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Rhys
Estábamos en nuestra reunión semanal los cuatro Alfas en la oficina de Bastian. Se suponía que el objetivo principal del día era debatir el aumento de las medidas de seguridad general, pero el ambiente dentro de la habitación estaba insoportablemente tenso y áspero.
Bastian fulminaba a Soren con una mirada cargada de reproche, mientras que este último se mantenía completamente a la defensiva, con los brazos cruzados y la mandíbula rígida.
La última intervención no había salido para nada como planeado, y ahora mismo esos dos apenas se dirigían la palabra.
El aire se podía cortar con un cuchillo.
—Bueno, retomando formalmente el asunto de la vigilancia del territorio.
Quería proponer algunas modificaciones importantes a los turnos de patrullaje —dije, elevando la voz para intentar encauzar la reunión y romper el hielo—.
Ya que ahora también se van a sumar de forma activa algunas de las chicas a las tareas comunitarias, quería implementar la opción de cabinas de vigilancia blindadas.
La idea es poner varias estructuras esparcidas en puntos estratégicos de la manada para que sirvan de posta de descanso para las patrullas físicas y asegurar que haya siempre alguien vigilando los monitores de la zona en tiempo real.
Hice una breve pausa para acomodar los planos sobre la mesa antes de continuar.
—A su vez, quiero armar un centro de monitoreo principal en la casa de la manada que abarque la señal de todas las cámaras, no solo las exteriores que ya tenemos funcionando en el perímetro.
Y la frutilla del postre sería la implementación de drones de vigilancia térmica para cubrir las áreas fronterizas más densas, los cuales también estarían controlados directamente desde el centro de mando.
—Parece que lo tienes todo planeado al detalle, Rhys.
—Orion fue el primero en romper su silencio, interesándose genuinamente en el proyecto—.
Me gusta la propuesta. De esta forma podemos incorporar de manera segura a las lobas a las tareas de seguridad, darle un merecido descanso a los futuros padres que necesitan estar con sus familias, y ayudar a que los guerreros más veteranos o heridos sigan contribuyendo activamente a la protección de la manada desde los monitores.
«Te dije que les iba a encantar la idea», mi lobo sonaba sumamente satisfecho con nuestra propuesta.
«No cantes victoria todavía, pulgoso. Faltan dos votos en esta mesa y también tenemos que definir el presupuesto y la empresa proveedora».
Bastian y Soren parecían no haber oído ni una sola palabra de todo lo que acababa de exponer. Seguían sumergidos en su muda guerra de miradas y culpas mutuas.
«Empieza a hablar de mejorar la protección directa de las compañeras, y verás cómo los dos te prestan atención en un pestañeo», me aconsejó mi mitad animal, leyendo perfectamente la psicología Alfa.
Perdido por perdido, decidí cambiar de estrategia sobre la marcha.
—Además, la opción de colocar estas cámaras y las cabinas de posta también puede ayudar a que las compañeras tengan un punto de refugio seguro al que acercarse inmediatamente si llegan a tener problemas en el pueblo, sin necesidad de tener que recurrir de urgencia a sus respectivos compañeros...
quienes, seamos realistas, probablemente llegarían tarde en su ayuda dada la distancia —solté, mirándolos a ambos de reojo con una sonrisa de lado.
Orion sonrió con picardía en su asiento, comprendiendo al instante cuál era mi verdadera pretensión con ese comentario.
—El dinero no es un problema —la atención de Bastian regresó de golpe a la mesa, sus ojos fijos en mí.
Miré hacia el otro extremo y vi que Soren también se había enderezado en la silla, sumamente interesado en la logística de seguridad de un segundo al otro. Santo remedio.
«¿Cómo demonios sabías que reaccionarían así?», le pregunté asombrado a mi lobo.
«¿En serio, Rhys? ¡Las compañeras son lo más importante!
Está más que claro que ambos tienen sus prioridades bien puestas y dejarían de lado cualquier diferencia política por el bienestar de ellas...
Realmente, ¿tú tampoco aprendiste nada viendo sufrir a Bastian con Coralie?
». El tono de profunda exasperación de mi lobo fue casi un insulto a mi inteligencia.
—Hay un par de empresas muy buenas en el mundo humano en materia de tecnología de vanguardia y equipos de seguridad. ¿Ya tienes alguna vista en particular para hacer el contrato? —Soren se mostró inusualmente colaborativo, dejando atrás su postura defensiva.
—Una en particular —respondí, retomando el control de la reunión—.
Es de última generación y, lo mejor de todo, está gestionada íntegramente por lobos de otra región.
Estaba esperando este encuentro para contar con el apoyo de ustedes tres y ver si podemos solicitarles que vengan al territorio a hacer un relevamiento.
Apoyé mis manos sobre el escritorio, mirando a los tres Alfas.
—Claramente, nosotros cuatro deberíamos recorrer el terreno primero para evaluar con precisión qué es lo que queremos proteger y dónde colocar los puntos de monitoreo.
En base a nuestros requerimientos logísticos, ellos podrían hacer sus sugerencias técnicas y elaborar una propuesta final.
No es algo que se logre de la noche a la mañana, pero podemos salir a recorrer la manada estos días para planificarlo con más eficiencia.
—Suena excelente. ¿Empezamos mañana temprano? —Orion ya se estaba poniendo en movimiento en su asiento, listo para la acción.
—Claro, justo después del desayuno —asintió Bastian.
Soren también hizo su aporte.
—Una vez que nosotros tengamos el mapa preliminar diseñado, podríamos mostrarle el borrador a los Betas y a las compañeras. Ellas, sobre todo, sabrán decirnos qué zonas específicas están más pobladas por niños, mujeres solas o ancianos, como para reforzar la vigilancia periférica en esos sectores.
Sabía perfectamente que Soren quería a su recién descubierta compañera protegida a como diera lugar; no solo porque Amber vivía sola en una cabaña un tanto apartada, sino también por las notorias dificultades motoras que la volvían más vulnerable ante cualquier imprevisto.
Aunque el muy idiota la hubiera rechazado de palabra por culpa de su orgullo, sus acciones inconscientes y la alarma de su lobo demostraban una realidad completamente diferente.
La iba a cuidar de todo y de todos, quisiera admitirlo o no.