63. CAPÍTULO 63
—¡Os besasteis! —grita Olivia sorprendida en el sofá.
—No me jodas, Vi. Se supone que en ti puedo confiar en estos asuntos —digo sabiendo la que se nos viene encima.
—Violeta, estás desconocida —dice Olivia preocupada.
—Tía, lo hablamos en el baño. Dijiste que serías madura y respetuosa. Madre mía la que se nos viene encima como se entere su novia… —digo echándole la bronca.
—¡Me podéis dejar hablar las dos! —nos grita Violeta enfadada.
Olivia y yo nos callamos, pero mi mente va a mil por hora.
Jamás pensé que Violeta podría llegar a hacer eso por muy atraída que se sintiera por un tío.
Ella misma aborrece este tipo de actos, siempre dice que si algo se ha acabado, antes de poner los cuernos lo más respetuoso es dejarlo.
Madre mía del amor hermoso, es cierto lo que dice Olivia, Violeta está desconocida…
—Me acerqué a darle dos besos y me paré a mitad de camino, sí.
Pero, pese a lo que ya estáis pensando de mí —dice Violeta mirándome—, tengo un control bastante bueno sobre mis deseos, así que lo que se convirtió en una parada a medio camino terminó siendo el viaje completo a sus mejillas.
Nos dimos dos besos aun con la grandísima atracción que siento por él, me bajé del coche y me fui a casa.
—Lo siento, Vi —digo sinceramente—, debí confiar en ti. Es que para mí Alonso es muy importante y me pongo en lo peor cuando pasa algo que pueda afectarnos, aún tengo miedo de lo de Juan… —reconozco mirando al suelo.
—No te preocupes, Lía, lo entiendo. Pero esto te va a costar una tarde de cuidar a Leo para que yo pueda irme a un spa pagado por ti, obviamente —dice riendo.
—¿Sigues rayada por lo de Juan? —pregunta Olivia preocupada—. Pensaba que Alonso y tú lo habíais hablado y estaba solucionado —dice echándose hacia delante en el sofá.
—Sí, pero no me cambies de tema, ahora voy contigo. Jamás te habías preocupado por un hombre como te estás preocupando con Jesús, así que desembucha —digo acomodándome en la silla donde estoy sentada.
—¿Tanto se me nota? —pregunta Olivia vulnerable, reclinándose.
—Lo de la relación abierta… En fin, a otra con ese cuento —digo mirándola con cariño.
—Os juro que al principio sí que lo decíamos en serio, al menos yo… No me ha vuelto a interesar ninguno desde que estoy con él. Es extraño, pero esa mezcla de machirulo y la sensibilidad especial que tiene para las cosas es mi criptonita —reconoce Olivia compungida.
—¿Crees que él siente lo mismo? —pregunta Violeta.
—No lo sé, seguramente no, es un espíritu libre… —responde Olivia con tristeza.
—Oli, cariño, te contó antes que a nadie que era Ghost Frame , ¿no crees que eso puede significar algo? —digo intentando calmarla.
—No lo sé —dice Olivia con lágrimas en los ojos—, no me gusta sentir esto…
—dice compungida—, esta incertidumbre, esta dependencia…
Chicas, sabéis lo que he luchado por que ningún hombre me pueda controlar, sabéis lo que hemos luchado las tres para ser lo que somos ahora, mujeres fuertes e independientes que solo dependen de sí mismas, y ahora un maldito idiota me hace sentir que le necesito… —dice Olivia rompiendo a llorar.
Violeta y yo nos acercamos a Olivia y la abrazamos cada una por un lado…
—Tranquila, cielo —dice Violeta limpiando sus lágrimas.
—Para qué estamos las amigas, te ayudaremos en todo el proceso de tener una relación seria —digo dándole un beso en el lateral de su cabeza—, lo primero de todo es hablar con él y decirle lo que sientes.
—No, eso le va a espantar. Seguro que en cuanto diga algo de hacerlo oficial se acojona y desaparece, lo mejor es que parezca que no me importa, chicas…
—¿Y si utilizo a uno de mis contactos y le digo que tantee a Jesús? —digo vacilándola, intentando sonar igual que ella.
—¿No será uno de esos contactos Alonso? —dice Olivia soltando una pequeña carcajada entre lágrimas.
—Yo me refería a Enrique —digo guiñándole el ojo.
—Qué tonta eres —dice Olivia secándose las lágrimas y riendo.
—También podría usar al detective que usamos con Hugo —dice Violeta seria.
—Un momento —digo confusa—, ¿usasteis un detective con Hugo? —digo incrédula.
—Y con Alonso al principio —dice Olivia mirando al suelo.
—¡No me lo puedo creer! —digo sorprendida.
—No íbamos a dejar que te volvieran a hacer daño —dice Violeta—, con Hugo llegamos tarde, le usamos justo después de que descubrieras el engaño, con Alonso no nos iba a pasar lo mismo, mi deber es protegerte de cualquier daño.
—Flipo con vosotras, no sé si mataros o abrazaros —digo pensativa.
—Creo que te has decantado por la segunda —dice Olivia abrazandome fuerte.
—Bueno, pues yo creo que podemos intentar sacar información con Alonso y, si se resiste, usamos al detective —digo resolutiva.
—Vale, pero que no sea un canteo, Lía. No quiero que ninguno sepa que estoy enamorada del idiota de Jesús.
—No puedo prometerte que no se hayan dado cuenta ya…