Swing hacia ti (El juego del amor 3) Capítulo 11. Lily
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Capítulo 11. Lily

Lily

Mi trabajo me da la vida. Y más si estoy rodeada de hombres tan sexis. No me pienso quejar por las vistas. Ahora estoy examinando varias ecografias. Una de ellas es de Brenan. Brenan, el que ha quedado con una mujer preciosa mañana viernes.

Me mandó un mensaje para decirme que había quedado, que si seguía en pie lo de ayudarlo.

Le dije que sí y luego, que me contara más sobre esa chica.

Me mandó capturas. A ver, la chica es mona y parece simpática.

Hablé con Jeb y se apunta a vigilarlos. Así puede frenarme si se me va la cabeza y la lío, como el otro día.

Yo he quedado el domingo con un hombre, que parece…

, bueno, no parece un idiota como el resto.

Se lo dije a Brenan y dijo que vendría, y Jeb se apunta también, y el resto quieren que les actualicemos todo en el grupo.

A ver cómo sale todo. Hemos quedado por nuestro barrio para las dos citas.

Mejor no liarla como la otra vez, con Brenan y Jeb juntos.

Salgo a ver cómo entrenan los chicos y veo que Brenan está a punto de batear.

—¡Machácalos! —Se gira y me dedica una sonrisa ladeada.

—¿Eres consciente de que todos son del mismo equipo? —interviene Dugan poniéndose a mi lado.

—Ya, pero tu hermano es mi favorito. —Dugan sonríe y vemos cómo batea Brenan.

Lo hace perfecto, pero le falta algo. Salgo al campo y Jeb me mira dejando claro que este no es mi lugar.

—Detén el juego. —Brenan me mira a media carrera.

Se me acerca jadeante y sudado. Madre mía. Alzo la vista para mirarlo y se me seca la boca. Lo que me pone este hombre no es ni medio normal.

—Lo has hecho fatal —le digo sin ambages—. Has golpeado la bola sin usar toda tu fuerza. Y eso ha causado que fuerces tu rodilla más al hacerlo.

—Lo ha hecho bien —dice mi amigo Jeb.

—Y una mierda. Repítelo ahora.

Sé que me estoy pasando; tal vez lo esté ridiculizando. Brenan me mira serio y luego se me acerca al oído.

—Eres una mandona.

—No lo sabes tú bien.

Sonríe y se va hasta su sitio. Jeb le pide que lo repita y me pongo a su lado.

—No es este tu papel.

—Mi papel es que tus chicos no se lesionen, y si no lo dan todo, al final el estrés y la ansiedad les hacen coger malas posturas. Brenan no saca todo su potencial porque tiene miedo a brillar.

Jeb me mira serio y luego a Brenan, que toma aire y se prepara para batear de nuevo.

—¡A ver si esta vez te ganas el sueldo! —lo pico.

—Vas a hacer que huya de ti —me dice Jeb.

—Tal vez. Pero si estoy en lo cierto…, si lo saco de su escondite, este año será el mejor de la liga.

—El nuevo propósito de Lily. Casi me da pena mi bateador.

—Cállate o me centro en ti para buscarte una novia decente.

—No, joder, céntrate en él.

Jeb da la señal y lanzan la bola. Brenan la mira y luego a mí durante un segundo. Y entonces golpea con una fuerza increíble. Lanza la bola lejos y echa a correr con una rapidez asombrosa.

—Joder —murmura mi amigo.

—Ahora a ver cómo consigues eso con alguien que odia que lo enfoquen con una cámara…, lo que me está dando una idea.

—Lo dicho, pena me da mi amigo. Pero si así consigues que haga eso en los partidos…, te ayudaré en todo lo que me pidas.

* * *

Kadet abre la puerta de su casa cuando toco. Y me cuelo dentro sin que me invite.

—Necesito tu ayuda.

—Mientras no sea para ponerle los cuernos a mi mujer, soy todo tuyo.

Kadet y Ofelia se casaron en una boda sencilla, solo ellos, sus amigos y la familia más cercana. Porque quieren hacer la celebración cuando nazca el pequeño, pero Kadet insistió en que quería estar casado con ella antes de que naciera.

—Para eso, no. —Ofelia está en el salón preparando todo para grabar a Kadet subiendo vídeos.

—Llego justo a tiempo. Brenan se agobia cuando lo enfocan las cámaras.

—Ya —responde Kadet—. ¿Y qué propones hacer?

—Quiero que hagas un directo y en mitad de él lo llames a participar. No podrá negarse y, bueno, si poco a poco se pone ante la cámara y se suelta…, irá perdiendo el miedo a ser grabado. O esa presión ante una cámara en los partidos.

—Podías contarle tu plan antes de soltarlo a los leones —apunta Ofelia.

—Ya, bueno, pero temo que se niegue.

—¿Es tu nueva causa? —pregunta Kadet, y asiento—. Mira, yo lo hago solo si luego lidias tú con él, cuando se cierre en banda por la encerrona.

—Vale. —Le tiendo la mano y me la estrecha.

Le digo a Brenan que venga a casa de su amigo. No tarda en hacerlo con Jeb, que debía de estar en su casa. Jeb me mira y me pregunta qué tramo. Joder, me conoce demasiado bien.

—Ahora lo verás.

—Es mi mejor chico, no lo jodas de más.

—Qué poca fe tienes en mí.

—Ninguna —me pica.

—Voy a hacer un directo. —Kadet me mira con muy poco disimulo—. Abriendo paquetes.

—¿Y para eso querías que viniera? —Brenan me mira—. ¿Qué tramas, Lily?

Su forma de decirlo deja claro que me conoce lo suficiente para saber que algo pasa. No puedo mentirle.

—Tienes miedo a las cámaras.

—Miedo no es exactamente lo que me pasa.

—Pero esta mañana has hecho algo increíble en el entrenamiento.

—Para que no me machacaras luego con la rodilla —responde—. ¿Qué quieres de mí?

Joder, si me lo dice así, quiero de todo. Quitarle la ropa, saborearlo despacio… Contrólate, que el sexo está vetado entre amigos, y más entre amigos del grupo.

—Pues quiero que pierdas tu miedo de forma progresiva. Si vas haciendo directos y tienes que hablar con una cámara poco a poco, eso hará que dejes de verlas. Es efecto de choque.

—¿Y qué tengo yo que aportar al mundo?

—Que preguntes eso me duele, porque eres increíble. Quien no lo ve es quien tiene el problema. —Voy a su lado—. Hoy Kadet tendrá la voz cantante. Y, bueno, podemos hacer vídeos en tu casa y cuentas lo de las cartas. Y lo de esos niños.

—Eso te conseguirá más citas —añade Kadet—. Más tías buenas con las que follar. —Ofelia le da en el brazo.

—Eres un bruto —le dice mientras Jeb nos mira divertido.

La puerta suena y Jeb va a abrir a Camelia y Dugan.

—Fiesta sin nosotros. Ya os vale. —Dugan mira a Jeb, que seguro es quien les ha avisado.

—No sé si quiero —añade Brenan.

—Eres uno de los mejores jugadores que he visto en mi vida —le digo—.

Y he tocado a varios. —Me sonrojo—. En la clínica de Hank.

Y he estudiado sus casos… Bueno, lo que quiero decir es que si, por culpa de todos los fantasmas de tu cabeza, desaprovechas la oportunidad de conseguir ese premio, tal vez cuando años más tarde te des cuenta de que nunca tuviste motivos para ocultarte te arrepentirás de no haberlo al menos intentado.

Toma aire, nos mira y asiente. Kadet se prepara para el directo.

Miro a Brenan, que parece a punto de salir corriendo. Busco su mano y entrelazo mis dedos con los suyos. No me pasa desapercibida la descarga que siento, ni el temblor de mis piernas. No me mira, pero acaricia con sus dedos el interior de mi mano, como diciendo: «sigo aquí, a pesar de todo».

Lo miro sin saber por qué. Por qué me hace caso; tal vez le esté pidiendo demasiado. Tal vez… Se gira y me mira, y sus ojos dorados detienen mis propias inseguridades, como si hubiera sentido que cada uno lidia con sus demonios de forma diferente.

—¡Y hoy, en mi directo, tengo un invitado muy especial! ¡Brenan Scott!

Kadet mira a su amigo y pienso que no irá o, peor, que lo hará y eso lo destrozará. Tal vez debería pararlo todo…

Brenan

Voy hacia la cámara mientras Lily me alza los pulgares hacia arriba.

Esto es una locura. No debería hacerlo. Estoy muy cómodo detrás de la cámara…

, pero esta mañana, al hacerle caso, sentí cómo disfrutaba de ver lo lejos que podía llegar.

De dejar salir todo eso de dentro de mí.

Todo eso que retengo por miedos, prejuicios o porque no sé cómo ser yo mismo ante la luz.

Voy hasta la cámara y me quedo paralizado.

Solo veo la cámara enfocando mientras Kadet me pregunta cosas.

Mi mirada se agita. La cámara me altera.

La gente dice que por qué no hablo. Uno dice que parezco tonto.

Eso me lleva a mis años de colegio, donde se metían conmigo porque no hablaba. A sus burlas. A sus risas:

—Míralo, parece tonto.

Odiaba el colegio, odiaba sentirme indefenso allí.

—¡Estás loca! —Jeb grita y miro a Lily, que está… ¿Esas son sus tetas?

—Ahora piensa en mis tetas, campeón. —Está loca. Joder, ¡está mal de la cabeza!

Y sus tetas son preciosas. No me puedo creer que haya hecho eso. Camelia se ríe mientras le tapa a Dugan los ojos. Jeb le baja la camiseta y yo rompo a reír.

Kadet mira a la cámara y les dice que una de nuestras amigas ha tomado medidas drásticas para conseguir que hable con ellos.

—Vamos, ahora no seas menos.

—Me cuesta hablar ante la cámara…, qué quieres que le haga. —Miro a la cámara tras mi confesión y luego abro el maldito paquete—. Espero que esto no sea para ti.

Kadet se ríe y saca ropa para bebé. Dice quién se lo ha mandado y mira emocionado las prendas.

—No es para mí, aquí no me cabe ni la polla.

—Te van a quitar el vídeo —le dice Ofelia—. Es una marca infantil.

Bufa y corta. Luego no lo sube. Pero siento que he dado un paso. Miro a Lily, que me devuelve la mirada nerviosa.

—No se me ocurrió otra cosa.

—Ha funcionado —le digo y ella sonríe.

—Bueno, ahora cuando veas una cámara pensarás en mis tetas.

—Creo que todos lo haremos —añade Kadet, y Ofelia lo mira como si quisiera que se desintegrara—. Pero las tuyas me ponen más. Ya lo sabes, celosa.

La besa y Ofelia se olvida de todo.

—Tal vez no medí bien mi impulso. —Noto como Lily se sonroja y acaricio su mejilla. Se gira y me mira más sonrojada—. Al menos has conseguido estar.

—Sí.

Y, aunque no tenga una cámara delante, dudo que pueda olvidar sus tetas en mi vida. Preparamos algo de cenar entre todos y nos sentamos a comer. Kadet graba de nuevo el vídeo, esta vez en versión infantil, y cuando acaba dice:

—Me gustaba más en la versión tetas y pollas. —Lily se sonroja más y le dice que una y no más.

Kadet se ríe y cenamos juntos. Cuando voy a mi casa, se me hace de golpe demasiado silenciosa.

Por eso busco un libro, me meto en la cama y lo comento con Lily, que ya lo ha leído.

Lo peor es que cuando la protagonista se quita la camiseta, las tetas que veo son las redondas, sonrosadas y con los pezones duros de Lily, y eso me la pone muy dura.