. —Mira a su padre, que le pregunta a su madre si está bien—. Si la cagan de nuevo…
—Si la cagan de nuevo ya no eres el mismo niño. Ahora tienes una familia que te adora y tu hijo tiene cientos de personas que lo van a querer. Si la cagan, ellos serán los que más pierdan.
Va a decir algo, pero Ian rompe a llorar con fuerza.
—Es igual que tú —apunta el padre de Kadet, y cuando este lo mira, se queda quieto como si hubiera dicho algo malo.
—Entonces será un tío increíble —añade Kadet cogiendo al pequeño, que no deja de llorar con fuerza hasta que Ofelia lo acuna—. Mira, le gusta lo mismo que a mí. Su mamá.
Ofelia lo mira con cariño y se marcha a darle de comer tranquila.
El resto nos marchamos y cuando los padres de Kadet van a irse, su hijo les dice que no lo hagan muy lejos.
Esto les relaja. Bueno, pequeños granos forman una montaña.
Y los que conocemos a Kadet sabemos que él quería a sus padres aquí.
* * *
Entro en mi casa seguida de Brenan. Estamos todos emocionados y a la vez no sabemos qué hacer con alguien tan pequeño. Ahora Ian es real. Ya no es alguien que imaginamos cómo será. Es una pequeña persona que crecerá cerca de nosotros.
Abrazo a Brenan y me devuelve el abrazo con fuerza. Las palabras de Kadet no dejan de repetirse en mi mente. No sé cómo ser solo su amiga esperando que un día diga que mejor dejarlo todo como está.
—Te noto muy pensativa. —Coge mi cara entre sus manos.
—Es por lo del bebé. ¿Hacemos algo de cena y te quedas aquí?
—Paso más tiempo en tu casa que en la mía.
—¿Y eso te molesta? Digo porque somos amigos y eso. —Alza una rubia ceja—. Aunque parecemos más novios. Con menos ya era novia de alguien, o pareja, o… Voy a hacer la cena.
—No, quiero saber qué pasa.
Me mira y no sé si soy lo bastante valiente para decirle la verdad. Por eso le digo una verdad a medias.
—Solo que con menos ya creía ser novia de alguien y, bueno, tú… Mira Vivi o Zac, que, por cierto, están juntos; lo vi en su Instagram.
—Me da igual…
—Ese es el problema. Que te da igual, pero decías que era tu chica, y yo de él que era mi chico, y sin embargo nunca fue como lo nuestro. ¿Por qué ahora solo somos amigos?
—Tal vez porque sabemos que al final todo acaba y no queremos que se joda la amistad.
Lo miro sabiendo que, o tiene miedo, o no siente lo mismo que yo. Por eso asiento.
—Claro, y mejor que nada estropee nuestra gran amistad. —Parece que lo digo con recochineo, por eso me alzo a besarlo y voy hasta la cocina para que no vea en mis ojos el dolor que me produce llamarlo amigo.
Brenan
Acaricio la espalda de Lily mientras el alba se abre paso por la ventana.
Tengo que irme a entrenar, pero no puedo.
Ayer vi el dolor en sus ojos. Cómo se le queda pequeño llamarme amigo.
Lo vi y me hice el tonto, porque me aterra dar el paso y perderla como he perdido a cada una de las mujeres con las que he empezado algo.
No soportaría perderla.
Estoy enamorado de ella. Lo tuve claro cuando la vi acariciando a Ian y me di cuenta de que no me importaría tenerlo todo con ella. El problema es que me aterra dar el paso. Joderlo todo por un nombre.
—No quiero que te vayas. —Lily se aprieta contra mí y sus curvas me tientan.
—Tengo solo unos minutos.
—Suficiente para uno rápido. —Me río y atrapo su boca entre la mía.
Nos perdemos en el otro y la pongo sobre mí notando como mi polla se empieza a meter en su sexo, que ya está mojado por la excitación.
—No quieres —dice apoyando su frente en la mía.
Lo ha dejado claro: no quieres. Esto es cosa mía. Por eso pongo mis manos en su trasero y entro en ella sin protección. Jadeamos juntos por el placer de sentirnos sin nada. Se mueve sobre mí apoyando sus manos en mis hombros para poder montarme mejor.
—¿Te gusta que te cabalgue?
—No lo sabes tú bien.
Nos movemos juntos hasta que me corro dentro de ella. No esperaba que me gustara tanto hacerlo sin condón. Dudo que ahora pueda volver a ponerme el sombrerito con ella.
La miro y sonríe. La beso dulcemente antes de irme a la ducha. Me sigue y llego tarde. Por suerte la gente está tan contenta con el nacimiento de Ian que Jeb me lo deja pasar. Y, aunque este podría ser un día perfecto, no lo es. Porque Ander se lesiona y sé que eso va a significar que Hank venga.