Suseia (Camino de Santiago 2) V
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Gutierre consiguió hacerle beber adormidera de Tierra Santa. Guardaba las semillas con más celo que su castidad, eran escasas, y tan caras que el prior le había dicho mil veces que abriera antes el sagrario que aquel botecillo de vidrio azulado viajado de Ultramar.

Pero fue lo único que pudo hacer y, poco a poco, la bestia se calmó.

Y entraron los canónigos.