Superestrella 107. CAPÍTULO 107
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107. CAPÍTULO 107

Es la última actuación de la gira de festivales y ya puedo volver con Alonso.

He trazado un plan de relaciones públicas con Violeta.

He trazado también un plan de seguridad con Jorge.

Y he quedado en mirar dos casas espectaculares con Alonso cuando vuelva, para empezar nuestra nueva vida juntos algo más alejados de la parte oscura de mi fama.

A ver si consigo animarle ya que lleva un par de semanas que por mucho que intente disimularlo le noto raro.

Imagino que le está costando más adaptarse a los focos de lo que imaginábamos.

En cuanto termine esta actuación, me cambio y voy corriendo a Madrid para sorprenderle y darle el regalo de una vez, me está matando no poder habérselo dado ya.

—Y como sorpresa para todos vosotros una actuación de última hora —dice el maestro de ceremonias que está en el escenario haciendo una pausa para que la gente grite—, la única e inimitable, la dueña de vuestros corazones… ¡Lía Romero! —el público se emociona y empieza a saltar y dar palmas.

Salgo con potencia al escenario con la seguridad que solo la experiencia me ha podido dar, sabiendo también que después de esto veré a Alonso.

—Buenas gente —digo por el micrófono con potencia—, ¿cómo estamos?

—pregunto haciendo que vuelvan a rugir—, hoy es un día especial para mí, así que saltándome todas las recomendaciones de mi equipo hoy no os cantaré “montaña rusa” —esta noticia desinfla a la gente, perfecto—, en vez de eso os voy a cantar una canción especial, una canción que habla de como nos podemos enamorar de quien menos esperamos y que aunque lo creamos no es una casualidad, es el destino entretejiendo caminos —la gente sigue en silencio asimilando mis palabras—, hoy os voy a cantar una nueva canción inédita, “No Fue Casualidad”.

Te vi entrar, eran las tres de la mañana,

la ciudad no sonaba a nada y te miré.

Nuestros ojo se encontraron,

Fue como si el mundo se apagara…

Por un segundo más.

Tu abrigo gris rozando el ascensor,

tu risa dejándome sin control.

No lo busqué,

pero algo dentro de mí,

pidió no soltarte.

Pensé que solo serías para un rato,

pero el corazón no engaña.

Casi nos perdimos,

casi no nos cruzamos

pero aquí estamos…

Sé que no fue casualidad, que nos enamoráramos así…

nos encontró el destino antes de decidir.

Tú y yo desde el principio,

dos errores perfectos aprendiendo a coincidir.

No fue casualidad que mi piel supiera

Reconocer tu nombre,

No fue casualidad, no, no, no…

Era el futuro llamándonos.

Tu sudadera olvidada en mi sofá,

tu mensaje diciéndome, “esto es real”.

Desde el principio fue algo que

no sabes cómo explicar,

Pero que duele si no está.

Y aunque tuve miedo de sentir de más,

sé que no fue miedo de sentir de más,

ya sabía, que no había marcha atrás…

Sé que no fue casualidad que nos enamoráramos así,

nos encontró el destino antes de decidir.

Tú y yo desde el principio,

dos errores perfectos aprendiendo a coincidir.

No fue casualidad que mi piel supiera

Reconocer tu nombre,

No fue casualidad, no, no, no…

era el futuro llamándonos.

Y si el miedo me vuelve a visitar,

le diré que llega tarde.

Porque cuando miro, tus ojo azules,

Todo lo demás pierde sentido.

No fue casualidad, fue querer sin plan,

fue elegirnos incluso con miedo.

No fue casualidad, no, no, no…

No…

no fue casualidad…

no…

no…

no fue casualidad…

Acabo la canción con gritos de júbilo del público.

Sonrío y me despido de ellos aunque me estén pidiendo otra.

Me debo a mis fans lo tengo claro, pero ahora mismo tengo que saldar una deuda ineludible que tengo con el hombre que amo.

Salgo corriendo hacia el camerino a cambiarme.

Casi me mato tres veces con las botas altas que me han plantado en vestuario, pero, Jorge me ha salvado en todas y cada una de ellas.

Me cambio y me pongo un chándal ancho y la sudadera de Alonso.

La huelo y sonrío. No sé si se ha dado cuenta pero se la robé al hacer las maletas el último día.

Su olor casi se ha disipado. Ando deprisa con Jorge a la furgoneta donde ya me esperan Olivia y Violeta.

Jorge se monta en el conductor mientras yo me meto en la parte de atrás.

—Bueno chicas rumbo a Madrid —digo nerviosa pasando una mano por mi pelo.

—Rumbo a Madrid —confirma Olivia feliz.

—A Madrid —dice Violeta con cara de circunstancia.

—¿No te hace ilusión Vi? —pregunto preocupada—, vas a ver por fin a Leo después de un mes.

—Sí, estoy deseándolo —responde Violeta mirando por la ventana.

—Vi ¿qué pasa? —pregunto mientras miro a Olivia por si sabe algo, pero, mi amiga se encoge de hombros.

—Nada, Lía, solo estoy cansada —contesta evasiva.

—Normal, a estas alturas tendrás que llevar ya unos cincuenta con Jorge, no sé como tiene fuerzas el chaval para conducir —dice Olivia riendo defendiendo a Violeta.

Miro mosqueada a las dos en la furgoneta mientras miran distraídas por la ventana. Algo me ocultan pero ¿qué?