Swing hacia ti (El juego del amor 3) Capítulo 22. Lily
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Capítulo 22. Lily

Lily

Necesito hablar con alguien de mis momentos con Brenan y no puede ser con Camelia, porque me mata. Y no sé si Ofelia estará callada o no. Por eso, cuando voy a la cafetería, la miro. Y tal vez la miro demasiado, porque se me acerca, se sienta y me mira a la espera de que le diga qué me pasa.

—¿Si te cuento algo se lo dirás a Kadet?

—Si es algo de amigas, no, y más con lo cotilla que es. Si es algo que puede hacerle daño a él, sí. Y si es que te gusta mi marido, te dejo de hablar —bromea—. No voy a decirle nada. Igual que respeto que él no me cuente sus secretos de amigos.

—Vale. Es que necesito hablar con alguien.

—Si, como parece, has descartado a Camelia, es que la cosa tiene que ver con Brenan.

—Es posible.

Vienen algunos jugadores y las dos nos callamos.

—Me paso por tu casa esta noche. ¿Te parece bien?

—Sí, por favor. Si no le cuento a alguien esto, reviento.

Sonríe y me acaricia la mano con cariño. Luego se va a supervisar el trabajo. Aunque está de baja, pasa mucho tiempo aquí, sentada, haciendo diseños en 3D y ayudando a la nueva encargada que la sustituye y que luego se quedará para ayudarla y que así pueda estar cerca de su hijo más tiempo.

* * *

—A ver —Ofelia me mira mientras tomamos unas cervezas sin alcohol y patatas en mi salón tras contarle todo—, no puedo decirte que no hagas nada, porque yo me dejé llevar con Kadet —toca su barriga—, pero es normal que Camelia tenga miedo.

No está bien por lo de Susana y tiene un miedo atroz a perder más amigos.

—Ya. Siempre hablamos de las rupturas sentimentales de pareja, pero nadie te prepara cuando tienes que dejar ir a los amigos que tú creías que estarían ahí siempre. Yo no estaba tan unida a Susana como ellos.

—Eso me dijo Camelia.

—No voy a hacer nada que pueda hacerle daño…

—Debes vivir tu vida, Lily. Y Brenan y tú merecéis dejaros llevar, y si se jode todo…, pues bueno, ya veremos cómo lo arreglamos.

Tocan a la puerta y cuando abro está Camelia tras ella.

—Si estáis de reunión de chicas si mí es que estáis hablando de mi cuñado. —Voy a decir algo, pero me pone un dedo en la boca—. Mira, no quiero saber qué hacéis, pero tampoco me dejes al margen. —Me da un beso—. Confío en que no la liaréis muy parda.

—¿Ha sido Kadet? —pregunta Ofelia.

—Fui a tu casa con Dugan, porque quería comentar una cosa del entrenamiento, y me dijo que estabas con Lily de reunión de chicas. Y el muy cotilla se muere por saber qué habláis.

—Qué gran bocazas es mi marido. Como para tener un secreto con él.

Camelia va a por otra cerveza sin alcohol y se sienta con nosotras.

—No sabía que lo de Susana te seguía teniendo mal —le digo, y tras un trago asiente.

—No es en sí lo de Susana, es que pensaba que nuestra amistad sería irrompible.

Cuando te has pasado media vida sin amigos serios y de golpe encajas en un sitio, piensas que será para siempre.

Y de pronto ella rompió sin importarle nada.

Fue como si no la conociera. Y también sentí que todos mis secretos de repente tenían alas. Y ya no eran secretos.

La miro. Y tiene razón; cuando alguien es tu amiga, te apoya y respeta todo lo que le cuentas, pero cuando ya no lo es, los secretos empiezan a dejar de ser solo tuyos y de ella.

A Camelia le cuesta abrirse a la gente, y si se abrió con Susana, le contaría cosas de su vida. De cómo se sentía, de cómo estaba, y ahora que han roto los lazos, es normal que se sienta expuesta.

La abrazo fuertemente y se ríe mientras me devuelve el abrazo.

—A mí no me vas a perder. Ni a él tampoco.

—Eso espero, pero es como un hermano para mí, prefiero no saber cómo tiene los huevos. —Me río y no puedo parar de hacerlo.

Al final, Camelia hace lo mismo y Ofelia nos sigue.

Brenan

Dugan me dice que vaya a casa de Kadet. Al llegar, me abre la puerta Jeb y veo que los demás están dentro jugando a la consola. Mi hermano está dando una paliza a Kadet en un juego de lucha.

—Esto no lo esperaba.

—Nadie esperaba que yo perdiera —me responde Kadet—. La revancha. Como futuro padre debo ser el mejor, o mi hijo me dará una paliza en cuanto tenga cinco años.

—Me he cansado de ganarte. —Mi hermano le pasa el mando a Jeb y este, reticente, se sienta a jugar.

—¿Qué lío te traes con Lily? —me pregunta Dugan directo—. Lia está un poco nerviosa con todo esto.

—Sinceramente, Dugan, es mi vida. Y solo somos amigos.

—Así empecé yo —añade Kadet con la oreja puesta, lo que le está haciendo perder.

—No es lo mismo —añado, y me siento a su lado—. Yo no follo con ella.

No, pero lo que hacemos es jodidamente peligroso. De eso no hay duda.

—Tú te lo pierdes —añade Kadet.

—No vamos a joder nada. Solo somos amigos y, pase lo que pase, todo seguirá igual en el grupo.

—Las chicas han quedado para hablar. Seguro que de ti —me pica Kadet.

—Seguro —añado sin caer en sus provocaciones—. Eres tú el que se muere por no saber de qué hablan.

—La verdad es que sí.

Kadet pierde de nuevo y le quito el mando para jugar y ver si así me dejan en paz. Odio este interrogatorio. Entiendo sus preocupaciones, pero tengo derecho a vivir mi vida. Ya es para mí demasiado complicado todo para tener que estar pendiente también de sus sentimientos.

Ahora mismo solo me apetece ser egoísta. Todo con tal no de no perder esto, sea lo que sea, que tenemos Lily y yo.

Kadet: Vale, ya sé lo que pasa entre vosotros…

Camelia: Por favor, que nadie me diga cómo tiene la polla Brenan.

Kadet: La tiene descomunal.

Ofelia: ¡Te dije que no dijeras nada! ¡No te soporto!

Kadet: ¡Lily te dijo que me lo podías contar! No es tonta, si lo sé yo lo saben todos.

Lily: Exacto.

Kadet: ¿Ves? Vosotros follad libremente, hijos míos.

Ofelia: ¡Deja el modo padre!

Brenan: Que sepais que esta conversación es altamente vergonzosa.

Kadet: No sé por qué lo dices, yo me lo estoy pasando de puta madre.

Brenan: ¡Solo tú!

Brenan ha eliminado del grupo a Kadet.

Ofelia ha metido en el grupo a Kadet.