Capítulo 14. Lily
Lily
El padre de Jeb me propone que lo acompañe en su búsqueda de jugadores para ver en qué estado se encuentran. Si tienen lesiones graves que no cuentan. En otro momento le diría que no. Acabo de llegar, pero creo que es lo mejor para quitarme esta obsesión por mi vecino.
Ayer lo vi irse con su proyecto de novia y me quedé en mi cita sin saber qué decir o cómo seguirla.
Solo pensaba en qué harían ellos, y esto no puede ser.
Por eso cuando Zac, mi cita, me besó me dejé llevar, y la verdad es que besa muy bien.
Pero ahora estoy en el gimnasio del edificio pensando en todo y sabiendo que lo mejor es marcharme dentro de unos días para aclararme las ideas.
Estoy en la cinta corredera cuando aparece Brenan con Vivi. No hace falta ser muy lista para saber que han pasado la noche juntos. Además, por cómo ella se lo come con la mirada es que han intimado.
Noto algo pesado en el pecho, pero sé que es mejor así. Estoy obsesionada con ese hombre, lo que siento al mirarlo solo es eso. Y no pienso hacer el idiota con alguien que podría ser un gran amigo.
Por eso, cuando vienen hacia mí, los saludo como si por dentro no sintiera algo agitarse.
—¿Qué tal? —Mi voz es alegre y Brenan parece cortado.
—Muy bien. —Vivi acaricia a Brenan y este se sube a la máquina.
—¿Qué tal tu cita? —me pregunta Brenan mientras su chica se va hasta otra máquina que le gusta más.
—Bien, hemos quedado esta tarde.
—Al final mi ayuda te ha servido. —Lo miro y sonríe, porque sabe que no hemos hecho nada el uno por el otro en este caso—. Te he dado suerte.
—Y yo a ti. —Nos miramos con demasiada intensidad para dos amigos—. El señor Roberts me ha propuesto irme con él de viaje para examinar a sus posibles fichajes. Le he dicho que sí. Me voy en unos días. —Aún no lo he confirmado, pero tengo que irme y aclararme las ideas.
—Ah, está bien.
Cambia la mirada y se centra en Vivi. Yo también la miro. La chica es preciosa y tiene un cuerpo increíble.
—¿Qué tal el sexo? Y no me digas que no habéis follado, que se os nota.
—No pienso hablar de sexo aquí. —Los dos miramos a Vivi, que nos saluda—. Y supongo que bien.
Abro la boca para decir que si dice eso es porque ha sido una mierda, pero me callo, porque no debo meterme en eso. No soy nadie para decirle nada, cuando mis experiencias sexuales han sido muchas y la gran mayoría una mierda.
—Bueno, poco a poco. Os estáis conociendo.
—Sí.
Noto algo en su mirada. Algo en él que me hace desear saber qué le pasa y averiguar todos sus secretos. Pero no me corresponde a mí hurgar tanto.
—¿Me vas a echar de menos?
—No —bromea y eso me da calidez.
—Podemos comentar libros. Si quieres y a tu chica no le molesta.
—No voy a dejar a mis amigas por nadie.
Su confesión me da calidez y hace que sienta que todo esto que hago merece la pena.
Si me dejo llevar por esta atracción, tal vez consiga una noche de sexo maravillosa o tal vez otra insignificante, pero luego entre los dos será todo incómodo, y más aún en el grupo, y soy muy feliz aquí.
El sexo solo lo complica todo entre amigos y él la tiene a ella.
—Ni yo, promesa de boy scout .
—¿Fuiste boy scout ?
—¿Quién te crees que vendía todas las galletas?
—No esperaba menos.
Voy a decir algo, pero Vivi se acerca y le pide ayuda con una máquina. Me quedo un rato hasta que decido ir al spa y luego darme un ducha y bajar a mi casa hasta mi cita con Zac.
Llamo a Jeb para contarle la oferta que su padre me hizo a primera hora y baja a mi casa a comentarla.
—Mi padre quiere hacerlo porque dos de los jugadores que hemos contratado escondieron sus lesiones y ahora van a estar media temporada de baja.
—Sí, algo así me dijo Camelia.
—Por eso es mejor saber qué lesiones pueden tener. Le dije que eras muy buena viendo esas cosas y, como acabas de llegar, es más fácil para el equipo pasar unas semanas sin ti.
—Sí, soy la mejor opción, y eso de viajar me apetece mucho.
—Y tu cita de ayer, ¿qué tal?
—Muy bien, hemos quedado esta tarde. Esta vez iré sola.
—Ya me contarás.
—Y, bueno, Brenan parece feliz con Vivi.
—Sí, eso vi ayer.
Voy a decir algo, pero escuchamos un portazo y luego la voz de Vivi exigiendo:
—¡Hazme de todo! —Jeb y yo miramos hacia la casa de Brenan y nos reímos.
—Quiere que le haga de todo —añado inquieta—. Eso va a bloquear a Brenan. Yo creo que él prefiere que la mujer le diga qué coño le gusta.
—Nunca mejor dicho. —Jeb sonríe con picardía.
Cuando escuchamos gemidos demasiado exagerados nos trasladamos a otra habitación para darles intimidad. Al parecer, Brenan sí sabe cómo hacerle de todo a su novia. Tal vez esté equivocada y eso le encante. No que una mujer le diga lo que tiene que hacer.
* * *
Zac me lleva a cenar cerca de su casa. Habla de su trabajo. Da clases en un instituto.
—Ser profesor debe de ser una profesión muy cansada.
—No te imaginas cuánto. Los niños de hoy en día no respetan nada.
—Qué triste.
—Pero siempre hay excepciones, niños por los que merece la pena darlo todo. Sabes que esos cambiarán el mundo y que tú fuiste parte de eso.
—Qué bonito.
Lo miro. Es muy guapo, con ese pelo oscuro y los ojos marrones.
Por un momento me olvido de otros dorados.
Tal vez por eso cuando propone tomar algo en su casa le digo que sí.
No tomamos nada. Su boca busca la mía y me dejo llevar.
Tira de mi ropa con prisas y yo hago lo mismo.
Acabamos en su cama teniendo sexo y no está mal, pero quiero decirle cómo me gustaría más.
Hasta que recuerdo que cuando hago eso siempre me sueltan:
—Déjate llevar, sé lo que hago.
Por eso intento disfrutar y, oye, casi me corro. Acabo por fingir el orgasmo.
—Ha sido increíble.
—Sí. —Me besa en la mejilla y sale de la cama.
Busco mi ropa y me la pongo decidida a intentar, por lo menos, no sabotear todas mis relaciones solo por un sexo insuficiente.
* * *
Vemos una película y me marcho a casa tarde. Al llegar me doy una larga ducha, agitada y nerviosa. Tal vez el sexo esté sobrevalorado. Tal vez busco una quimera. Tal vez yo no nací para ser una diosa del sexo con mi pareja.
Miro el móvil en la cama y veo varios mensajes de Brenan. Es tarde, pero le respondo igual.
Brenan: ¿Qué tal tu cita?
Brenan: He seguido leyendo.
Brenan: No me puedo creer que la protagonista se conformara con esa mierda de tío. En la cama no se complementan.
Lily: Bueno, es un libro, ella encontrará a alguien que sí le haga olvidarse de todos los que nunca supieron cómo entender su cuerpo.
No espero que responda, pero veo que escribe.
Brenan: Entonces, en la vida real el sexo está sobrevalorado.
Lily: Bueno, tu novia, o proyecto, te ha pedido que le hagas de todo y gemía tan fuerte que algo estabas haciendo bien.
Brenan: Intenté no molestar…
Lily: Es tu casa. Pude haber puesto una pared insonorizada y no lo hice. Tal vez lo haga ahora. Para daros intimidad :p O vosotros a mí. Las cosas con Zac han ido… bien.
Brenan: ¿Y cómo se ha tomado que te vayas?
Lily: Bien, dice que hablaremos todos los días.
Brenan: Antes de irte quiero llevarte a un sitio.
Lily: Si es cochino, me apunto.
Brenan: Depende cómo se mire.
Lily: Joder, ahora sí me has intrigado. Me apunto.
Seguimos hablando de la novela y me olvido del sueño y de todo.
Al final me duermo con el móvil en la mano y cuando despierto se lo digo.
Y me dice que esta tarde a las seis tengo que ser toda suya.
Joder. Cuando me dice eso quiero decirle: «y tú todo mío».
No se imagina las cosas que le haría… No, mejor dejar todo como está.