Swing hacia ti (El juego del amor 3) Capítulo 13. Lily
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Capítulo 13. Lily

Lily

—Ese te queda bien —dice Ofelia cuando salgo con mi modelo nuevo.

Tocan a la puerta y entra Brenan con Jeb. Al verme, Jeb dice que estoy de puta madre. Brenan me mira de arriba abajo y dice que no está mal.

—No me gusta —respondo, y me marcho a ponerme otro modelo con el corazón acelerado.

—Ayer tuve sexo con Brenan —le suelto a Camelia cuando me sigue al vestidor. Casi se atraganta con su propia saliva—. No en ese sentido.

—Joder, qué susto… A ver, no es que no me encantaría que fueras mi cuñada. Pero… no quiero que juegues con él, ni él contigo. Lo complicaría todo, si solo es sexo y luego no queréis saber nada el uno del otro.

Ya sabía que mi amiga iba a pensar esto y su cara de miedo cuando le dije lo otro lo ha confirmado. Después de lo de Susana está muy sensible con el tema amigos.

—Lo sé, solo fue sexo mientras leía un libro con una escena sexual muy muy buena. No pude evitarlo.

—Ah… A ver, si te acuestas con Brenan no puedo impedirlo. Pero solo te pido que lo tengas claro. Me gusta la familia que hemos formado aquí, me gusta estar en su casa o en la mía y que no haya tensiones.

—Lo sé. Y yo ahora no sé qué quiero en mi vida.

—Por eso. Porque te conozco mejor que tú misma y ahora no quieres nada con nadie tras años de sentir que estabas ligada a un hombre al que no deseabas.

—Brenan me pone mucho.

—Lo he notado. Pero otra vez no hace falta que le enseñes las tetas. —Me río—. Y ahora, vamos a elegir otro modelo.

—Solo es atracción, se apagará.

—Si se apaga, mejor no haber dado el paso, y si no se apaga…, ya sabrás qué hacer.

—Sí.

—No quiero que pase lo mismo que con Susana y Jeb. —La miro y veo su miedo—. Los dos sois como hermanos para mí…, si todo sale mal no sabría de qué lado ponerme.

La entiendo; se ha criado con Brenan y ahora es su cuñado, y conmigo, aunque nos conocemos desde hace menos tiempo, ha forjado una amistad de las que hacen lazo de hermanas por elección, como lo suyo con Brenan. No puedo dejar que mi atracción por ese bateador sexi lo joda todo.

—Tranquila, tu cuñado me pone y mucho, pero solo es eso. Nada que no se apague con el tiempo. No lo voy a joder todo por un polvo.

—Si estuvieras enamorada de él no me importaría que lo intentases. Pero por sexo… No quiero que todo se joda solo por un polvo increíble. —Asiento, porque tiene razón.

No podemos repetir la historia de Susuna y Jeb. Aún duele haberla perdido como amiga, y eso que no éramos tan íntimas. Me prometo no hacer nada que pueda joderlo todo. Por eso elijo una minifalda y una camiseta semitrasparente. Esta noche voy a por todas.

Salgo e intento no mirar a Brenan, pero la mirada que me lanza de arriba abajo acelera mis latidos. Le gusta lo que ve. Pero no hará nada, seguramente por los mismos motivos que yo. Ojalá mi cita de hoy me mire de la misma forma que Brenan.

—Vamos —dice Kadet.

Tarde me doy cuenta de que al parecer mi cita va a ser vigilada por toda la pandilla e incluso por Vivi, porque al parecer Brenan la ha invitado. Bien, mejor. Así me centraré en no cagarla y olvidarme de todo menos de mi cita… ¿Cómo se llamaba? Mierda, empezamos mal.

Brenan

He escuchado parte de la conversación de Lily y Camelia.

Iba a preguntarle si le molestaba que avisara a Vivi cuando escuché lo que le dijo Camelia.

Al menos el final, lo de que no quería que nos pasara lo mismo que a Jeb y Susana.

No soy tonto para no saber que hablaba de nosotros.

Y si tenía dudas, Lily lo dejó claro cuando dijo que yo le ponía, pero no podía joderlo todo por un polvo.

Y no, es mejor no joder las cosas. Solo es atracción por una mujer increíble y jodidamente sexi.

Que ha quedado con otro y yo con otra.

Veo a Lily entrar donde estamos todos cerca, esperando. Vivi aparece tras ella y, aunque debería mirar a mi cita, solo tengo ojos para la mujer de pelo cobrizo y largas piernas que pide guerra con cada paso. Su mirada se cruza con la mía y me lanza un beso.

Lleva unos tacones de infarto y sus piernas parecen más largas. No se ha maquillado mucho, tampoco le hace falta. Pide guerra y ella es la guerrera. A ver si esto no asusta a su cita.

—Hola. —Vivi se alza para darme un beso y lo acepto para matar todo deseo por la pelirroja de la otra mesa.

Le presento a mis amigos.

Y parece integrarse bien con ellos. Lily mira hacia la puerta y vemos entrar a un hombre de unos treinta años largos, seguro de sí mismo y vestido de forma elegante.

Al verla la devora con la mirada. Sinceramente, no me extraña.

Está espectacular. Cuando se acerca le da dos besos y mira su boca y disimuladamente sus pechos bajo ese sujetador negro que deja adivinar su camiseta semitrasparente.

Lily está pidiendo fiesta. Esta noche seré yo el que se ponga los cascos.

O tal vez debería hacer algo, pienso al mirar a Vivi.

Lily empieza a hablar y no para. Noto cómo mueve los pies, nerviosa. No lo parece si no la conoces bien, pero yo empiezo a ver en ella más detalles de los que muestra. Por eso saco el móvil y le digo:

Brenan: Vamos, respira, lo tienes en el bote.

Saca el móvil y me mira cuando lo lee. Sonríe y se pone a comer mientras el hombre le cuenta cosas de sí mismo. Cuando le toca la mano, no me gusta ser parte de esto.

—¿Nos vamos a dar un paseo solos? —le digo a Vivi, y esta asiente.

Es mejor marcharse, seguir con mi vida. Y no hacer nada de lo que en unos meses nos arrepintamos todos. No puedo dejar que nadie pague el pato de no saber controlar la polla en los pantalones ante una mujer sumamente sexi.