67 Palabras vacías
BLAKE
Blake,
Si he muerto, espero que te llegue esta carta.
Digo «espero» porque un padre siempre quiere que sus hijos le sobrevivan. Esa es la ley de la vida. Pero en el mundo en el que vivimos la vida es simplemente… cruel.
Si recibes esto es porque hemos tenido esa gran suerte, por lo que hay algunas cosas que tengo que pedirte:
Primero, cuida de los que siguen vivos. Ama incondicionalmente a la familia que tienes, porque ellos son el camino para conseguir todos tus propósitos .
Segundo, confía en ti misma. Busca dentro de ti las respuestas a todas las preguntas que te estás haciendo porque, muy en el fondo, sé que las sabes.
Tercera, juré no revelar nunca este secreto y solo dormiré tranquilo para el resto de la eternidad llevándomelo a la tumba. Pero puedo decirte algo: en la verdad hallarás la libertad .
Hay una palabra que ha definido toda mi existencia y mis acciones. Quiero que esta palabra te guie ahora y siempre: «Lealtad» .
Hija mía, amo con locura a tu madre, daría la vida por ella. Pero quiero que sepas que tú eres la única persona por la que iría al infierno . Desde que naciste, he vivido para ti, mataría por ti, te he protegido siempre, me necesitaras o no, y, aun muerto, seguiré junto a ti eternamente .
Blake, si te enseñé bien, y sé que lo hice, sabrás qué hacer cuando yo no esté .
Te quiero, tesoro .
Después de una carrera por Central Park, me di una ducha rápida y volví a leer la carta. Era algo que mis primos y yo habíamos hecho en incontables ocasiones desde que volví de casa de John, y estaba segura de que los tres ya nos la habíamos aprendido de memoria.
Resalté las partes que me parecían más importantes. Sabía que teníamos la clave en nuestras manos y, por muy complicado que resultara, había que concentrarse. Si no nos dábamos prisa en averiguar el significado de su contenido, al final sería el tiempo el que acabaría traicionándonos.
Habíamos deducido que la palabra «tesoro» se refería a alguien muy importante para mi padre, y no era yo. ¿Quién sería tan valioso para él como para arriesgar su propia vida y casi el futuro de la mía? La persona que tenían escondida los Ricco, pero ¿de quién se trataba? Todavía era un misterio.
Esa sería la única verdad que me daría la libertad: averiguar quién era y dónde la tenían, porque así podría librarme del compromiso con John. Pero ¿cómo dar con aquello que habían guardado tan bien? ¿Aquello que incluso mi familia me estaba ocultando?
Mi padre decía que ellos eran el camino para conseguir mis propósitos, pero ¿cómo? Les había preguntado en multitud de ocasiones y siempre se negaban a contarme nada al respecto.
Papá decía que yo ya tenía las respuestas a las preguntas que me estaba haciendo, pero no era cierto. Aquello no tenía ningún sentido. Si yo supiera a lo que nos enfrentábamos, le estaría poniendo solución .
Además, hacía hincapié en la palabra «lealtad». Ese sentimiento de respeto y fidelidad hacia los nuestros, yo también lo compartía, pero no sabía qué tenía que ver con todo aquello.
Ya no sabía qué más podía hacer, estaba desesperada. Miré la hora y comencé a arreglarme. Ese día empezaba a trabajar en la sede principal de los hoteles.
Guardé la carta en el armario, junto a la pulsera de Álex y la nota que me envió. No contesté a su último mensaje, en el que me daba las gracias por enviarle al médico. ¿Acaso creía que iba a dejarlo a su suerte?
Tampoco pensaba contestar al mensaje que me había enviado aquella misma mañana, preguntándome si había podido averiguar algo del coche que vimos en las cámaras. Porque sí, lo habíamos hecho.
Giordano me dijo que Karím Dietrich era un espía que había colaborado con el FBI hacía años y ellos mismos fueron quiénes lo encarcelaron por trabajar como agente doble. Pensábamos que de algún modo estaba conectado con Bradley Ford y esa era una información que no podía darle a Álex.
Era preferible que siguiera pensando que lo ignoraba por altivez o por orgullo que desvelar nuestras cartas. Sería mejor que siguiera sin tener ni idea de lo que yo sentía realmente por él, porque eso era lo único que nos salvaba de la destrucción.