Superestrella 97. CAPÍTULO 97
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97. CAPÍTULO 97

Me acerco a Violeta mientras vamos de tiendas por Santa Cruz. Violeta lleva evitándome desde anoche cuando la pillé saliendo de la habitación de mi primo.

—Entonces, mi primo y tú… —susurro mirando a Violeta.

—Sí, esporádicamente —contesta Violeta poniéndose roja—. No es nada serio —aclara.

—Si lo fuera tampoco pasaba nada, Vi —contesto con ternura—, Jorge es maravilloso y me alegraría mucho por ambos —digo mientras cojo la mano de Violeta y la aprieto con fuerza.

—Sabes, como al final pasamos tanto tiempo juntos en tus giras o en el estudio y tal pues al final surgió, sin complicaciones, sin sentimientos, solo respeto y admiración mutuo —se sigue justificando Violeta.

—Vi que de verdad que no hace falta que expliques nada, ya sois mayorcitos, vosotros sabéis lo que hacéis con vuestra vida —digo con dulzura mirándola a los ojos.

—Si bueno, pero que si surgiera algo con otra persona que no pasaría nada, somos grandes amigos al fin y al cabo… y bueno digamos que para mi desde que ha aparecido una persona pues… —Violeta hace una pausa pensando muy bien lo siguiente que va a decir—, es complicado ya sabes.

—Entiendo, igual que entiendo que el rollete de Madrid de Jorge eres tú —digo mirándola un poco perpleja—, sinceramente no se como has podido ocultárnoslo a Olivia y a mí.

—Ya sabes —responde Violeta con una sonrisa de suficiencia—, soy buena organizando los horarios —dice con tono pícaro.

—Eres increíble —digo en una carcajada—, ¿me ayudas a que entremos en una tienda de lencería o algo? —quiero sorprender a Alonso esta noche —digo poniéndome un poco roja.

—¿Vais a celebrar algo especial? —pregunta Violeta con genuina curiosidad.

—Verás, quiero que no se preocupe por que vayamos a Argentina y estemos allí las tres dos meses, y es mi manera de recompensar la paciencia que va a tener —me pongo pensativa y me muerdo el labio inferior, debatiendo internamente si decirle a Violeta o no lo que llevo pensando desde que oí a mi padre en el salón amenazando al detective—, y además —digo poniéndome una mano en la nuca—, creo que deberíamos hacerlo público, Vi —suelto la bomba.

—Creo que es el momento, sí —dice Violeta con su habitual calma profesional—, la prensa se está acercando demasiado, huelen la sangre, y os van a acosar cada vez más, ahora mismo simplemente hemos comprado tiempo, pero, sabes tan bien como yo que hasta que no consigan lo que quieren no van a parar…

—dice mi amiga calculando seguramente todas las maneras de poder hacerlo.

—Si lo hiciéramos nosotros público les quitaríamos poder —digo convencida—, lo haríamos según nuestras propias condiciones, si conseguimos que la exclusiva no valga nada perderán el interés.

—Me gusta, Lía, sabes perfectamente que es lo que pienso de esto —dice Violeta firme y con tanta seguridad que me la contagia—, prefiero morir matando —sentencia.

—El problema es que el disco no está aún acabado y hay que convencer a Olivia —digo preocupada mientras seguimos andando por la calle buscando una boutique de lencería.

—Creo que ahí te equivocas, Olivia seguramente diga que sí y más viendo las cifras que están alcanzando las nuevas canciones desde que saben que tienes novio oficial —dice Violeta analizando fría y profesional la situación—, el verdadero problema lo tienes que salvar tú —dice parando en seco y mirándome a los ojos—, el problema es convencer a Alonso para que lo hagáis.

En ese momento todo el peso de sus palabras cae sobre mí.

Violeta tiene razón, a Olivia la convencemos con las cifras, pero a Alonso no va a ser nada fácil convencerle.

Él solo quiere una vida normal sin complicaciones, me lo ha dejado claro en muchas ocasiones, pero también es verdad que ya le he dicho varias veces que mientras salga conmigo eso va a ser bastante…

difícil por no decir imposible, al final hay que hacer sacrificios.

—Pero no te preocupes, tía —dice Violeta agarrando mis hombros con ambas manos—, lo único que tenemos que hacer es buscar un conjunto que le quite hasta las más mínimas ganas de discutir y así pillarle con la guardia baja —dice Violeta riéndose y señalando con la cabeza que detrás de mi se encuentra la boutique.

Entramos las dos. Paseamos entre las estanterías y góndolas.

Veo un conjunto que me parece perfecto para esta noche.

Violeta parece que ha encontrado algo también, ha cogido un conjunto de un sujetador y un tanga de hilo con transparencias, es muy de su estilo, con un color verde pistacho y flores.

De pronto suena un teléfono, es el de Violeta. Mi amiga contesta a la llamada.

—Dime —contesta Violeta—, en la boutique de lencería —mi amiga hace una pausa para escuchar la respuesta—, vale vente, sí —dice Violeta colgando el teléfono.

Pregunto a Violeta con la mirada. Y ella se limita a responderme con una sola palabra.

—Oli.

Dos minutos más tarde aparece Olivia atusándose su pelo bicolor blanco y negro poniendo las gafas de sol en la parte superior de la cabeza.

—Anda que me avisáis —dice molesta—, yo también quería comprarme algo para celebrar esta noche con Jesús —dice Olivia emocionada.

—¿Celebrar? —pregunta intrigada mientras me acerco con el conjunto que he seleccionado en la mano.

—Sí, celebrar —dice mi amiga haciendo un pequeño baile de celebración.

—Puedes explicarlo, no te cortes —dice Violeta sarcástica y divertida mientras se acerca con el conjunto que le ha gustado a ella.

—Pues nada, que al final os hice caso a Alonso y a ti y anoche hablé con Jesús —dice mi amiga con una sonrisa de oreja a oreja.

—Yo aquí me he perdido algún capitulo de la serie —dice Violeta confusa—, ¿resumen?

—Básicamente que tanto Jesús como Olivia querían exclusividad desde hace ya mínimo dos meses y son tan tontos que no lo hablaban —resumo diciendo más de la cuenta.

—Ah, vale —dice Violeta contenta—, continua.

—Un momento, ¿Alonso y tú lo sabíais y no nos habéis dicho nada? —dice Olivia incrédula sacando el dedo acusador.

—Sí, Alonso y yo no solemos tener secretos, lo que me contéis a mí lo va a saber él y viceversa, a ver excepto cosas muy gordas —aclaro antes de que mis amigas me echen la bronca—, es más, lo normal es que cuando uno de los dos se entera de algún cotilleo el otro va corriendo a contárselo al que no lo sabe —digo riendo—, en fin, continua —digo sonriendo rascándome la nuca.

—Está bien, otro día aclaras que es exactamente lo que le cuentas —dice Olivia con los ojos entrecerrados agitando el dedo índice a modo de bronca—, pues nada que anoche lo hablamos Jesús y yo y que oficialmente estamos saliendo… en exclusividad —dice dando un saltito de alegría mi amiga.

—Me alegro mucho, Oli —digo emocionada.

—Ya era hora de que entrarais en razón —dice Violeta asintiendo con aprobación.

—Así que creo que voy a coger ese conjunto de ahí para celebrarlo por todo lo alto hoy —dice con perversión.

—Pero, si es está hecho solo de cuerdas, no te tapa nada —dice Violeta abriendo mucho los ojos.

—Exacto —dice Olivia mientras se acerca al conjunto para cogerlo—, Lía por cierto, ayer cinco al final —dice Olivia triunfal.

—Yo siete —digo sabiéndome ganadora mientras levanto las cejas y flexiono el brazo.

—Pues yo diez —dice Violeta como si nada.

Olivia y yo nos miramos a la vez sin creer lo que acaba de decir nuestra amiga, para después mirar a Violeta a la vez.

—Eh, ¿perdona? —digo incrédula.

—Te dije que era buena con los horarios —dice Violeta divertida.

—Tía —dice Olivia mirándome—, al final va a resultar que en esta semana va a echar Violeta todos los que echamos tú y yo en un año —dice riéndose.

—Estás desatada Vi —digo aún sin creerme lo que acaba de decir mi amiga.

—Sí tía, va a resultar que la verdadera trilladora es tu primo y no Alonso —dice Olivia descojonandose.

—Un momento —dice Violeta atando cabos—, como sabías que es con Jorge —pregunta preocupada.

—Porque tía tú eres buena con lo horarios, pero yo soy buena con los lugares, nos robasteis a Jesús y a mí la sauna —dice Olivia riendo a carcajadas.

—¿Soy la única que lo hace siempre en el camarote? —interrumpo a mis amigas, picada.

Violeta y Olivia se miran un momento y, tras unos segundos, empiezan a descojonarse.

—Creo que sí, tía —dice Violeta riéndose, mientras se sujeta la tripa de la risa.

—Lía, tienes que soltarte más —dice Olivia riéndose, mientras apoya una mano en mi hombro—, toda la tripulación ha firmado un NDA —dice confiada—, aunque os pillen no dirán nada.

—Esto lo soluciono yo mañana —digo convencida y picada con mis amigas.