Superestrella 113. CAPÍTULO 113
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113. CAPÍTULO 113

Llegamos a nuestro banco, donde Alonso escribió nuestro "te quiero".

Estoy nerviosa, quiero enseñarle una canción muy especial y tiene que ser justo aquí donde lo haga.

Doy gracias al universo por la suerte que hemos tenido al poder seguir viniendo aquí.

Que nadie haya descubierto nuestro pequeño oasis.

—Verás, es la última canción que hemos terminado Oli y yo y quería enseñártela —digo mirándole intensamente—, eres el primero al que quiero enseñarle todas mis canciones.

—Genial —dice entusiasmado—, me flipa cuando me enseñas una canción, aunque prefiero verte cantarla en directo —aclara—, aunque sea en un karaoke —dice socarrón.

—Te quiero, tontolaba —digo mientras le sonrío y busco la canción en mi móvil.

Busco la canción en mi biblioteca privada y, cuando la encuentro, le doy uno de los cascos a Alonso mientras yo me quedo el otro.

—Se llama “Nuestro Refugio” —le digo mirándole a los ojos con todo el amor del mundo mientras le doy al play .

Cuando el mundo grita

y no puedo más,

tú me tomas de la mano

y dejamos la ciudad,

da igual si es en coche, metro o andando,

si es juntos,

llegamos volando.

Sentados en nuestro banco,

en silencio mirando el horizonte,

viendo atardeceres,

amándote por todo lo que eres.

Estando contigo

no hay mapas, ni señal,

solos tú y yo

y este secreto que

es solo nuestro…

¡Oh-oh-oh!

En nuestro refugio,

donde el tiempo se para al mirarte,

solos tú y yo

compartimos sueños y

besos que saben a libertad,

aquí nos enamoramos de verdad.

En nuestro refugio…

Tú me cuentas tus miedos

y yo te enseño mis locuras.

Entre noches estrelladas,

rodeados de luces,

pintamos futuros con besos fugaces.

No hay ruido, no hay reloj…

Solo tu voz y mi corazón.

En nuestro refugio,

donde el tiempo se para al mirarte,

solos tú y yo

compartimos sueños y

besos que saben a libertad,

aquí nos enamoramos de verdad.

En nuestro refugio…

Este lugar lo hicimos nuestro

con cada "te quiero"

escrito en nuestro banco favorito,

con cada beso

que memorizo…

En nuestro refugio,

donde el tiempo se para al mirarte,

solos tú y yo

compartimos sueños y

besos que saben a libertad,

aquí nos enamoramos de verdad.

En nuestro refugio…

Tú y yo…

solo tú y yo…

Acaba la canción y estudio el rostro de Alonso. Sonríe. No sé por qué pero necesito que le guste, le he puesto muchísimo amor a esta canción y creo que es justo lo que nos hace falta para olvidarnos, aunque sea un segundo, del resto del mundo.

—¿Te gusta? —pregunto vulnerable.

—Me flipa, describe perfectamente lo que es el Refugio para nosotros —dice Alonso, acercándose a mis labios.

—Estoy deseando sacar el disco para poder cantártelas en directo —digo, acercándome lo suficiente como para que, mientras hablo, nuestros labios se rocen.

—Primero tenéis que acabarlo —dice Alonso, rozando mis labios haciendo que me suba la temperatura—, ¿cuándo es el viaje a Argentina?

—Dentro de dos meses como mucho —respondo besándole—, me queda terminar la canción más importante —digo separándome de sus labios.

—La del cuaderno morado —dice Alonso sonriendo.

—¿Cómo sabes que es esa? —digo separándome totalmente.

—Llámalo intuición —dice vacilón—, y que últimamente no te despegas de ese cuaderno. Normalmente escribes en el marrón y en el azul si estás con la guitarra —explica como si nada.

¿Tan predecible soy? En el marrón escribo las letras en bruto. En el azul las escribo con la melodía de la guitarra ya refinadas. Y en el morado escribo solo las canciones más íntimas e importantes.

—No sobrepienses, tonta —dice Alonso, acariciando mi mejilla y colocándome el pelo detrás de una oreja.

—Mira quién fue a hablar —digo inocente, sintiéndome desnuda.

—Lianta, llevamos ya el suficiente tiempo viviendo juntos como para saber cuáles son tus pequeñas rutinas y manías.

—Yo no tengo manías —digo defendiéndome.

—Pan tumaca para desayunar, siempre te comes la que más tomate tiene y luego te bebes el té o el café hasta la mitad —dice sonriendo mientras se pone una mano en la barbilla recordando—, siempre tienes que dormir en el lado alejado de la ventana —dice rememorando—, cuando estás escribiendo en el sofá concentrada sacas la lengua y, si no te sale la letra, golpeas el cuaderno nerviosamente con el lápiz —dice rompiendo a reír—, cuando sales de la ducha arrastras la alfombrilla con los pies hasta el lavabo y te echas las cremas que tienes ordenadas de más pequeña a más grande en el cajón —dice sin parar de reír—, ¡ah!

, y mi favorita —continúa—, cuando nos abrazamos sueles encajar la cabeza en mi pecho y coges aire.

—Es que me gusta cómo hueles —digo sintiéndome ridícula.

—Te quiero por todas esas cosas y por todas las que aún no te he dicho —dice Alonso, volviendo a acariciarme la mejilla.

—No me las digas —digo rápidamente—, pero que sepas que tú también tienes —digo pasando a la ofensiva.

—Seguramente no tantas como tú —dice riendo, recostándose en el banco.

—Pues déjame pensar a ver… —digo intentando recordarlas—, ¡ah, sí!

, cuando vas a salir de casa siempre te tocas todos los bolsillos y mueves los labios como enumerando —digo divertida, mirándole con suficiencia—, y tanto que intentas evitar los caprichos caros, pero desde que has probado los tés que tomo no has vuelto a probar los tuyos del súper —digo riéndome—, por no hablar de que cada vez que estás sentado en algún sitio, si paso cerca de ti, me coges y metes tu cabeza dentro de mi camiseta, poniendo la cabeza entre mis pechos y ahí es donde tú coges aire —digo sabiendo que he dado la réplica perfecta.

—Es que me encantan tus pechos —dice Alonso defendiéndose—, y lo admito, ahí es donde te huelo a ti —dice divertido.

—Uy, y no he acabado, tengo más —digo vacilona, levantándome de un salto del banco.

—Y más que vas a tener —dice Alonso divertido, aún sentado en el banco—, porque vamos a vivir juntos durante mucho, mucho tiempo… —dice sentimental, levantándose por fin del banco.

—Tontolaba.

—Lianta.

Alonso y yo nos acercamos y nos besamos. Nuestro mundo sigue siendo un caos ahí fuera, pero aquí, en el Refugio, solo existimos nosotros dos.