Superestrella 55. CAPÍTULO 55
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55. CAPÍTULO 55

Me toca volver al escenario, esta vez en solitario. Olivia lo tiene todo preparado, es una crack, en apenas un día ha preparado la canción y la ha ajustado en el ensayo que hemos hecho antes de salir ahora. Calmo los nervios que siempre tengo y salgo al escenario con confianza.

—¡Buenas, Madrid! Hoy vamos a cantar una canción nueva, otro pequeño adelanto de mi nuevo disco, “Serendipia” —digo moviéndome por toda la tarima, sintiéndola como lo que es, una segunda casa.

El público se vuelve loco y empieza a gritar.

Recorro con la mirada las primeras filas y, como hecho adrede, veo un pequeño cuadrado de gente.

Están rodeando a alguien en silla de ruedas, les reconozco al instante, es Alonso y su familia.

Noto cómo se dibuja una sonrisa en mi cara y me vuelvo a dirigir a todos los asistentes.

—Esta canción se llama "Todo Va Bien" y necesito que la cantéis conmigo, para que con la fuerza de vuestras gargantas la convirtamos en un himno, un himno a la felicidad que me hacéis sentir todos vosotros y, sobre todo, la felicidad que me hace sentir él.

La gente se vuelve aún más loca, si cabe, cuando le menciono. Dejo que ese ambiente crezca y vuelvo a hablar.

—Para que podáis cantarla conmigo, mi equipo y yo hemos preparado una sorpresa. En las pantallas grandes de los laterales veréis la letra, así que, ¿qué me decís?, ¿la cantamos juntos? —digo mientras señalo las pantallas gigantes que tengo a mi espalda.

El público vuelve a gritar todavía más. Miro al lateral y le hago un gesto a Olivia para que empiece el espectáculo.

Todo va bien.

Despierto tarde, el sol ya entra por la ventana.

No hay plan perfecto, pero hoy me da igual.

Salgo a la calle y el día me empieza a gustar.

Tú me escribes, ¿Dónde estás? Ven ya.

Y yo voy corriendo, riendo, sin mirar atrás.

Con los míos siempre todo es mejor.

La vida es corta, vamos a darle amor.

No pienso en mañana, solo en ahora.

Si estamos juntos, nada nos para.

Brindemos por lo bueno que vendrá

y si algo falla… da igual.

Todo va bien, todo va bien,

bailando despacio bajo la luna.

Todo va bien, todo va bien,

con una sonrisa todo se arregla.

Eh-eh-eh, oh-oh-oh.

Nada sale mal si tú estás aquí.

Eh-eh-eh, oh-oh-oh.

El selfie sale mal, pero da igual,

nos reímos, el momento es divino.

Corremos por la arena, el mar nos salpica.

La noche es joven y el cuerpo nos vibra.

Tú me miras y ya sé lo que viene,

un beso robado y el corazón que hierve.

No necesitamos nada más que esto.

Vivir sin prisa, esto es lo nuestro.

No pienso en problemas, solo en risas.

Si estamos juntos, todo se ilumina.

Brindemos por hoy y por lo que será

y si algo sale mal… ¡me da igual!

Todo va bien, todo va bien,

bailando despacio bajo la luna.

Todo va bien, todo va bien,

con una sonrisa todo se arregla.

Eh-eh-eh, oh-oh-oh.

Nada sale mal si tú estás aquí.

Eh-eh-eh, oh-oh-oh.

Y si llueve, bailamos bajo el agua.

Si hace frío, nos abrazamos hasta que arda.

No hay problemas, solo buenas vibras.

La vida es esto, pura magia.

Todo va bien, todo va bien,

gritando al cielo que esto no tiene fin.

Todo va bien, todo va bien,

contigo al lado todo sabe mejor.

Eh-eh-eh, oh-oh-oh.

Nada sale mal si tú estás aquí.

Eh-eh-eh, oh-oh-oh.

Eh-eh-eh, oh-oh-oh.

Todo va bien.

Eh-eh-eh, oh-oh-oh.

Acabo la canción recorriendo con la mirada al público hasta encontrar a la familia de Alonso, con su abuelo en la silla dándole palmadas en la espalda, mientras él no me quita la mirada de encima.

Nuestros ojos coinciden por un segundo y mi estómago da un vuelco.

Salgo del escenario sonriendo y saludando, mis amigas me abrazan.

—Oli, ha sido todo impresionante, eres la mejor —digo separándome de ellas.

—Dime algo que no sepa —contesta riendo.

—Chicas, ha sido impresionante, sois las dos unas estrellas —dice Violeta emocionada.

—Vi, tú también eres increíble, seguro que es cosa tuya que esté aquí toda su familia —digo emocionada.

—Yo solo he seguido sus instrucciones, el resto es cosa de él —dice Violeta encogiéndose de hombros.

—Quiero ir ahora mismo a besarle… —digo buscándole entre el público.

—Lía… —me dice Olivia en un hilo de voz.

—Lo sé, Oli. Alonso y yo hemos decidido no hacerlo público hasta que el disco salga —digo con tristeza y determinación.

—Gracias —responde Olivia apretándome el hombro.

—Bueno, otra canción más que triunfa de las del nuevo disco, vamos por muy buen camino, chicas. Vamos a salir a celebrarlo, tengo niñero hasta tarde hoy… —dice Violeta emocionada, señalando a la gente.

—Me gustaría mucho, chicas, pero quiero estar con Alonso…

—¡Venga ya!, has estado cuatro días con él, es hora de que nos pongas al día —responde Violeta con una sonrisa pícara.

—Va, Lía, vamos a nuestro restaurante —dice Olivia mirando su móvil.

—¿Y si vienen los chicos? —digo intentando convencerlas.

—¿A nuestro restaurante?, imposible, Lía —dice negando con la cabeza Violeta—, es muy público.

—No me hagáis esto, por favor —les suplico—, después de estos días, con todo lo que se viene del nuevo disco y la gira que tenemos planeada, casi no voy a poder verle…

Mis amigas se miran entre ellas, sopesando mi súplica, aunque me da la sensación de que imaginaban esta situación.

—Lo tienes ya organizado, ¿a que sí, Vi? —digo sonriendo.

—Esta vez ha sido cosa de Oli —reconoce Violeta, señalando a Olivia con la cabeza.

—¿Cosa tuya? —digo mirando a Olivia—. Gracias, Oli —digo abrazándola.

—Te debía una, Lía. La canción que has escrito sobre nosotras me ha hecho pensar… Y una disculpa vale más si va acompañada con un regalo —dice Olivia citando a mi padre.

—Hemos quedado con ellos esta noche más tarde en nuestro restaurante —dice Violeta.

—¿Cómo de tarde? —pregunto a mis amigas, dejando de abrazar a Olivia.

—A las once de la noche. He pagado un plus para que firmen un acuerdo de confidencialidad y solo esté el dueño y el maître , aparte del plus para que se queden hasta tan tarde —explica Olivia mientras nos mira.

—Gracias de verdad, Oli, no hacía falta.

—Sí lo hacía —dice Violeta—, no queremos que la prensa machaque a Alonso, aunque no te lo creas, nos cae bien… A las dos.

—¿Y tenía que ser tan tarde? —digo confusa.

—Claro, así nos cuentas todo lo que ha pasado y nos da tiempo a ponernos al día —dice Olivia pícaramente.

—Sois de lo que no hay —digo riendo, abrazándolas a las dos.