20. La batalla de Odeon
La batalla de Odeon
Diario en audio de Gilbert Grimaux, superintendente del Espolón.
Continúo grabando. Ahora en cinta magnética, ya que la grabadora digital no ha terminado de cargar.
Apunte: elegir otro método para registrar este tipo de archivos en audio.
Soy un iluso. Es así. Soy el maldito superintendente del Espolón y me he quedado como un lelo mirando la televisión y buscando en la radio de onda hertziana algún indicio de noticia sobre lo que podía estar pasando.
Y todo lo que tenía que hacer era utilizar las redes.
Estoy mayor.
Todas las redes sociales recogen la noticia. El algoritmo del Espolón ha compartido la noticia y se ha expandido como la pólvora. Swakwee y Xmusky están que arden. ¡Es una guerra auténtica! Tanques, aviones, infantería mecanizada. Todo.
La gente sale a la calle, a los balcones de sus casas, para grabar con sus móviles lo que está pasando en varios puntos de la ciudad.
Odeon es tan enorme que tres cuartos de la ciudad ni se enteran de que millones de casquillos caen del cielo mientras la sonata atronadora de las ametralladoras se escucha por encima de las azoteas.
Tanques aplastan coches en su afán por llegar a tiempo a los acontecimientos. Nada menos que un asedio de La Aguja.
Mientras, la prensa permanece en silencio por el yugo gubernativo. La primera ministra estrangula los medios de comunicación generalistas, incluso aquellos que, en teoría, son de una corriente política contraria a su partido.
Observo ahora mismo la ventana de mi piso. En el distrito Zafiro las cosas están tranquilas. Cuesta creer que mi antiguo lugar de trabajo se haya convertido en un escenario bélico.
En CloudTube ya hay vídeos. Omnich tiene a un montón de gente tratando de cubrir el evento, con medios un poco irrisorios, pero conectados a miles de usuarios que se desplazan con sus móviles y comparten sus imágenes en riguroso directo.
La población informándose a sí misma mientras los medios profesionales no se atreven a abrir el pico.
Sin embargo, los esbirros informáticos de Morris se ganan el sueldo.
Algunos vídeos que no conviene que la población vea duran minutos en internet y, otros, los tumban al instante.
Ciertas retransmisiones se suspenden y esos generadores de contenido encuentran impedimentos al reconectarse.
En otras redes, el rumor ya no puede silenciarse.
El inconveniente es la confusión. Muchos descreídos hablan de montaje, incluso de una especie de broma pesada y, como en otras ocasiones, no faltan los que apuntan a que se trata de una campaña publicitaria para alguna serie de televisión de próximo estreno.
El ciudadano tiene la voluntad de perseguir la verdad, lo que no tiene es la preparación ni la objetividad para interpretar la información, más allá de sus propias preferencias e ideologías.
Las imágenes que se ven por aquí y por allá, entre desenfoques y planos mal encuadrados, definición pobre en los zooms digitales y algún que otro travelling chapucero para filmar las reacciones de los testigos, no ofrecen un relato fiable.
Sólo con mi formación puedo sumar todos esos archivos y estructurar una suerte de narración fiable.
En la zona oriental de la megaciudad de Odeon, en la antigua ciudad de Gloomstadt, la unidad blindada había causado estragos en el área más poblada, pero rápidamente alcanzó las autopistas circulares interiores y su avance fue más veloz y menos destructivo.
Predadora y Portalus necesitaron abrir, atravesar y cerrar varios portales para localizar el grupo de tanques y tanquetas.
En cuanto llegaron a una zona por la que habían pasado, seguir el rastro les resultó fácil.
La primera ministra demostraba así que le importaba muy poco la opinión de los ciudadanos damnificados por los destrozos materiales masivos. El paso de veinticinco tanques por las avenidas de extrarradio con más habitantes le costaría a la ciudad cientos, si no miles de millones de eurolibras.
Cuando los dos Zeros (sí, Portalus ya era considerado un miembro del grupo) localizaron los tanques, éstos avanzaban por la autopista sin detenerse ante nada, utilizando los tres carriles correctos y los tres de dirección contraria, obligando a muchos ciudadanos a meterse en el arcén con sus vehículos, estrellarse contra la mediana o aprovechar las salidas y entradas de acceso para quitarse de en medio.
Los demás medios de transporte civiles eran arrollados y aplastados por el paso de las cuatro hileras de tanques.
Sí, estaba muriendo gente.
Predadora, a unos veinte metros de altura, sostuvo a Portalus agarrándolo de las axilas mientras él activaba portales dimensionales justo debajo de las orugas de los tanques.
Las aberturas espaciales conectaban directamente con la zona central del océano Atlántico, donde los tanques caían a plomo, a alturas letales de casi mil pies.
Así, de uno en uno, los tanques que no podían evitar los agujeros entraban en caída libre.
No obstante, casi la mitad detuvieron la marcha y giraron sus torretas para apuntar al dúo de suprahumanos que permanecían suspendidos en el aire.
A pesar de que aquella maniobra se podía hacer en pocos segundos con los tanques modernos, Portalus era mucho más rápido abriendo nuevos portales justo donde correspondía.
Algunos vehículos blindados abrieron fuego justo en el último instante antes de que la gravedad del planeta los reclamara en otro punto de la geografía.
Y, para evitar los impactos de los proyectiles, bastó con que Predadora se elevara unos metros o se desplazara lateralmente.
Rápido y limpio. La amenaza de los tanques había sido completamente neutralizada en menos de un minuto.
El resto de la unidad blindada, compuesta por tanquetas y vehículos pesados con ametralladoras multicañón, fue cosa de Predadora.
Ordenó a Portalus que se teletransportara a una zona a cubierto mientras ella se lanzaba de cabeza contra las bestias de metal y las reducía a chatarra con puñetazos devastadores, desplazándose con maniobras voladoras repentinas e impredecibles.
En esa ocasión, la suprAdalid resistió varias salvas de misiles tierra-tierra y las ráfagas frenéticas de las ametralladoras Minigun montadas.
Y sí, seguro que sintió cada impacto, aunque el Nolex de su traje resistió casi todo y el dolor no debió de ser muy superior al de una salpicadura de aceite de sartén en mitad de una fritura.
Aun así, se cabreó bastante y se empleó tan a fondo con los vehículos blindados que restaban que los últimos optaron por rendirse cuanto antes.
Mientras esto ocurría lejos de La Aguja, en la base de Facción Zero el resto del supergrupo comenzaba su representación teatral.
El enjambre de helicópteros rodeó el edificio y dio vueltas a su alrededor, como avispas revoloteando en torno a un avispero golpeado por un palo.
La mayoría de ellos accedió al hangar de aterrizaje de las plantas superiores e intermedias, facilitando el acceso al interior del edificio a las tropas que transportaban.
En cuanto los soldados ESF eran desplegados, las aeronaves seguían sobrevolando la fachada cilíndrica de la base para lanzar misiles y disparar con la Gatling incorporada.
Facción Zero aguantó el tiempo pertinente sin responder hasta que la prensa se presentó en el lugar de batalla y comenzó a filmar a cierta distancia.
Entonces, cuando ya había quedado evidencia palpable de que no habían actuado primero, las piezas negras del tablero hicieron su primer movimiento.
Al tiempo que algunos suprahumanos se ocupaban de emboscar y derrotar a los soldados que invadían el edificio, los que disponían de capacidad de vuelo surgieron de La Aguja del modo más épico posible, generando imágenes que se hicieron virales en cuestión de minutos.
Ciertos supras lograron más protagonismo que otros.
Eón y Crisis fueron fotografiados por miles de aficionados desde ventanas, balcones y azoteas de edificios próximos o por aquellos que, a ras de suelo, disponían de los teléfonos más avanzados con zoom digital asistido por inteligencia artificial reconstructora, logrando imágenes nítidas que dejaron al mundo con la boca abierta.
Y me llena de orgullo comprobar que quien más destacó de todo el supergrupo fue la agente Kim que, como Sigmar, sencillamente arrasó.
Abatió a más enemigos que nadie, puso a salvo a más ciudadanos curiosos que nadie, fue estéticamente más elegante que nadie y tuvo más cuidado que nadie a la hora de provocar daños colaterales.
Contemplarla a través de vídeos de Swakwee y CloudTube me puso los pelos de punta.
¡Un momento! Me dispongo a dejar constancia de lo que acaba de empezar a pasar ahora mismo. ¡Son imágenes nítidas! Esto es 5K como mínimo:
Grabación con código GG7. Archivo digital F0038. Entrada 070325/1957.
Recupero el formato digital.
Los perfiles oficiales de Facción Zero están colgando ahora los vídeos y fotografías donde puede verse con claridad meridiana todo lo que ocurrió en La Aguja. Sus redes sociales echan chispas.
En sus vídeos, el plano llega a atravesar paredes por momentos, lo que indica que son los satélites Zeus-10 los que se están resituando sobre La Aguja y ofreciendo imágenes de gran calidad. Se pueden ver secuencias de seis u ocho minutos que registran momentos de la batalla desde varias posiciones.
Los operarios de La Aguja que antes obedecían mis órdenes ahora se ponen al servicio de Julek Diamandis, líder de Facción Zero. Es lógico. Están enseñándole al mundo lo que el gobierno de Eurotania no quiere que vea. Está todo grabado.