Capítulo 5. Lily
Lily
He retocado las fotos, pero no me convence ninguna. Las mando a mi nuevo grupo de amigos. A ver cuál les gusta más.
Kadet: Esas fotos son entre porno y perturbadoras. No sé si pareces una niña o una loca.
Jeb: Loca, seguro.
Dugan: No están tan mal… A lo mejor con un filtro.
Camelia: Sois lo peor, la primera es sexi.
Ofelia: Pásamelas y te las retoco un poco más. Sales muy guapa. Brenan es un gran fotógrafo.
Brenan: Creo que tu amiga debería dedicarse a ropa infantil.
Lily: No sé en qué momento pensé que mandaros las fotos era buena idea. Da igual, se las paso y que decida mi amiga. Me la suda lo que piense la gente. Lo mismo alguien se hace una paja con ellas. En plan guarrote total.
Kadet: Eso seguro.
Ofelia: Tú para ya, que vas a ser padre y debes dar ejemplo.
Kadet: ¿Por qué me escribes al móvil si estás a mi lado?
Ofelia: ¿Y por qué lo haces tú?
Jeb: Sois patéticos. XD
Kadet saca a Jeb del grupo y Camelia lo mete de nuevo.
Leo los comentarios y le mando las fotos a Ofelia.
Al poco me las reenvía retocadas. Luego se las mando a mi amiga y me dice que muchas gracias.
Tras un rato decide no subirlas a redes, porque ese modelo es perturbador.
Casi lo agradezco. Queda en mandarme otras cosas, si quiero, y le digo que sí.
Este modelo no ha salido bien, pero creo mucho en su talento.
Lily: Al final no va a publicar las fotos. Me va a mandar ropa nueva.
Kadet: Casi que mejor.
Jeb: Pues sí, aunque te hacía buenas tetas.
Lily: Eso sin duda, tengo unas tetas increíbles. ¿Verdad, Brenan?
Brenan: Sí… ¿Por qué me lo preguntas?
Kadet: Eso, por qué. Él sabe cómo son tus tetas. Ofelia, haz palomitas.
Ofelia: Hazlas tú, yo ya sé por qué.
Lily: Me hizo las fotos.
Kadet: ¿Y ya? Joder, esto no merece palomitas. Buenas fotos, Brenan.
Brenan: Gracias, ya sé a qué dedicarme cuando me jubile.
Dugan: Con tal de estar tras la cámara, lo que sea. :P
Leo los comentarios divertida y dudo si escribir a Brenan por privado o no. Lo mismo se ha molestado por mi cometario. La conversación sigue y no parece molesto. Salgo de mi cuarto y veo a Dugan escribiendo.
—¿Mi hermano te hizo las fotos? —Parece divertido.
—Y me apreté los pezones delante de él. —Se ríe—. Sí, Brenan casi salió por patas. Debe de estar odiándome.
—No creo. —Esto lo dice Camelia—. Brenan es un gran tipo.
No lo dudo. Pero tampoco lo conozco tanto. Solo sé que es sexi a rabiar y que me cuesta mucho no mirarlo con la boca abierta o no devorarlo con la mirada cuando lo tengo delante.
* * *
Ayudo a Camelia a organizar su ropa. Parece un poco alicaída y cuando terminamos le pregunto qué pasa.
—He escrito a Susana.
—Vale. ¿Y?
—Le dije que cómo estaba, dijo «bien»… y no añadió: «¿Y tú?». A ver, no tiene por qué, pero si quisiera alargar la conversación lo hubiera hecho. —Se sienta en la cama—. La echo de menos. Y no sé cómo pasar página. No quiero perder a más amigos en la vida.
—Bueno, a mí no me vas a perder.
Escuchamos pasos y al poco Jeb entra en el cuarto.
—¿Por qué me miráis así? —pregunta el aludido.
—Susana es idiota —digo sin ambages, y Jeb asiente.
—Bueno, tal vez solo necesite tiempo. —Jeb se sienta en la cama con nosotras.
Antes éramos cuatro. En nuestro cuarto en la residencia estábamos horas juntos. Luego nos íbamos de fiesta y lo pasábamos muy bien. Pero ese tiempo no volverá.
—Podemos irnos a cenar los tres —apunta Jeb—. Por los viejos tiempos.
—Yo me apunto. —Salgo hasta mi cuarto justo cuando Camelia dice que vale.
Es normal que eche de menos a Susana, cuando la vida no te ha rodeado de cientos de amigos. Perder a los pocos que tienes duele. Yo me encargaré de que no pase por eso nunca más.
Si algo se me da bien es hacer que mis mejores amigos sean felices. Y eso ayuda a que no piense en mi mierda de vida o mis miedos.
* * *
Me entregan un paquete de ropa de mi amiga.
Por lo menos esta vez son camisetas con volantes y nada demasiado infantil.
Me voy a casa de Jeb para que me ayude con las fotos, porque Camelia está en el trabajo.
Yo me incorporaré en unos días, aunque ya he ido a hablar con todos y a ver cómo será mi despacho.
Jeb me abre la puerta sin camiseta.
—Si no te quisiera como a un hermano te pediría que folláramos. —Sonríe; por suerte no se asusta de mí.
—Paso de que me den órdenes en la cama y a ti te pone eso.
—Ya…, pero me adapto.
Dejo la ropa y la mira. Su casa actual tiene un aire más oscuro.
Por las fotos sé que su otra casa era más al estilo de Susana, a quien le gustan los colores alegres.
Mira la ropa y luego prepara su cámara para hacerme mejores fotos.
Vamos hasta el ventanal cuando tengo las camisetas puestas y me hace varias fotos.
Al mirarlas no me parecen mal. Me las pasa y antes de mandarlas se las envío a Ofelia y al grupo.
Kadet: A mí me gustaban más las otras.
Ofelia: ¿Cómo te van a gustar más las otras? Parecía una sicópata con ropa de niña.
Kadet: Aunque no lo parezca, estamos en la cama juntos. Al lado del otro. Y no. No estamos follando. Danos cinco minutos.
Ofelia: ¡No necesitan que les cuentes eso!
Kadet: Tampoco que te estás calentando los pies con mi polla.
Ofelia: ¡Te mato!
Kadet: ¿A golpe de mensajes?
Brenan: Dejando a un lado a la pareja «feliz», las fotos están bien.
Lily: Si solo están bien, es que son una mierda.
Jeb: Mándalas y no les des vueltas.
Camelia: A mí me ha faltado el toque de los pezones rompedores.
Lily: ¿Verdad que sí?
Jeb: No, mejor no tener que hacerles fotos a sus pezones.
Lily: Otra vez me hace las fotos Brenan, él no se queja.
Brenan pone un icono de pulgar arriba y nada más… Bueno, al menos no me ha mandado a la mierda.
Dugan: Kadet está muy callado. O lo ha matado Ofelia o están follando.
Jeb: Voto por lo segundo.
Me encanta este grupo, me gusta mucho, y eso hace que piense en el miedo de Camelia y lo hago mío. No podemos dejar que nada ni nadie joda esta familia elegida.