Capítulo 30. Lily
Lily
Nos miramos a los ojos y todo lo que hemos estado ocultando estos días por el bien de todos se derrumba ante la intensidad de nuestros ojos.
No sé quién da el primer paso. Solo sé que no besarlo es como pedirme que deje de vivir por voluntad propia.
Llevo demasiados días ansiando su boca. Echando de menos sus brazos y añorando su calor mezclándose con el mío.
Su boca devora la mía mientras mi espalda choca con la puerta y la cerramos juntos.
Nos besamos con desesperación. Alzo las piernas para enredarlas en sus caderas.
Noto como la camiseta se me sube y mi zona más sensible se restriega contra su dureza.
Llevo días recordando su boca. Su sabor.
Sintiendo el ardor entre mis piernas sin hacer nada.
Temiendo que esto lo destruya todo. El problema es que no hacer nada ya nos está destruyendo, porque yo también lo echo terriblemente de menos.
No podemos vivir alejados solo por miedo a esto.
Prefiero dejarme llevar y luego a ver qué pasa.
—A tu cama, ahora.
—Qué exigente eres. —Lame mi boca y luego me muerde el labio inferior—. ¿Y cómo me quieres en mi cama?
—Desnudo sobre mí y a poder ser con tu polla en mi interior.
—A sus órdenes, mi pelirroja.
Su mirada se oscurece antes de besarme de nuevo. Anda conmigo en brazos hasta su cuarto. Lo siento demasiado lejos para mis ganas de tenerlo dentro de mí.
Me deja a los pies de la cama, y tiro de su ropa y de la mía. Divertido, me besa por cómo nos desnudo a ambos desesperada. Cuando caigo en su cama estoy desnuda y él también. Busca un condón en la mesita y se lo pone ante mi atenta mirada.
—Si me miras así me voy a correr demasiado pronto.
—¿Así como si te quisiera comer entero y que te corrieras en mi boca?
—Justo así. —Se acomoda entre mis piernas y me besa.
Noto como su glande se mueve por mi mojado sexo. Lo noto entre mis pliegues y cómo acaricia levemente mi clítoris. Ardo de deseos de sentirlo en mi interior. Por eso me muevo mientras nos besamos para llevar su corona a la entrada.
Brenan gruñe mientras poco a poco lo tengo más dentro.
Estamos jadeantes, sudados y ansiosos por llegar al final.
—Toda, Brenan —le exijo, y sonríe.
—A sus órdenes, pelirroja.
Sale y entra de una vez en mí. Las paredes de mi sexo se contraen y luego noto el ardor entre mis piernas apaciguarse. Llevo semanas soñando con esto. Aunque no quisiera admitirlo. Lo deseo desde hace demasiado tiempo. Pero pensé únicamente en todo lo que podía salir mal, en vez de pensar en mí.
Brenan sale y entra una y otra vez con fuerza.
Enredo mis piernas en sus caderas y pongo los talones en su perfecto culo.
Así entra más hondo. El placer es increíble.
Sentirlo dentro de mí es mejor de lo que había soñado.
Sobre todo cuando me pierdo en sus ojos dorados y veo arder su fuego.
Ese fuego que nos lleva consumiendo a ambos desde hace semanas.
—Joder…, es muy bueno —murmura lamiendo mi boca.
Luego me besa mientras sus manos están por todas partes. Con cada embestida me aferro a sus hombros y noto como mis uñas se clavan en su piel. Echo la cabeza hacia atrás presa de estas sensaciones tan placenteras.
Besa la curva de mi cuello y luego me alza para meterse mis duros pezones en su boca. Los succiona mientras me folla con fuerza.
—Brenan…
—No sin mí. —Lame mis pechos y se mueve más fuerte. Me lleva al límite hasta que no puedo más—. Ahora. —Mete su mano entre nuestros cuerpos y me frota el clítoris. No puedo más y me dejo ir corriéndome con fuerza, sintiendo como mi sexo late en torno a su dura polla.
Brenan me sigue y luego se desploma sobre mí antes de girarse y llevarme a su pecho.
—Con una vez no he tenido suficiente. —Se ríe contra mi piel.
—Yo tampoco…, pero es mejor que esto quede entre los dos. Para que, cuando se nos pase este deseo, todo siga como siempre.
Es en este momento cuando siento sus palabras traspasarme, cuando me doy cuenta de que estoy locamente enamorada de él.
Y de que me arriesgaría a todo por estar a su lado.
Por luchar por lo nuestro. No es solo deseo lo que siento, pero él sí, y el dolor que me traspasa me confirma lo que no quería ver: que lo que siento por este hombre que me vuelve loca como nadie va mucho más allá del deseo.
—Claro —respondo agitada, sabiendo que tal vez todo esto, cuando acabe, me deje destrozada. O tal vez no, si no lo pierdo como amigo.
Brenan
Lily se queda dormida en mi cama tras comer algo y leer juntos.
Su libro se ha caído al suelo y luego se ha acurrucado contra mí.
No la quiero despertar. No la quiero lejos de mí…
, porque aunque la llame amiga sé que no es eso lo que quiero.
Tampoco sé si quiero algo más. Estoy confundido y agitado por todo lo que siento estas semanas, por la presión de ser el mejor jugador.
Quiero darlo todo, salir de mi comodidad, pero eso solo hace que me sienta presionado.
Sé que debería haber hecho todo esto antes, pero era fácil vivir a la sombra de Dugan.
Ahora que él se va a retirar, me toca coger el testigo y nada me gustaría más que hacerlo en nuestra última temporada juntos como equipo.
Tomo aire y la acerco más a mí, perdido en ella.
No creo que lo que siento se apague en dos días, y cuando ella diga hasta aquí me voy a sentir perdido. Debí pensar todo esto antes de dar el paso…, o no. Ya lo he pensado todo demasiado. Por una vez solo quiero vivir.