21. El discurso de Decurión
El discurso de Decurión
Entrevista a Decurión para el pódcast Suprapod nos ha utilizado para derrocar gobiernos y asegurar que ciertos golpes de Estado se produjesen con éxito.
Nos hemos manchado las manos de sangre por ella…
y ahora arguye que no ha tenido nada que ver.
»Ella miente. Aunque no más que los que la precedieron o, presumiblemente, los que vendrán a futuro a ocupar su puesto.
A no ser… que hagamos algo. Nosotros, los suprAdalides que representamos, o deberíamos representar, los valores e ideales puros, la libertad, la verdad, la justicia y la igualdad, en lugar de hacer gala de esto, hemos sido los sicarios de varias administraciones de hampones que han convertido esta Federación en su rancho particular.
»Pues bien, ahora os digo que eso se acabó.
Desde este día, los suprAdalides haremos lo que se espera de nosotros.
Y nos enfrentaremos a los grandes peligros que nos acechan.
¡Empezando por nuestro actual gobierno eurotano, principal organización criminal de este mundo!
Ajusticiaremos a los responsables de vuestra desgracia, por su uso indebido de los impuestos federales, la impunidad ante sus abusos de inocentes, sus crímenes de guerra en lugares remotos del tercer mundo, su vileza probada y su traición.
Hemos acumulado pruebas: llamadas telefónicas, informes de campo, registros satelitales y grabaciones de vídeo.
Muy pronto haremos pública esa información para que podáis ver la calaña de vuestros gobernantes.
Las filtraciones serán debidamente puestas a disposición de cada ciudadano que lo desee.
»No podrán pararnos. Tenemos poder para usarlo del modo conveniente. Y no creo que sea cual sea la fuerza superior que nos administró estas facultades metahumanas pretendiera que mantuviéramos el statu quo . Más bien, lo contrario. Estamos aquí para proteger. Estamos aquí para guiar.
»Si no es por este motivo, ¿por qué existimos los suprahumanos? ¿Qué sentido tiene que unos pocos poseamos estos poderes si no es para utilizarlos para el bien? Un don individual es un derecho de la Humanidad, no el privilegio de su poseedor.
»Los suprahumanos oficiales, en lugar de convertirnos en la solución, hemos formado parte del problema hasta hoy.
Cuando pudimos, no hicimos nada por cambiar las cosas.
De acuerdo, el mal está hecho. Ahora la única forma de compensarlo es rectificando esta línea de servilismo y bajeza moral.
Y vamos a empezar dejando de ser sus marionetas.
De un modo u otro, así será. Ojalá permitáis que sigamos siendo vuestros defensores. Y algo más.
»Toda forma de gobierno hasta la fecha, a lo largo de la historia, se ha mostrado imperfecta, si no directamente desacertada.
Un fracaso tras otro, durante milenios, nos ha permitido entender que todos los modelos de sociedad tienen fallas, defectos.
Las debilidades de personas que administraban la vida de hombres y mujeres, colocándose por encima de sus cabezas, con mejores y mayores posesiones, sin mezclarse con ellos o perder su posición.
Sin compartir nada. Desde siempre ha sido así.
Y no ha funcionado. Hoy, precisamente porque está en nuestra mano y consideramos que era una responsabilidad largo tiempo soslayada, nos sublevamos contra el poder establecido.
Hoy no luchamos por ellos, luchamos por vosotros.
Han tenido siglos para intentarlo. Su tiempo debe acabar.
»Es nuestro turno. La hora de probar algo nuevo.
Una utopía verdadera. Un supragobierno. Y no, no lo hacemos porque nos sintamos superiores al individuo normal.
No seremos vuestros jefes, ni siquiera vuestros padres.
Queremos ser vuestros hermanos mayores. Queremos guiaros hacia una nueva era.
Juntos. Padeceremos vuestras desdichas y gozaremos de vuestros triunfos.
»Para vuestro conocimiento, mi buen amigo Gax, la persona más inteligente del universo, ha confeccionado un sistema casi perfecto de gobierno, imposible de idear para un humano convencional.
Imposible incluso para una máquina. Queremos un gobierno empático, en el que cada caso sea tratado individualmente y basándonos en unas leyes que persigan el beneficio del ciudadano, no el del sistema, porque el ciudadano debe ser el sistema.
»Desafortunadamente, no podremos utilizar las leyes vigentes que pretendemos cambiar.
No seguiremos las reglas porque ya no creemos en este juego.
Ojalá pudiéramos presentarnos políticamente con las legislaciones actuales que rigen la democracia, pero nunca nos lo permitirán.
La democracia ha sido prostituida y la han convertido en una pantomima absurda.
Durante décadas os han hecho elegir entre amputación o mutilación y os las han vendido como dos cosas diferentes.
Os han convertido en fanáticos de ideales que los partidos que los representan no siguen ni respetan siquiera.
Cada cuatro u ocho años, habéis cambiado de collar, no de perro.
»Dentro de siete días habrá un apagón en todo el continente que empezará a las dos de la madrugada en horario OTNE y a la una en horario FE.
Durará cincuenta y nueve minutos. Si salís a la calle con vuestros teléfonos móviles y apuntáis al cielo con las linternas de vuestros dispositivos…
, os podremos ver desde el cielo. Confiad en que os veremos.
Y contabilizaremos vuestro voto. Si nos deseáis, nos tendréis.
»Ésta será vuestra elección, vuestro voto.
La verdadera democracia. Si sois mayoría, lo sabremos con precisión.
Nuestros ojos en el cielo estarán muy abiertos.
Y, entonces, nos alzaremos. Si no sois mayoría…
, nos marcharemos y os desearemos suerte con vuestros gobernantes de toda la vida.
Jamás se producirá el cambio. Todo… seguirá igual.
»Quiero dejarlo claro y, por ello, insistiré. Si nos llamáis, escucharemos. Os salvaremos. En caso contrario, nos perderéis para siempre.
»Confío y deseo que toméis esta decisión. Que sea vuestra y de nadie más. Tomad el futuro y hacedlo vuestro. Hoy estamos aquí. Por primera vez, cabría decir. Aquí, para serviros. Dejadnos, pues, que lo hagamos. Que demos todo. Confiad en alguien que se lo merezca esta vez.
»Siete días para el cambio. O nada.