Susurros en el Aire (Lobos Místicos 2) 50 Soren
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50 Soren

Soren

«¡Nos marcó! ¡NOS MARCÓ! ¿Te das cuenta de lo que significa, Soren? ¡Somos oficialmente suyos!», sentía la zona del cuello pulsar con una fuerza salvaje.

Los gritos pletóricos y eufóricos de mi lobo competían en decibelios con los gritos atronadores y horrorizados de Amber, quien acababa de recuperar el control y reprendía furiosamente a su loba interna en mitad del recibidor.

—¿Qué... te... pasa? ¡¿Estás loca?! ¡¿Cómo pudiste marcarlo?!

Amber se paseaba de un lado a otro por el salón de la cabaña tirándose literalmente de los cabellos.

De no saber de antemano que posee una loba en su interior, cualquiera que la viera pensaría que había perdido por completo la cabeza hablando sola contra el aire.

El tono de su voz iba en un aumento drástico.

—¡LE QUITASTE TODO! ¡LA POSIBILIDAD DE ELEGIR!

¡¿CÓMO PUDISTE?! —se giró a mirarme con una expresión desgarradora de profundo dolor y disculpas desoladas—.

¡NO TENÍAS NINGÚN DERECHO DE HACER ALGO ASÍ!

¡ESTO ES PARA SIEMPRE! ¡¿Y SI ÉL CAMBIA DE PARECER?

! ¡¿TIENES IDEA DE LO QUE SUCEDERÍA?! ¡¿CÓMO SE TE OCURRE, MALDITA SARNOSA, LOBA ESTÚPIDA? !

—Amber... amor, tranquila, por favor... todo está bien... —intenté calmarla, dando un paso cauteloso hacia ella.

—¡NO ESTÁ BIEN! ¡NO ESTÁ PARA NADA BIEN! —gritó con lágrimas cayéndole a mares por las mejillas—. ¡No respetó tus decisiones! ¡No te respetó a ti y eligió por tí! ¡¿Cómo puedes siquiera mirarme a los ojos?! ¡¿Cómo puedes quererme como compañera?!

—Amber... de verdad, escúchame, realmente todo está bien. Mira adentro tuyo un segundo. Siente lo que yo estoy sintiendo en este preciso instante a través de la marca. Verás que te digo la absoluta verdad.

Eso la detuvo en seco en mitad de la sala. Algo debió de haberle dicho su loba en la mente para que Amber gruñera con una fuerza desmedida.

—¡Eso no tiene nada que ver! ¡No importa si eso lo pone contento!

Luego comenzó a dirigirse a mi.

—¡¿No lo entiendes, Soren?! ¡No era una decisión que te correspondía tomar a ella!

Salió disparada de la cabaña como una banshee enloquecida, gritando e insultando con furia contra su propia mitad animal. No podía alcanzarla a través del rvínculo porque yo aún no la había marcado, y ella definitivamente no estaba sintiendo la conexión unilateral conmigo.

Al salir tras sus pasos al porche, la vi parada en un pequeño claro justo antes de ingresar a la espesura del bosque, al costado de la casa. Se me ocurrió levantar la vista hacia el cielo y lo que vi me aterrorizó por completo.

Densos nubarrones negros y violentos estaban confluyendo a una velocidad espeluznante, justo sobre la cabeza de Amber. De pronto, ráfagas heladas de viento comenzaron a levantar ramas, tierra y hojas del piso en un espiral ascendente.

Se estaba gestando un nuevo tornado.

«¡Bastian, trae a Coralie a la cabaña de Amber! ¡Ya mismo!», me comuniqué por el enlace con mi amigo, rezando para que Cory pudiese calmar la tormenta emocional de su hermana.

«¿Qué demonios pasa, Soren? ¿Sucedió algo grave?»

«¡Tráela ahora mismo si no quieres que todo vuele en pedazos!»

«En camino... maldita sea...»

—¡Amber, por favor, hablemos! ¡Necesito que me mires, compañera!

—prácticamente estaba gritando contra el vendaval, tratando de recortar la distancia hacia ella, porque el viento ululaba a nuestro alrededor con un rugido ensordecedor.

Ella seguía despotricando embravecida contra su loba, completamente ajena a todo lo que la rodeaba.

El cielo estaba cada vez más negro y las ráfagas de aire eran cada vez más agresivas.

Intenté acercarme a través de la corriente hasta que logré sujetar su mano derecha. Se dio vuelta de golpe, como si recién en ese instante se percatara de que yo estaba ahí parado a su lado.

—Vamos adentro, amor, por favor... hablemos en la casa.

—¡¿No lo entiendes?! ¡No debería haber hecho eso!

—Amber, no me importa. Eres mi compañera predestinada; esto iba a suceder tarde o temprano. Si quieres, podemos completar el vínculo ahora mismo: déjame marcarte a ti también y así podrás sentir con total claridad que te digo la verdad.

Se liberó de mi agarre de un solo jalón violento.

—¡¿NO LO ENTIENDES?! ¡ELLA QUISO MARCARTE!

Sentí como si una daga helada me apuñalara directamente en el centro del pecho. Mi lobo comenzó a gemir de dolor en mi cabeza.

De acuerdo... eso dolió hasta el tuétano.

De golpe, Amber comenzó a elevarse físicamente en el aire, impulsada por un torbellino ascendente, acercándose cada vez más hacia el cielo encapotado de nubes negras. Estaba tan jodidamente alta en cuestión de segundos que apenas podía distinguirla a la distancia.

—¡¿Qué diablos fue lo que pasó?! —Coralie y Bastian llegaron derrapando sobre la hierba mientras miraban el cielo con pánico.

—¡Soren! ¡¿Qué pasó?!

Seguí mirando hacia arriba a mi compañera, que continuaba a los gritos descontrolados pero esta vez en las alturas, mientras intentaba reponerme del brutal impacto del rechazo y explicarle la situación a mis amigos.

—Su loba me marcó.

Ambos dirigieron instantáneamente sus miradas a la base de mi cuello, donde la marca pulsaba en carne viva.

—¿Amber no quiso que la marcaras? —Coralie intentaba armar las piezas del rompecabezas con angustia.

—Su loba tomó el control total de su cuerpo y me marcó por instinto. No fue Amber la que tomó la decisión consciente. Está enfurecida con su loba y no logro calmarla de ninguna manera.

—¿No puedes usar el vínculo de la marca para hablar directamente con su mente? —preguntó Bastian, protegiéndose los ojos del viento.

—¡El vínculo no está completo porque yo no la marqué a ella! Su loba tomó el control y me marcó a mí solo. No puedo llegar a ella y está tan enceguecida por la culpa que no siente ni escucha nada de lo que le digo.

—Cory, amor, tienes que elevarte y hablar con ella —le pidió Bastian.

—No, no va a escucharme a mí. Soren, tienes que hablarle tú.

—Ya lo intenté, pero me rechazó. Dijo que solo fue su loba la que me quiso...

—¡Eso es imposible, Soren! Si su loba te marcó es porque su ser entero está conectado a ti...

—¡No fue Amber! Fue su loba... únicamente su parte animal. Amber no quiere el vínculo conmigo...

—¡Claro que sí lo quiere! ¡No creas en sus palabras!

—le gritó Cory contra el viento—. ¡Está tan aterrada por el trauma de que la vuelvas a rechazar que evita a toda costa procesar sus verdaderas emociones!

¿Por qué crees que se generan estos tornados cada vez que colapsa?

¡Siente todo con una intensidad tan aplastante que le asusta y prefiere silenciarlo!

¡Pero en algún momento la presión detona y todo explota a su alrededor! ¡No lo puede manejar sola!

De repente, en medio del caos del vendaval, recordé con una claridad escalofriante las palabras de Doc en el hospital. Si yo seguía ignorando o analizando mis propios sentimientos de forma fría, mi lobo se haría cargo por mí.

Esto era exactamente lo mismo que le había sucedido a Amber. Su loba se había hecho cargo por ella.

El vínculo estaba forjado a la mitad.

Yo no podía sentir su mente, pero ella sí podía sentir la mía.

Evoqué la conversación con Doc, reuniendo toda la desesperación y la angustia que me habían atravesado al escuchar sus advertencias, con la firme esperanza de que Amber, desde lo alto del torbellino, también sintiera mi dolor y escuchara aquellas palabras grabadas en mi memoria:

—Sabes, la naturaleza es sabia. Nuestros lobos suelen representar exactamente el proporcional inverso de nuestra parte humana.

Cuanto más piense, calcule y analice el humano, más instintivo, salvaje y reactivo será el lobo.

Está codificado en nuestra propia biología.

Esa dualidad constante que poseemos busca un equilibrio de fuerzas; de no ser así, ya nos habríamos extinguido hace siglos.

—. Así que, ponte a pensar: cuanto más analices las cosas de forma fría, las pienses y las des vuelta para desmenuzarlas desde cada ángulo logíco posible, tu lobo se pondrá más frenético por aceptar a tu compañera sin pensárselo dos veces.

Si lo sigues presionando, es muy probable que termine marcándola por la fuerza sin tu consentimiento... o el de ella, para peor.

—Lo sugirió abiertamente hace unos días… —confesé.

—Tienes que tener muchísimo cuidado, Soren.

Si decides firmemente seguir por este camino de análisis obsesivo del vínculo, limitando tu propio derecho a sentir, es muy probable que tu lobo termine por agotarte mentalmente.

Y si ese colapso sucede, hay serias probabilidades de que él tome el control total de tu cuerpo, se transforme por su cuenta y la marque a traición por instinto.

—Permítete sentir y disfrutar del vínculo que te está mostrando el lobo, Soren.

Intenta, pero de verdad, con el corazón abierto, ver las cosas desde su punto de vista.

Trata de encontrar puntos en común con tu lobo, o terminarán disociándose por completo; si eso pasa, uno de los dos lados quedará completamente debilitado, perdiendo la capacidad de transformarse en la parte que la mente considere débil.

De golpe, sentí que la tierra desaparecía bajo mis pies.

Escuché que Coralie y Bastian me llamaban a gritos desde abajo, pero ante el terror ciego de despegarme del suelo, me rehusé rotundamente a mirar hacia la tierra.

Supongo que Amber, sintiendo el eco de mi angustia a través de la marca, me estaba reclamando arriba con ella en el epicentro de la nube, y yo definitivamente no estaba en posición de oponerme a su reclamo.

Cuando llegué a su altura —que era mucha, verdaderamente muchísima distancia del suelo—, me abracé desesperadamente a su cuerpo como si ella fuera mi salvavidas.

Amber me devolvió el abrazo con una fuerza tremenda y cesó de inmediato de gritarle a su loba.

—¡Lo siento mucho!... ¡Lo siento!... —no paraba de pedirme disculpas en un llanto desconsolado contra mi cuello, pero a medida que sus brazos me rodeaban, las ráfagas violentas de aire comenzaron a disminuir drásticamente y los nubarrones negros del cielo empezaron a disiparse.

—¡Por favor, perdóname!... ¡No quise!

—Tranquila, mi compañera... está bien. Todo está bien —le susurré.

Lo único que podía hacer en ese instante era abrazarla con todas mis fuerzas para calmar su pánico y por el pavor que me daba caer al vacío.

Intentaba controlarlo y que no se filtrara a través del vínculo incompleto para no agobiarla con eso, pero no estaba seguro de estar haciendo un buen trabajo.

Cuando se calmó un poco, me miró directo a los ojos con una tristeza infinita. Seguía pidiéndome disculpas en silencio con la mirada. Sus palabras eran cada vez más suaves y entrecortadas.

—Perdóname... perdóname...

—Lo haré únicamente si me prometes que vas a bajarnos de aquí a tierra firme de una sola pieza, Amber... —admití, sintiendo que me costaba horrores mantener a raya mi propio terror a las alturas.

Amber probablemente recapacitó solo en ese instante de que estábamos suspendidos en el aire a una altura verdaderamente imposible, porque enseguida retomó con sus disculpas atolondradas y comenzó un suave y controlado descenso hacia la tierra.

Creí genuinamente que me caería de culo al piso en cuanto mis pies tocaron el pasto fresco. De repente, podía volver a respirar aire puro. Agarré a mi compañera en brazos sin dudarlo un segundo y la llevé directo hacia el interior de la cabaña, seguido muy de cerca por Bastian y Coralie.

Amber seguía repitiendo sus “lo siento” y sus “perdóname” como un disco rayado y tembloroso contra mi pecho. Y cada maldita disculpa marcaba aún más una grieta profunda en mi corazón.

Se estaba disculpando desesperadamente por la acción de su loba... porque había sido la loba, y no la humana, la que verdaderamente me quería como su compañero de vida.