SuprAdalid 7. Un supramundo feliz
14%

7. Un supramundo feliz

Un supramundo feliz

Fragmento del documental Decurión, un nuevo poder revelado al mundo .

Dirigido y producido por el cineasta Cody Riggs.

Narración a cargo de la actriz y humorista Jane Averlant.

La base de Facción Zero. El sueño húmedo de los arquitectos más audaces.

Una obra faraónica de los tiempos modernos realizada para rendir homenaje a dioses que sí se pueden ver y tocar, que caminan entre los hombres cada día.

Una aguja de coser colosal, fina y elegante, que alcanza la estratosfera y se sostiene recta sobre el suelo apoyada sólo por una punta afilada cuya base tiene un milímetro exacto.

El ojo de aguja, situado en lo más alto, alberga un hangar con espacio para una flota de Skyzeniths de combate, amén de muelles suficientes para anclar en suspensión cuatro pares de helinaves pesadas.

La física no puede mantener una estructura semejante con tal verticalidad sin motores gravitatorios y mecanismos de alineación electromagnéticos, cuyo funcionamiento sólo pueden comprender menos de cien personas en todo el mundo.

Es algo así como pedirle al eje de rotación del planeta que permita a la Humanidad tener esto en pie y que la Tierra consienta.

La estructura aprovecha las propias corrientes de aire para mantenerse erguida, inmóvil, equilibrada con una precisión abrumadora.

El grosor medio de la torre cilíndrica es de unos cien metros de diámetro. Hay cuatro mil plantas. ¿Y todo ello está apoyado en el suelo por una base de las dimensiones de la punta de un lápiz? Respuesta: sí.

La mitad de la gente piensa que esto es posible gracias a tecnología avanzadísima y las mentes pensantes más brillantes del mundo. Son felices creyendo eso. No necesitan saber más. La otra mitad cree que lo ha hecho un mago. O unos cuantos. Y no suele dormir por las noches

¿Quién tiene razón? La torre existe. Es lo que importa.

Unos segundos antes de que el Skyzenith se asiente del todo en el suelo del hangar de atraque, Decurión, líder de Facción Zero, desciende de un salto y cae limpiamente sobre el suelo.

¡Qué imagen! Puede volar, así que todo esto es innecesario.

Se topa por sorpresa con Shuriken; ahí lo vemos, justo delante de él, muy quieto, como si se hubiera materializado de repente.

Nadie había reparado en su presencia y, súbitamente, ahí está.

La cámara amplía el ángulo y, vaya, Shuriken en plano taladrando con sus ojos nipones los iris azules de su jefe de equipo.

Decurión se queda ahí parado, a menos de un palmo de distancia, como podemos ver.

Mantienen el duelo de miradas como si fuera un pulso infantil que podría durar hasta el fin de los tiempos.

Los ojos son lo único que podemos ver de Shuriken.

Su uniforme futurista de ninja es completo, me encanta, con la capucha y esa especie de bozal, su identidad es un misterio.

No son ojos fríos e inexpresivos. Acumulan rabia, una cólera sobrenatural.

Es la mirada de una tormenta con rayos y truenos que crepita en el fondo de dos pozos negros, unas pupilas del tamaño de una moneda pequeña.

Nadie sabe quién fue antes de convertirse en Shuriken a tiempo completo. El único miembro de Facción Zero sobre el que Julek Diamandis, líder del grupo, aún no ha averiguado nada de nada.

Grabación de las cámaras y micrófonos de seguridad del Hangar 1-A del edificio de La Aguja. Transcripción y comentarios añadidos a cargo del supervisor de seguridad Leo Barta.

SHURIKEN: ¿Alguna novedad?

Voz susurrante cuyo acento no es posible identificar. No es acento japonés, no es acento coreano, ni chino, ni tailandés… Nadie habla así. Solamente él habla así.

A Decurión le parece, a juzgar por su expresión, que el tono de la pregunta es impertinente. Yo opinaría lo mismo.

DECURIÓN: No.

SHURIKEN: Por aquí tampoco ha pasado nada.

DECURIÓN: Fantástico.

SHURIKEN: ¿ Y la misión?

DECURIÓN: Un éxito.

SHURIKEN: ¿Tenemos un nuevo miembro en el grupo?

Decurión echa un vistazo por encima del hombro a Sigmar, que está bajando de la aeronave en este momento.

DECURIÓN: Probablemente.

SHURIKEN: ¿Cuántas pruebas más necesitará para que la admitas?

DECURIÓN: No es asunto tuyo, Shuriken. No tengo por qué facilitarte ninguna información.

SHURIKEN: No te irrites, no merece la pena. Sólo soy un miembro del equipo preocupado por los intereses del grupo.

DECURIÓN: Claro.

Decurión podría continuar hacia uno de los ascensores de acceso restringido sin necesidad de golpear su hombro contra el de Shuriken, apartándole de su camino, pero lo hace. Lo intenta, al menos. Shuriken le esquiva con un movimiento imperceptible.

Shuriken no acepta la autoridad de Decurión. No es ningún secreto. Puede que no acepte autoridad alguna.

Decurión camina hacia el ascensor más cercano.

El campo de fuerza que rodea el ojo de aguja impide que los vientos brutales de la estratosfera penetren en el hangar.

Docenas de operarios se mueven de aquí para allá, trasladando contenedores de equipo con carretillas elevadoras, encargándose del mantenimiento de las naves recién llegadas o inspeccionando sus enormes pantallas táctiles en gestiones administrativas que sólo a ellos les importa. Todo entra en plano en la cámara 16-B2.

Tras examinar con detenimiento todas las cámaras del hangar, no soy capaz de determinar en qué punto desaparece Shuriken, ni siquiera cuándo empieza a mimetizarse con el entorno. El caso es que desaparece.

Cuando Decurión llega a las puertas del ascensor y éstas se abren automáticamente, el líder de Facción Zero entra en solitario.

Las puertas se cierran detrás de él. Lo he comprobado nueve veces, nadie le acompaña al acceder al interior del ascensor.

Sin embargo, el espejo interior revela que el ninja oscuro está justo detrás de él a partir del fotograma 10:04:45:32.

Antes de eso, da la impresión de que se forma una silueta a partir de las luces y sombras del entorno. Nunca con claridad.

Decurión acciona el botón correspondiente y se produce el descenso.

Grabación de las cámaras y los micrófonos de seguridad del ascensor 01ATS del edificio de La Aguja. Transcripción y comentarios añadidos a cargo del supervisor de seguridad Leo Barta.

DECURIÓN: Buen truco.

Shuriken aparece en las grabaciones del ascensor a partir del fotograma 10:04:45:32.

Desde el plano frontal sito sobre las puertas de acceso, parece una materialización que permuta de la difuminación al enfoque en un segundo.

Se puede apreciar sólo a través del reflejo del espejo posterior, pero la visión directa se produce en el momento en que Decurión hace un movimiento, por lo que se diría que el líder de Facción Zero estuviera eclipsándolo.

El ninja está justo detrás de él. Como si hubiera brotado de la propia sombra de Decurión.

SHURIKEN: ¿Truco?

DECURIÓN: ¿Has visto a mi hermana?

Shuriken tarda un instante en contestar.

Otro instante.

Cuando finalmente responde, lo hace con una paciencia tan infinita que logra que sus palabras parezcan una piedra de afilar deslizándose por una hoja de acero.

SHURIKEN: Supongo que Inga estará en sus dependencias. Si tiene secretaria…, te garantizo que no soy yo.

DECURIÓN: Sólo he preguntado si la has visto. Espero que no le hayas enseñado a desaparecer como haces tú.

SHURIKEN: La he visto. En la cafetería de nuestra planta. Durante el desayuno. ¿Habéis desayunado en Aljalizhistán?

DECURIÓN: Muchísimo. Demasiado salado y con sabor a pirita.

Repasando algunos informes del propio Decurión, él mismo admite que, a la hora de elegir a un miembro del equipo para una misión discreta, sin duda elegiría a Shuriken.

Leo literalmente sus declaraciones: «Es capaz de hacer trabajos con tal precisión que podrían parecer no realizados».

Coincido. Sus cualidades no acaban de estar claras más allá de cierto punto.

A juicio del propio transcriptor, Decurión podría destrozar a Shuriken de un solo golpe. Un buen impacto en el centro de la caja torácica y le atravesaría con la mano. Insisto en que se trata de una opinión.

Si Decurión lograse alcanzarle, claro. Mi pregunta ahora es la siguiente: ¿podría llegar a rozarle alguna vez?

Shuriken es realmente bueno. Decurión no debería poner eso en duda, pero, para todo lo demás, los informes que posee el Espolón al respecto indican que lo considera un incordio absoluto.

SHURIKEN: Inga está haciendo muchos progresos. Creo que va a hacer que nos sintamos muy orgullosos de ella.

A través de las imágenes puede verse a Decurión ciertamente intrigado por el comentario.

DECURIÓN: ¿Sintamos?

SHURIKEN: En los últimos tiempos ha aprendido mucho. Acepta mis enseñanzas con dedicación. No tenía alumnos así de entregados desde hace muchísimo tiempo. ¿Has salido de patrulla con Inga últimamente?

DECURIÓN: He estado ocupado.

SHURIKEN: Oh, pues Inga igual, te lo puedo garantizar. Su Nivel está aumentando. Exponencialmente, diría yo. Con el entrenamiento al que la estoy sometiendo llegará muy muy lejos.

DECURIÓN: ¿Ah, sí?

SHURIKEN: Ella misma te demostrará de qué está hecha.

DECURIÓN: Yo sé de qué madera está hecha mi hermana.

SHURIKEN: Tu hermana no es madera, Decurión. Inga es acero.

DECURIÓN: Claro, claro. Oye, estoy un poco cansado. Sólo quiero hablar con ella.

SHURIKEN: Lástima que esté llevándose tan sumamente bien con Púlsar. Es el único resbalón que creo que ha cometido. La gente empieza a pensar que ya han dejado de ser amigos para convertirse en algo más. No sé si le conviene.

Tras una revisión de vídeos anteriores, el aquí transcriptor está en condiciones de asegurar que el jefe de equipo acaba de enterarse. El dato no le trastorna mucho, visiblemente, al menos.