45 Arráncame la piel
ÁLEX
El DJ se estaba luciendo con la elección de la música de aquella noche, pues todas las canciones que escogía parecían hablar sobre mí.
El chico al que le habían roto el corazón.
Con el que nunca podrías volver a estar.
Y lo peor fue no poder acercarme a ella mientras la veía bailar, tan desinhibida y atrayente como el día que la conocí.
Adoraba sentirla así, despreocupada, como si no cargara con el peso del mundo sobre sus hombros.
Segura, cautivadora, libre. Cuando, por fin, su mirada se cruzó con la mía, le dijo algo a sus amigas y salió de la discoteca.
Tuve el impulso de ir tras ella, pero Julia me lo impidió.
—Dale margen, Álex. Deja que sea ella sola la que admita lo que siente por ti.
—Si es que siente algo, porque a estas alturas ya lo dudo bastante. —Miré a mi cuñada con el ceño fruncido—. ¿Por eso querías bailar?
Ella se encogió de hombros.
—Los celillos sanos no son malos, te hacen darte cuenta de lo que quieres.
—Eres increíble —bufé.
—Lo sé. —Me sacó la lengua y volvimos a subir a los reservados.
En el nuestro solo estaba Bass mirando su móvil. Vimos a Cósomo y Roma a lo lejos, acaramelados en uno de los sillones .
Me bebí mi copa caliente de un solo sorbo. El hielo ya se había derretido.
—¿Tan mal ha ido?
—No ha ido, sin más.
—Hemos plantado una semilla, ahora hay que esperar a que crezca. —Julia apoyó una mano en mi hombro y yo lo hice encima de la suya mientras Bass me servía una nueva copa de whisky solo de la botella que habíamos pedido.
—Cuidado con tu novia, que es una estratega nata —me burlé.
—Eso es lo que más me gusta de ella. —Puse los ojos en blanco.
—Como si hubiera algo que no te gustara de Julia.
—No habléis como si yo no estuviera delante —se quejó la aludida—. Simplemente, tengo mucha psicología femenina y, aunque no todas las mujeres actuamos igual, me da la impresión de que Blake estará más receptiva la próxima vez que os encontréis.
—Si es que hay próxima.
—Los dos vivís en Nueva York y su primo está con tu hermano. Habrá otra ocasión, te lo aseguro.
—Y si no, la buscamos —afirmó Bass—. ¿O acaso vas a dejar de luchar por ella?
Lo cierto es que me hubiera gustado mucho mandarlo a la mierda en ese mismo momento, pero él sabía de sobra lo que sentía. Podía mantener la fachada de tipo duro delante de cualquiera menos de mi familia.
—No me ha dado opción para que lo haga y lo sabes.
—Siempre hay opciones. Además —hizo un gesto con la mano, quitándole importancia—, ¿cuándo te han detenido a ti esas minucias?
—Cuando he encontrado a alguien que pelea igual que yo —contesté sabiendo lo parecida que era Blake a mí.
—Si fuera de otro modo, no merecería la pena .
Mi hermano había puesto sobre la mesa un buen punto de vista, pero lo que yo tenía dentro no se curaba hablando de ello, a no ser que fuera con la persona adecuada. Y esa posibilidad no existía.
No. Para mí el amor nunca había sido algo importante, pero sabiendo lo que sabía ahora, ansiaba haberla encontrado antes.