Swing hacia ti (El juego del amor 3) Capítulo 34. Brenan
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Capítulo 34. Brenan

Brenan

Estoy haciendo mis mejores partidos. Lo que hace que haya más atención sobre mi persona.

Hay más prensa a mi alrededor y la gente me para más por la calle.

Algunos piensan que soy un idiota, porque a veces llevo los cascos puestos.

Ignoran que no es que no quiera ser como Dugan y pararme a saludarlos, es que estoy temblando y necesito tomar el aire.

Hay días que puedo. Que estoy fuerte para acercarme y temblar cuando me piden fotos. Otros días estoy sobrepasado.

Por suerte, hablar todo esto con Marta me está ayudando.

Las cosas con Lily van muy bien, mejor que bien. Tenerla en mi vida es lo mejor que me ha pasado nunca.

Ahora estoy tocando la puerta de su casa.

Hemos vuelto del viaje, pero nos vamos otra vez mañana; hemos hecho un alto para dormir en casa y ver a las familias.

Kadet lo necesitaba. Si no ve que Ofelia sigue bien, dudo que pueda seguir el viaje y la liga.

Paramos en nuestra planta y Kadet va hacia su casa mirándome.

—No seas cotilla y vete con tu mujer. —Lo hace, pero cuando abre la puerta asoma la cabeza. Lo doy por perdido y toco a la puerta de Lily.

Me abre la puerta y al verme se lanza a mis brazos.

—¡No me dijiste que venías!

—Quería darte una sorpresa.

La abrazo con fuerza disfrutando de su perfume. Del calor de su cuerpo, que calienta el mío como si sin ella siempre sintiera la piel más fría, y más ahora que está acabando octubre y cada vez bajan más las temperaturas.

Busco su boca para besarla. Nuestras bocas se devoran la una a la otra mientras tiramos de la ropa del otro. Nos vamos hacia su dormitorio, pero no llegamos hasta allí. Caemos en el sofá con cuerpos y piernas enredados y nada de ropa.

—No he cogido un condón —digo lamiendo la punta de su pezón. Luego lamo el otro—. Voy a por uno a tu mesita, pensaba que me dejarías llegar a ella—. La beso.

—El otro día me hice un análisis rutinario. Todo bien…

—No —sé que lleva un diu, me lo dijo en una de nuestras conversaciones—, ha fallado con nuestros amigos. No quiero correr riesgos.

Algo se oscurece en su mirada un segundo y pienso si lo he soñado, porque al poco asiente y sonríe como si nada.

—Tienes razón, un hijo entre dos amigos sería lo peor. —Se mueve para levantarse y empieza a andar—. Vamos a mi cama. Así te tendré para mí toda la noche.

La sigo sintiendo que algo se me escapa.

Al entrar a su cuarto, su boca me hace olvidarme de todo cuando se arrodilla y me come la polla.

Veo cómo se la mete entera y la succiona.

Me encanta cuando hace eso. Cuando la lame de arriba a abajo lentamente.

Lo hace una y otra vez antes de andar hasta la cama y ponerse a cuatro patas, dejándome ver su redondo trasero y su mojado sexo.

—Te estoy esperando.

Busco un condón y me lo pongo tras rasgar el paquete plateado con los dientes.

Me sitúo tras su culo y antes de meterla lamo su sexo.

Me vuelven loco sus ruiditos. Sobre todo, los que hace cuando está a punto.

Meto un dedo en su ano y tres en su sexo.

No dejo de moverlos hasta que me suplica que se la meta.

—Parece que estás deseosa de mi polla.

—Parece que has decidido atormentarme antes.

—Creo que querías hacerlo con algo aquí. —Gime cuando aumento las embestidas.

—Quieres matarme.

—Solo cumplir tus fantasías.

—Tú eres todas ellas hechas realidad.

Voy hasta su mesita, donde guarda los juguetes, y saco un consolador pequeño y lubricante.

Se pone a cuatro patas y acerca su trasero al borde de la cama. Echo lubricante y masajeo su entrada para luego meter el juguete por detrás. Jadea. Miro su coño mojarse más por el placer.

—Eres preciosa. Ahora vas a ser buena chica y te la vas a meter toda. —Pongo mi polla en su entrada. Gracias al juguete, está más estrecha que nunca.

—Joder… Es más… todo.

Lo es, sí.

Entro en ella poco a poco, disfrutando de la sensación de su cuerpo apretado abriéndose a mí. La meto hasta el fondo y pongo una mano en sus tetas y otra en su sexo. No dejo de tocar ambas partes en cada embestida. Acompasando mis movimientos a las caricias.

Si algo he aprendido con ella es que puedo ser muy buen alumno si me dejan. Y que me ha convertido en un experto de su cuerpo. De lo que le gusta. De lo que no. De cómo presionarla para que se corra antes. Me vuelve loco tocar los puntos erógenos de su cuerpo y ver cómo se derrite en mis dedos.

Soy adicto a ella y dudo que me canse pronto de esto.

De ella.

—Brenan…, esto es demasiado. —La entiendo, estoy sudando de puro deseo.

Entro y salgo de su cuerpo hasta que se corre y la sigo.

Cae sobre la cama. Saco el condón y tras hacerle un nudo lo tiro.

Luego la busco en la cama. La abrazo y me pregunto si hice mal al rechazar hacerlo sin nada, solo por el miedo de que salga mal.

Los condones tampoco son efectivos al cien por cien.

Pero es como si hacerlo sin nada lo hiciera todo más serio, y no sé si estoy preparado para eso.

* * *

Kadet: ¿Se sabe algo de Brenan? Desde que lo vi entrar a la casa de Lily no ha respondido a mis mensajes.

Brenan: Estoy muerto, olvidadme :p

Kadet: Muerte por orgasmos.

Camelia: Demasiada información.

Ofelia: Aquí mi marido lleva un rato vigilando la mirilla.

Kadet: Por si necesita ayuda.

Brenan: No me van los tríos :P

Jeb: ¿Vosotros no dormís nunca?

Kadet: Tú eres el siguiente, vi a Marta… ¿Tienes una sesión extra?

Jeb: De sexo, si me dejas. Y ahora, todos a dormir, que volamos a primera hora.

Dugan: Yo no quiero decir nada, pero Lily está muy callada.

Camelia: Otro cotilla.

Lily: Le estaba comiendo la polla a Brenan mientras escribía. ¿Algo más?

Camelia: Creo que acabas de matarme.

Dugan: Creo que pienso lo mismo.

Brenan: Eso por cotillas :P P.D. nunca confesaremos si era verdad o mentira.

Kadet: Si fuera yo sería verdad.

Jeb: A dormir u os pongo a todos en el banquillo.

Kadet: Bueno, Brenan dormirá de lujo…, ya me entendéis…

* * *

—Tengo un mal presentimiento —dice Kadet cuando llegamos.

—Llevas así meses —le recuerda mi hermano, y Kadet no puede rebatirlo.

—Pero esta vez es de verdad. Vi a Ofelia peor, con las putas contracciones del Braxton ese. ¿Y si nace y no estoy ahí? Lo mismo no me lo perdona en la vida.

—Tu hijo ni se dará cuenta —le digo.

—Es una mierda viajar tanto cuando tienes familia.

Dugan no responde, pero sé que le da la razón. Kadet se marcha a su cuarto. Yo sigo a Dugan al suyo.

—¿Qué piensas? —le pregunto cuando mira agitado la noche.

—Que tiene razón. Que este trabajo es increíble. Pero cuando tienes hijos, no poder pasar tanto tiempo con ellos te destroza.

—Y lo sabes por experiencia propia. —Me fulmina con la mirada—. Supongo que es una mierda. Pero Kadet estará ahí para él cada segundo que pueda. Nadie tiene dudas de eso.

—Él sí, porque ha tenido unos padres de mierda —replica, y en eso le doy la razón.

—Seremos los mejores tíos —le digo, y asiente.

—Cambiando de tema. ¿Cómo van las cosas con Lily? Y no me digas que sois amigos y toda esa mierda, porque te puedes convencer a ti mismo y a ella, pero todos nos damos cuenta de cómo os mirais. Y no es solo sexo.

Busco un asiento. Kadet toca a la puerta y nos dice que le abramos. Dugan va a abrirle.

—No quiero estar solo. ¿De qué habláis?

—Le estaba preguntando a Brenan por su historia con Lily.

—He llegado en el mejor momento, entonces —responde Kadet.

—Solo somos amigos…

—Así empezamos este y yo —añade Kadet, y se ríe—. Puedes engañarte todo lo que quieras. Pero por esa chica sientes algo. Y no es solo sexo.

—Eso le he dicho yo.

No sé qué siento. Y eso es lo que me tiene así. La quiero, es lo mejor que me ha pasado en la vida. Tal vez por eso me da miedo joderlo todo y como estamos, estamos bien.

No les respondo. Algunos jugadores más se unen y hablamos del partido. Luego pedimos algo de cenar en vez de bajar al restaurante.

—Lo vas a hacer de puta madre —me dice Ander, y luego se toca las rodillas.

—Deberías dejar que Lily se encargara de todo.

—Tal vez, pero hay una cláusula que hace que me lo piense.

—¿Qué cláusula?

—Ellos quieren seguir mi tratamiento durante cinco años y que sea complementario al del club. Si lo rompo sin una razón de peso, debo pagarles por todos los tratamientos. Si no he roto con ellos es por esa cláusula.

—No sabía de ninguna clínica que hiciera eso. De hecho, normalmente los deportistas dejan que el club que los contrate lleve todo.

—Lo sé. Pero cuando lo firmé estaba aterrado por los dolores y si eso me sunpondría terminar mi carrera antes. Me dijeron que con sus programas sería el mejor y no debería preocuparme. Ellos se ceban con nuestros contratos para atraer más deportistas.

—Y luego no pueden irse tan fácilmente. —Asiente—. Ese tío es un cabrón.

—Eso he visto. No me gusta cómo mira a Lily.

—A mí tampoco.

Voy a mi cuarto y le cuento todo a Lily cuando la llamo. Por su silencio sé que lo sabe.

—Es un capullo, pero así se asegura seguir teniendo clientela de prestigio muchos años. Pensé que te lo había comentado.

—¿Te parece bien que haga esto? —le pregunto agitado.

—Me conoces lo suficiente para saber que no. —Su tono de voz deja claro que le ha molestado mi pregunta.

—Lo siento, Lily, es que ese desgraciado no se merece irse siempre de rositas.

—Lo sé mejor que nadie. Y ahora, hablemos de otra cosa.

Y lo hacemos, pero no puedo dejar de pensar en las palabras de Dugan sobre nosotros. Sobre que solo somos amigos… a la espera de que todo cambie y siga como antes.

Si eso pasara pronto, me destruiría. No estoy listo para no besarla más. Para no tenerla sobre mí o para no perderme en su cuerpo hasta el amanecer. Tal vez no lo esté nunca…