31 Amber
Amber
... O
k, dispara...
Estábamos en mi habitación provisional del pabellón médico con Cory, poniéndonos al día acerca de Jett y todo su macabro plan de adueñarse de todas las manadas del continente.
Aparentemente no le alcanzaba con una sola.
Por mi parte, estaba esperando pacientemente a que llegaran las partes para reconstruir la casita que había estado ocupando y que en mi ultima crisis, había volado por los aires.
Extrañaba una enormidad la tranquilidad y la paz de ese rincón apartado.
—No encontré más pistas recientes ni rastros de esa asquerosa baba negra, ni en el territorio de la manada ni en las inmediaciones, así que supongo que los rebeldes no han estado dando vueltas por aquí estos días —explicó Cory, cruzándose de brazos—.
Lo cual, honestamente, me preocupa bastante.
Según lo que nos advirtió Nadia, los generales de Jett iban a venir a atacarnos de a uno, ya que no se ponen de acuerdo entre ellos y parecen competir de forma salvaje por ganarse la atención de su líder.
Y si sumamos tu presencia a la mezcla, es muy probable que Rumi haya visto un ataque inminente en sus visiones y por eso se necesite de la fuerza del viento para frenarlos a tiempo.
... O tal vez se esté acercando el general misterioso que mató a mis padres…
Le soplé con un hilo de aire, sintiendo un frío repentino en el pecho.
…Pero como no tengo la menor idea de quién es ni qué aspecto tiene, resulta sumamente difícil para mí reconocerlo si llega a presentarse…
—¿Qué opinas si salimos las dos juntas más allá de los muros periféricos y hacemos una patrullaje de reconocimiento?
—sugirió Cory, sus ojos brillando con entusiasmo—.
Yo puedo concentrarme en sentir la vibración de la baba y tú puedes rastrear cualquier olor o estela de rebeldes suspendida en el aire.
Con la ayuda del viento podemos cubrir el triple de distancia en la mitad de tiempo.
... Me gusta la idea. Hace muchísimo tiempo que no me transformo, y mi loba va a estar profundamente agradecida de poder estirar las patas por un buen rato…
—Genial. Le avisaré mentalmente a Bastian que nos vamos fuera del perímetro; si nos damos prisa, podremos cubrir todo el sector este antes de que anochezca por completo.
…¿De verdad crees que tu compañero estará de acuerdo con esto? Se lo ve excesivamente protector contigo y realmente no quisiera que se enfadara o se preocupara de más por mi culpa…
—Amby, Bastian no me dice qué hacer ni qué dejar de hacer, no es esa clase de compañero controlador.
Él me respeta por completo, confía en mí y en mis decisiones.
Además, entre tus dagas de viento y mi lanza de hielo, estamos más que seguras allá afuera —me dijo, guiñándome un ojo de forma cómplice—.
Vamos, quitémonos la ropa y transformémonos.
Yo le aviso ahora mismo a través del enlace.
Debido a mis habituales movimientos torpes y la rigidez de mis músculos, tardé considerablemente más tiempo del normal en desvestirme, lo que le dio a Cory el margen necesario para escuchar la réplica mental de su compañero y exasperarse contra él en voz alta.
—El muuuuy “protector”, como acabas de llamarlo, dice que quiere venir con nosotras a toda costa —Cory levantó los ojos al cielo, maldiciendo por lo bajo con gracia—.
Que según él, no piensa perderse por nada del mundo la caza de rebeldes por parte de dos místicas indomables. Sus palabras, no las mías…
…Jajajajaja. ¿No le aclaraste que no vamos a cazar a nadie, sino simplemente a rastrear el terreno?…
—¿Sí, pero de verdad crees que eso hace alguna diferencia en su cabezota?
—bufó ella—. Además, se empecina en desafiarme cada vez que me transformo y ver si su lobo puede igualar mi velocidad al correr.
Se la pasa compitiendo todo el tiempo, como si su estatus de Alfa estuviese en un peligro.
Lo cual es totalmente infundado, ya que en su forma animal me gana siempre.
…Lo dejas ganar a propósito, ¿verdad?…
—Es mi compañero, Amby, no podría ser tan cruel de romperle el corazón de esa manera —dijo, encogiéndose de hombros con una sonrisa pícara.
…¿O sea que esta tarde vamos a tener que aminorar la marcha para no lastimar su ego?…
—¡Claro que no! Si después me pregunta compungido por qué no pudo alcanzarme, me limitaré a decirle que nuestros elementos se potenciaron mutuamente en la carrera o alguna estupidez de esas.
…Jajajajaja ¡Eres terrible, Cory! Pobre Bastian el día que se dé cuenta de que su amada compañera se estuvo burlando de él y de sus dotes de corredor a sus espaldas…
Entre risas y bromas, Cory comenzó su fluida transformación y yo la seguí de inmediato.
Le di paso libre a mi loba para que tomara el control total de mi fisonomía y pudiera desperezarse después de tantas semanas de encierro.
Mi cuerpo se cubrió rápidamente de un pelaje dorado, denso y espeso, mientras mis ojos se encendían en un tono celeste sumamente luminoso.
Mi mitad animal dejó escapar un pequeño aullido de pura satisfacción, para luego darme el espacio necesario y ayudarme a adoptar mi segunda transformación.
Me enderecé de a poco sobre mis extremidades, a medida que mi rostro iba perdiendo los rasgos puramente animales: el hocico de lobo se achicó hasta recuperar facciones humanoides, mis brazos se estiraron y reaparecieron mis manos, aunque manteniendo las garras afiladas y letales en las puntas de los dedos.
Mi cabello dorado siguió siendo corto, pero se volvió notablemente más grueso y brillante.
Mi cola de loba se alargó y se afinó un poco.
En la zona del abdomen, las piernas y los brazos, el pelo se acortó y se aclaró un tono completo, adquiriendo unos hermosos reflejos dorados pálidos, idénticos al pelaje que se formó sobre mis ojos, dejándome lo que parecía ser un antifaz.
La forma mística de Cory, en cambio, era un espectáculo de un blanco inmaculado y radiante; casi encandilaba la vista debido a la forma en que su pelaje reflejaba la luz de la tarde.
Tomé con mis garras el bolso donde guardamos la ropa y salimos del pabellón médico.
Al trote ligero cruzamos el patio interno para luego salir del recinto del hospital por los laterales, evitando el ala de los enfermos.
Ni bien pisamos la tierra exterior, comenzamos a correr a la par, manteniendo una velocidad tranquila y constante en dirección a la gran puerta este de la manada.
En cuanto llegamos al linde, los guardias divisaron nuestras imponentes figuras y comenzaron a abrir las pesadas puertas de inmediato.
Fue en ese instante cuando escuchamos detrás de nosotras un estruendo, similar al ruido de una estampida salvaje de elefantes.
Al girar la cabeza, vi con asombro que Bastian lideraba un grupo de lobos gigantescos, del tamaño de esos enormes caballos de exposición, que se aproximaban a toda velocidad hacia nuestra posición, levantando nubes de polvo.
Ahí pude constatar con mis propios ojos que el lobo Alfa de Bastian era, con creces, muchísimo más grande que mi propia loba en su forma puramente animal. La forma mística, era otro cantar.
—Pensé que vendrías solo Bastian —el fastidio y la ironía se colaron con fuerza en la voz doble y ecoica de Cory al ver el despliegue. En respuesta, el enorme lobo negro de Bastian se limitó a dar un sonoro ladrido de suficiencia. Mi hermana se dio la vuelta para mirarme.
—Parece ser que el bocón de mi compañero se lo comentó a los demás, así que terminamos con una escolta oficial de doce lobos entre Alfas y Betas.
También están las chicas —Cory me dedicó una sonrisa lobuna, supongo que acordándose de las mentiras piadosas que le diría a su compañero más tarde sobre su velocidad.
Aproveché la inmensa oleada de energía y claridad que me infundía mi transformación mística y decidí organizar a los lobos presentes para optimizar el tiempo y los recursos de rastreo.
—Si les parece bien, pueden dividirse en parejas y explorar el territorio exterior en anillos concéntricos —les hablé, y mi voz doble, resonando con el eco del viento, debió de ser una enorme sorpresa para todos menos Cory, ya que me pareció escuchar varios jadeos ahogados a pesar de que todos se encontraban en sus formas animales—.
Cory y yo tomaremos la franja periférica más alejada para intentar detectar con precisión cualquier rastro de la baba o actividad de rebeldes en el aire.
Calculo que los presentes se organizaron de inmediato a través del enlace mental de la manada, ya que en cuanto Cory me hizo una seña con la cabeza para indicarme que nos marchábamos, los doce lobos se dispersaron en abanico por el bosque con perfecta sincronización.
Corrimos a nuestra máxima velocidad, convirtiéndonos en dos ráfagas que saltaban y esquivaban árboles centenarios, formaciones rocosas y troncos caídos con una agilidad sobrehumana.
Era una sensación sumamente liberadora y hermosa volver a estar en esta forma, sintiendo el viento a mi total disposición, aunque en mi fuero interno sabía perfectamente que mi cuerpo no aguantaría ese ritmo durante muchas horas.
Mi lado humano seguía estando atrofiado y desgastado por mi condición motriz, y eso, a la larga, terminaba cansando y sobreexigiendo a mi loba, que debía gastar el doble de energía curando mis músculos constantemente para poder mantener firme mi segunda transformación.
Cuando alcanzamos una distancia considerable, ya en los límites más profundos del sector este, frenamos en seco en un claro, deteniéndonos a esperar a Bastian y a otro lobo de pelaje color chocolate que supuse, por el tirón en mi pecho, que era el de Soren.
Ambos Alfa llegaron al claro deteniéndose a trompicones, jadeando visiblemente con la lengua afuera por el titánico esfuerzo de intentar seguirles el ritmo a dos lobas místicas.
Miré a mi hermana de reojo y le soplé una pequeña corriente al oído, burlona:
…A ver qué bonita historia le cuentas esta noche a tu pobre e ingenuo Alfa para no herir su orgullo…
Me reí de Cory con ganas.