Superestrella 103. CAPÍTULO 103
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103. CAPÍTULO 103

Quedan apenas unas horas para que terminen nuestras vacaciones y por fin llega el momento que llevo esperando toda la semana. La única condición que me puso Alonso fue la de hacerlo público el último día para no empañar con la noticia este maravilloso viaje con nuestros amigos.

—Bueno, creo que en el global os he reventado —dice Olivia orgullosa—, dieciocho gloriosas veces —dice competitiva—, y el único sitio que nos ha quedado es la piscina —dice tachando de una lista invisible el resto de estancias.

—Por una me has ganado —dice Violeta riéndose—, pero bueno, aún tengo tiempo para un desempate —dice picada—, ah, y puedo tachar todas incluyendo el mar —dice orgullosa flexionando el brazo a modo de victoria.

—¿Tía, pero cómo lo hacéis sin que os vean? —pregunto flipando con mis amigas.

—Yo aproveché en Gran Canaria —dice Violeta como si nada—, buscamos una cala un poco más vacía y nos metimos en el agua —explica pasando una mano por su pelo.

—Con razón os buscaba y no os encontraba —responde Olivia incrédula.

—Pues tías, yo después del chasco de la piscina… —digo frustrada—, el agua lo he evitado.

—Todavía os tenéis que conocer un poco más —dice Olivia con aires de superioridad—, no te preocupes por perder, Lía, al fin y al cabo están muy bien vuestras cifras.

—Aún no ha contestado —aclara Violeta curiosa, mirando a Olivia y luego a mí—, ¿cuántas?

—Pues… —sonrío con picardía—, solo veintitrés —digo triunfal haciendo el gesto de la victoria agarrándome las dos manos agitándolas—, ah, y hemos evitado el agua, pero a que no lo habéis hecho en el helicóptero —digo con una sonrisa de oreja a oreja.

—Serás… pedazo de… —balbucea Olivia incrédula.

—Eres demasiado competitiva —dice Violeta riendo—, con razón Alonso ponía esa cara de susto cada vez que os íbamos a dejar solos.

Todas reímos a carcajada limpia mientras se acerca Lidia. Se sienta junto a nosotras en las tumbonas de la piscina y sonríe ante nuestra alegría y nuestras risas sinceras.

—Bueno, chicas, ya se acaba todo, qué bajón —dice Lidia con una sonrisa triste.

—Sí, pero ya estamos planeando la próxima, no te preocupes —dice Violeta consolándola.

—La verdad es que va a costar volver al mundo real después de todo este lujo —dice Lidia con amargura mientras se encoge de hombros.

—Bueno, no te preocupes, ya eres una de nosotras, si hace falta miramos si hay algo en el estudio que cuadre más con tu talento, Lidia —dice Olivia sincera—, pero antes de nada, cuántas veces has podido…

ya sabes —dice Olivia bajándose las gafas de sol, mirando a Lidia mientras levanta las cejas repetidamente con perversión.

—Pues no muchas, tres o cuatro —dice sincera—, cuesta mucho ligar cuando estás rodeada de parejitas —dice riéndose.

—Uy, te encontramos novio rápido —digo entrecerrando los ojos pensando en quién.

—O novia —dice Olivia pensando también.

—¿Qué os parece Roberto de vestuario? —dice Violeta—, ¿o quizás Susana, la coordinadora de seguridad del estudio?

—Buenas opciones, sí —confirmo con Violeta.

—Chicas, chicas, de verdad que no me hace falta pareja, no estoy en esa fase aún, quiero disfrutar de mí sin más —dice Lidia levantando las manos cortando nuestras cavilaciones—, lo que sí que me estoy planteando es el cambio laboral, Oli —dice con sinceridad.

—Tengo varios puestos disponibles, Lidia —dice Olivia con tono empresarial—, por lo que estuvimos hablando en Fuerteventura y luego en Lobos creo que encajarías en varios sitios —dice mi amiga haciendo memoria—, pero donde creo que serías perfecta es en el departamento de contenido visual y estética —dice segura Olivia—, con tu personalidad sé que si te pidiera algo lo vas a conseguir —dice riendo.

—Cuando volvamos de los festivales hacemos el contrato y discutimos el sueldo y el resto de condiciones —digo profesional dejando a Lidia un poco confusa.

—Por desgracia —dice Olivia divertida—, le pertenece como el treinta por ciento del sello, no me alcanzaba para todo —dice Olivia riendo.

—No te preocupes —dice Violeta calmando a Lidia, que se ha puesto algo tensa—, creo que le caes bien a las jefas por eso de que eres pariente del novio de una de ellas, te darán buenas condiciones —dice mi amiga riéndose.

Las cuatro reímos sellando una nueva hermandad nacida del compañerismo y el cariño que hemos desarrollado en este viaje. Alonso y los demás llegan con copas y refrescos en las manos y las reparten. Alonso me da el vino que le había pedido y me da un beso en la frente.

—Creo que es hora —me dice Alonso como si fuera un secreto entre nosotros, asintiendo mientras se sienta a mis pies en el lateral de mi tumbona.

—¿Ya? —pregunto emocionada dejando la copa en el suelo—, es el momento —digo en voz alta para que todos se enteren mientras me levanto entusiasmada.

—Chicos, tenemos algo que deciros —dice Alonso levantándose conmigo y cogiendo mi mano con fuerza, generando expectación en nuestros amigos.

—Vamos a hacerlo público —digo sin poder aguantar la emoción y la felicidad que me genera.

Todos nuestros amigos ríen y vitorean la decisión levantándose y felicitándonos con besos y abrazos.

—Pero antes de hacerlo quería pediros a todos una cosa —digo misteriosa dejando una pausa dramática—, vamos a publicar un carrete en las redes sociales —confieso nerviosa—, y en ese carrete queríamos subir Alonso y yo fotos de todas estas vacaciones incluyendo las fotos de grupo…

—Queríamos pediros permiso para subirla y etiquetaros —dice Alonso ayudándome—, si alguno no quiere no pasa nada —dice con sinceridad—, simplemente no viene en el siguiente viaje —añade vacilón.

—A mí me vale —dice Enrique—, pero porque quiero hacer otro viaje así —termina de decir riendo.

—Ya somos dos —añade Amelia levantando la mano.

—Prima, ya sabes que a mí eso me da igual —dice Jorge despreocupado.

—Mientras sean fotos de calidad me apunto —dice Jesús seriamente—, tengo una reputación que mantener —suaviza su tono ante la mirada inquisitiva de Olivia.

—Yo me apunto con una condición —dice Lidia preocupada haciendo que todos la miremos con curiosidad—, que nos aseguremos de que salimos todos guapos —dice sonriendo—, no es plan de que en una publicación de una estrella con siete millones de seguidores salgamos fatal.

—Lo secundo —dice Amelia rápidamente.

—Voy a pasar las fotos de grupo que quiero a subir a "Los Guanches" —digo mientras las busco.

Nos cuesta diez minutos decidirnos a las chicas de cuáles son las mejores.

Una vez seleccionadas voy añadiendo fotos al carrete subiendo como penúltima foto una en la que salimos solo Alonso y yo mirando a cámara sonriendo en Lanzarote.

Y como última foto confirmando nuestra relación la foto que tengo de fondo de pantalla.

Alonso y yo besándonos en un selfie que nos hemos hecho en La Graciosa hoy antes de volver al barco.

Elijo Sin buscarte como canción del carrete y le pongo el título que llevo pensando un par de días. Mi eco en la eternidad.

—Listo —digo mirando a Alonso con un largo suspiro por los nervios—, ¿lo hacemos? —le pregunto mientras dejo mi dedo suspendido encima del botón de publicar.

—Vamos a quemar internet —dice Alonso antes de besarme con dulzura.

Pulso el botón. Alea iacta est .