Superestrella 70. CAPÍTULO 70
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70. CAPÍTULO 70

Tenemos que hablar 😥

Esa expresión nunca es buena cuando estás en una relación 😬

Pongo vacilón.

La he liado parda 😪

No esperaba menos de ti, Lianta

Esto es serio. El otro día me dijiste que querías conocer a mi familia, bueno, pues felicidades, deseo cumplido 😅

Y eso es liármela porque…

Porque aún no estamos preparados para mi padre. Ha jugado conmigo y ha conseguido que te lleve a una comida familiar

No te preocupes, estamos más que preparados

¿Algún día dejarás de hacer esto?

¿El qué?

Conseguir que me preocupe menos 💖

Qué puedo decir, Lianta, es un don. Luego hacemos videollamada, ahora me pillas algo ocupado

Está bien, te quiero❤️

Lo sé 🌓

—Disculpe, ¿cuál era el precio? —digo, situándome otra vez.

—Quinientos cuarenta euros —dice el dependiente sin inmutarse.

—¿Y ese de ahí?

—Ese seiscientos noventa y nueve —me dice, notando cómo cada vez que me dice un precio más alto me escuece.

—Me estás matando, sí. ¿Se puede pagar a plazos o algo? —pregunto desesperado.

—En tres meses sin intereses —contesta el dependiente.

—Gracias, lo tengo que pensar —digo, saliendo del establecimiento.

—Sabes que podía habértelo comprado yo —dice Jesús, despegando la mirada de la pantalla de su móvil.

—Sabes que si no lo compro yo, no tiene el mismo significado el regalo —contesto.

—No tiene por qué saberlo —contesta divertido.

—Gracias, Jesús, pero yo sí lo sabría. Y, en verdad, es el primer regalo que le hago a Lía, quiero que sea súper especial.

—Te entiendo y respeto que lo quieras hacer así —dice Jesús contento.

—Respetas más el que no te haya dicho que sí, tacaño —digo riendo.

—Eso lo que más —dice mi amigo, rompiendo a reír conmigo.

—Bueno, ¿y tú con Oli al final vais a seguir yendo de modernos en vez de aceptar que os queréis en exclusiva?

—Alonso, eres horrible. ¿Cómo eres capaz de leerme tan fácil, tío?

—Soy como un escritor que conoce perfectamente a sus personajes. Estoy en tu mente y sé lo que vas a hacer a continuación —digo en plan místico.

—¿Ah, sí?, ¿qué voy a hacer ahora? —dice burlón.

—Confesar, así que desembucha —digo divertido mientras le miro.

—Pues ahora no lo hago —dice retándome.

—Ah, pero ibas a hacerlo, por lo tanto no tiene sentido que te niegues —digo, entrecerrando los ojos.

—Tú eres tonto —dice mi amigo, abrazándome por encima de los hombros con un solo brazo.

—Venga, no lo dilates más, Jesús. Quítatelo de encima, sé que lo necesitas —digo, zafándome de su abrazo.

—Pues qué te voy a decir, Al. ¿Que me vuelve loco?

, ¿que no pienso en otra desde que me despierto hasta que me duermo?

—dice emocionado—, ¿que no he estado con otra desde que estoy con ella?

Es divertida, es fuerte y me entiende a la perfección.

Joder, confío tanto en ella que le conté lo de Ghost Frame antes que a vosotros —confiesa mi amigo por fin.

—Un momento, ¿no has estado con otra desde que te liaste con ella? —digo sorprendido.

—En serio, de todo lo que te digo, ¿es lo único con lo que te quedas? —dice mi amigo molesto.

—A ver, es que conociéndote eso es lo más fuerte —intento justificarme.

— Touché —dice Jesús, encogiéndose de hombros.

—Creo que si tanto confías en ella, deberías decírselo, Jesús.

—Qué va, ni de broma. Ella seguro que se ha estado zumbando a todo lo que se mueve.

Si le digo esto ahora la voy a asustar y va a dejar de querer estar conmigo.

Ya lo dice tu abuelo, Alonsillo, "mejor un bombón para dos que una mierda pa ti solo.

" —dice Jesús, como si fueran palabras grabadas en piedra.

—Claro, pero lo dice mi abuelo, que es más viejo que el fuego. No es algo con lo que deberías hacerte un mantra colgao —digo, dándole una colleja.

—Hablando del viejo Juan, ¿cómo está? —pregunta preocupado Jesús.

—Le han dado el alta ya, dicen que está mejor, pero yo le veo más apagado, aunque él intente disimularlo —digo con inquietud.

—Tu abuelo es fuerte, seguro que sale de esta. Además, ¿qué sería de nosotros sin su sabiduría? —dice Jesús, intentando animarme.

—Del siglo quince, pero de vez en cuando sí que da en el clavo —digo riendo y recordando todos los momentos que nos ha regalado mi abuelo a mis amigos y a mí.

—Y con Lía ¿qué tal? Ya me he enterado de lo de Lidia y ella —dice mi amigo preocupado.

—¿Oli o Jenry? —digo sonriendo.

—Primero Oli, luego Jenry. Menudo choque de trenes —dice resoplando.

—Con Lía, estamos genial, podemos hablar sin hacer un drama —digo sonriendo con dulzura— y con Lidia…

Pues ya la conoces. Hasta que ella no vea que su verdad no es la única, no va a relajarse.

La verdad es que también estuvo feo por mi parte intentar tener menos contacto —reconozco, frunciendo los labios.

—¿Y si quedas con las dos a la vez? —pregunta Jesús riéndose.

—Tú quieres que llegue vivo al año que viene, ¿no? —digo acojonado.

—El que algo quiere, algo le cuesta —dice Jesús, encogiéndose de hombros.

—Vente —digo en un hilo de voz.

—No, no, ni de coña. Yo te quiero mucho, pero esta es una aventura que vas a tener que vivir solo —dice Jesús, intentando parecer confiado.

—A ti también te acojona y lo sabes —digo riendo.

—No sabes cuánto —dice soltando una carcajada.

—Se lo diré a Jenry, es más valiente para estas cosas —digo, intentando picar a Jesús.

—Tranquilo, hablaré en vuestros funerales —dice Jesús riendo.

—No será para tanto, creo —digo mientras trago saliva.