Swing hacia ti (El juego del amor 3) Capítulo 1. Lily
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Capítulo 1. Lily

Lily

—¿Lo espiaste? —Camelia me mira impresionada tras contarle mi historia. Y no es para menos. Parece sacada de una película de terror mala.

Cuando hice el acuerdo tenía solo diecinueve años y pensaba de verdad que todo acabaría en unos años.

¡Ja! El capullo de Hank no me quería dejar nunca, y me amenazaba con destruirnos a mí y a mi familia.

Con joder mi carrera, y me había costado mucho labrarme un futuro como para dejar que don capullo me lo jodiera solo porque estaba obsesionado conmigo.

Muy obsesionado. Dudo que alguna vez pueda olvidar su forma de desnudarme con la mirada. Era asqueroso.

—Sí, lo espié durante años hasta que encontré un hilo del que tirar y le hice una oferta.

—Que si no te dejaba ir libremente publicarías todo en la prensa.

—Me conoces muy bien. —Doy un trago a mi té.

Llegué ayer, pero estaba demasiado cansada para responder preguntas.

Necesitaba dormir y hacerme la fuerte. Aunque siempre voy de chica dura, en el fondo es todo fachada.

Llevo años buscando una forma de salir del trato de Hank, viendo como ese cerdo no me dejaba ir y cuando le interesaba me acorralaba y me decía que tal vez un día haría real el compromiso.

No pensaba casarme con él, pero tenerlo cerca me daba repulsión.

Que me mirara como si me desnudara con la mirada era asqueroso y lo he soportado desde que era joven.

Cuanto más me deseaba él, más me follaba a otros solo por joder. O por demostrarle que nunca sería suya.

Al final todo eso me rompió un poco, pero no quise que nadie lo viera. Que vieran lo perdida que estaba.

—Tiene una cuenta en un paraíso fiscal. Era dejarme ir o su imagen de hombre respetable y legal se caería. Me dejó romper el compromiso sin represalias a mí o a mis padres.

—Te habrá costado mucho dar con algo así.

—Sí, la verdad. Pero al fin soy libre y a mis padres no les hará nada. Y siento no habértelo contado, pero necesitaba ser fuerte.

—¿Crees que se conformará y no se acercará a ti?

—Espero que sí. —Pero lo cierto es que no las tengo todas conmigo y eso me inquieta.

Me abraza y no dice nada. No hace falta, sabe que la quiero. Que es como una hermana para mí y que no le he contado nada porque este marrón era mío y yo debía arreglarlo.

—Estoy deseando que empecemos a trabajar juntas, como siempre soñamos.

—Unas con mejores vistas que otras. —Se gira a mirar a su novio, que ha llegado procedente del gimnasio del edificio.

—Ya te digo —me susurra feliz y muy muy enamorada.

Dugan nos dice que se va a la ducha. Mi amiga lo mira con hambre.

—Voy a hablar con el portero para ver qué pisos están libres en el edificio.

—Luego me cuentas.

Me marcho y la veo casi correr tras Dugan.

Tengo que salir de aquí cuanto antes. Esta pareja merece privacidad.

Y no me apetece escucharlos follando como conejos.

Hace mucho tiempo que me cansé del sexo casual.

Me he aburrido de hombres que no tienen ni idea de cómo complacer a una mujer, y cuando trato de tomar las riendas y decirles lo que quiero, la mayoría se sienten humillados. Idiotas.

Aun así, sigo hablando con algunos hombres de una app, porque así siento que todo está bien en mí. Aunque sola no estoy mal. Y más después de vivir al lado de un hombre como Hank en el trabajo.

Bajo hasta donde está el portero y me presento. El hombre me explica qué pisos están libres para alquilar y comprar. Coge las llaves de varios y me los enseña. Todos son enormes y no me dicen nada.

—Este lo venden con muebles. La anterior dueña cambió de idea al vivir aquí rodeada de tantos jugadores y, bueno, sus fiestas. Aunque no hacen muchas, pero…, bueno, ya sabes.

—Sí. —Le he contado quién es mi mejor amiga.

Miro el lugar. Este sí me gusta, tal vez porque está para entrar a vivir y no me tengo que complicar la cabeza en pensar cómo diseñarlo, cuando no sé qué quiero de mí ahora que soy libre.

Camelia no lo sabe, pero estos últimos meses me ha tocado vivir en una de las casas de Hank.

Por eso no quería que ella viniera allí.

Demasiados secretos que me fueron destrozando poco a poco.

—Me gusta. ¿Puedes ponerme en contacto con los dueños?

Salimos al descansillo y escuchamos una puerta abrirse justo al lado.

Miro hacia allí y veo a Brenan salir con ropa de deporte.

Intento no devorarlo con la mirada. Algo imposible, cuando es el hombre más guapo que he visto en mi jodida vida y llevo años obsesionada con él, desde que lo vi en su primer partido.

Camelia estaba despotricando de Dugan y yo miraba a su hermano.

A esa sonrisa tímida y esos ojos dorados como el ámbar más claro.

Nunca en toda mi vida he visto unos ojos tan impresionantes.

He visto casi todos sus partidos. Tenerlo delante hasta me hace sentir cohibida.

Es más guapo en persona.

Y qué cuerpo… Lleno de músculos, pero sin parecer hinchado. Es más sexi que Dugan, pero nunca se lo diré a mi amiga. Y, aparte de eso, él es tímido y yo estoy loca. Soy la típica mujer que lo asustaría.

—Eh, hola —le digo de forma casual y me acerco a él. El portero me dice que cuando quiera baje a hablar con él. Brenan me saluda con un gesto de cabeza; está sonrojado y es jodidamente adorable. Y atractivo. Me pone mucho cómo es.

Concentración, Lily, no lo asustes en el primer encuentro.

—La casa tiene los muebles y todo.

—Se cargaron varias tuberías con la reforma y el suelo radiante. Deberías pedir una revisión antes, si te dejan. Seguramente no te digan nada, pero… los escuché.

—¿Las paredes? —Asiente.

—No son muy aislantes. —Traga con dificultad y me acerco a él.

—Gracias por la información, así les sacaré un gran ahorro.

—De nada.

Su mirada se clava en mí y digo la primera estupidez que se me ocurre para ocultar mis nervios.

—Así que ya sabes, si follamos será como si lo hiciéramos juntos. —Agranda los ojos. Vale, ahora es cuando sale corriendo. Muerdo mi boca y espero que salga espantado.

No hace nada de eso. Solo me mira divertido. Sí, parece divertido.

—Nos vemos, Lily. —Se aleja y, bueno, no ha ido tan mal.

Solo le tengo que dar tiempo para que me evite como si fuera una vampira y acabe haciendo el crucifijo para alejarme de él. Y de su culo. Joder, pedazo culo. Podría dormir apoyada en él y hacer otras cosas.

Se gira y me pilla. Le digo adiós con la mano con la poca dignidad que me queda y casi salgo corriendo hacia las escaleras, porque él ha usado el ascensor y yo no quiero la incomodidad de estar ahí juntos. Lo peor es que había olvidado que estaba en una planta quince.

A medio camino me canso, llamo el ascensor y me tiro al suelo de forma poco femenina. El de la cámara de seguridad debe de estar divirtiéndose mucho con esto.